10 alimentos ricos en potasio para bajar la tensión

El potasio

Es un mineral esencial para el funcionamiento correcto del organismo:

  • Cuida la salud cardiovascular, pues reduce la presión arterial («la tensión»), contrarrestando los efectos negativos del sodio
  • Previene la formación de piedras en el riñón (cálculos renales) y cuida la densidad de los huesos, contribuyendo a prevenir la osteoporosis
  • Es clave para la transmisión de los impulsos nerviosos (la comunicación nervios-músculos)
  • Ayuda a reducir la retención de líquidos, aumentando la producción de orina y reduciendo el nivel de sodio

La falta de potasio y los síntomas que produce

En términos médicos hipopotasemia o hipocalemia, la carencia del mineral afecta en primer lugar al equilibrio de los electrolitos del cuerpo, con los síntomas adicionales que siguen:

  • Palpitaciones y arritmias, o latidos irregulares del corazón. Es la consecuencia más grave de la falta severa de potasio
  • Debilidad, calambres y espasmos musculares, que generan a su vez fatiga generalizada y falta de energía
  • Estreñimiento
  • Entumecimiento de las extremidades

Por qué se produce una falta de potasio

Es raro que la carencia de potasio se deba exclusivamente a una mala alimentación. Existen varias enfermedades y trastornos que la producen:

  • Enfermedad renal
  • Trastornos hormonales
  • Uso intensivo de diuréticos o de antibióticos, como la penicilina
  • Hiperhidrosis, o sudoración excesiva
  • Diarreas y vómitos
  • Falta de magnesio

Alimentos ricos en potasio

Con carácter general, ante la falta de potasio es recomendable la dieta DASH (siglas de Dietary Approaches to Stop Hypertension, o Enfoques Dietéticos para Detener la Hipertensión). Es rica en frutas, verduras, legumbres, lácteos y frutos secos. Los alimentos más ricos en potasio son:

Las frutas

El aguacate

Aguacate cortado, uno de los alimentos más ricos en potasio

Aporta 700 mg del mineral por pieza. Además del potasio, el aguacate contiene un elevado nivel de grasas monoinsaturadas (ácido oleico) que ayuda con el colesterol, reduciendo el «malo» (LDL) y elevando el «bueno» (HDL). También aporta fibra, que ayuda con la digestión, y vitaminas C, E y K.

El plátano

Aporta entre 360 y 400 mg por pieza. Además del potasio, contiene:

  • Magnesio, que ayuda a las funciones muscular y nerviosa y al fortalecimiento de encías y dientes
  • Almidón y pectina, que actúan como probióticos, facilitando la digestión
  • Triptófano, que favorece la producción de hormonas del bienestar: serotonina, dopamina y oxitocina

Los plátanos son un excelente nutriente para cuando haces ejercicio.

El kiwi

Kiwi cortado, rico en potasio y vitamina C

Aporta unos 310 mg de potasio por pieza. Contiene vitamina C (en mayor cantidad que una naranja), fibra y antioxidantes. Entre sus beneficios están:

  • Favorecer el tránsito intestinal
  • Fortalecer el sistema inmunológico
  • Ayudar al control de la glucemia (azúcar en sangre)

El mango

Aporta 170 mg de potasio por pieza. Tiene también un alto contenido de vitaminas A y C, fibra y antioxidantes. Ayuda al sistema inmunológico, a la digestión y protege la piel a medida que envejecemos.

Y, por supuesto, ayuda con la salud cardiovascular.

Las fresas

Contienen 150 mg por cada cien gramos. Tienen un elevado nivel de vitamina C, además de fibra y antioxidantes. Ayudan a fortalecer el sistema inmunológico, a prevenir el envejecimiento prematuro y a proteger la salud cardiovascular.

En menor medida, las peras, las manzanas, la sandía y los arándanos también contienen potasio.

Las verduras

Las patatas

Patatas asadas con piel, fuente de potasio, vitamina C y fibra

Una patata asada con su piel proporciona 900 mg de potasio. También aportan vitamina C y fibra. Además, es un hidrato de carbono de absorción lenta, lo que ayuda a controlar la glucemia.

Los boniatos

O batatas, contienen unos 540 mg por pieza. Tienen una alta concentración de antioxidantes (betacarotenos). Al igual que la patata, son un hidrato de carbono de absorción lenta. Aportan vitaminas A y C.

Las espinacas

Hojas de espinacas frescas, ricas en potasio, fibra y vitaminas

Contienen 850 mg por taza (cocidas). Además, aportan fibra, ácido fólico y vitaminas A, C y K. Ayudan a proteger la vista, fortalecer los huesos y la salud cardiovascular, así como a prevenir las anemias.

Conviene advertir que contienen ácido oxálico, que puede perjudicar la absorción de hierro y calcio. Cocerlas elimina en gran medida este problema.

Las judías blancas

Aportan hasta 800-1.000 mg por taza (cocidas). Contienen altos niveles de fibra, proteínas vegetales, hierro y calcio. Tienen, como las patatas y los boniatos, un bajo índice glucémico, lo que favorece el proceso digestivo. Ayudan igualmente con la salud cardiovascular.

Las lentejas

Lentejas crudas, legumbre rica en potasio, proteínas vegetales y hierro

Una taza de lentejas cocidas aporta más de 700 mg de potasio. Las lentejas contienen, además, proteínas vegetales, mucha fibra, minerales como el hierro y vitaminas como el ácido fólico.

Otros alimentos que aportan potasio son el tomate (crudo o concentrado), el yogur natural, el salmón, las sardinas y otros pescados azules.

Consejos para controlar la hipertensión

  • Sigue en lo posible la dieta DASH y recuerda el «cinco al día»: cinco piezas de fruta o raciones de verduras
  • Haz ejercicio. La Organización Mundial de la Salud recomienda 150 minutos semanales de actividad física moderada
  • Reduce la sal
  • Evita los alimentos ultraprocesados
  • Mantén tu peso en niveles saludables
  • No fumes y limita el alcohol

Bibliografía

MedlinePlus: potasio en la dieta
Clínica Universidad de Navarra: alimentos ricos en potasio

Anuncio de fusión por absorción entre MGC INSURANCE, MUTUA DE SEGUROS Y REASEGUROS A PRIMA FIJA (entidad absorbente) y MONTEPIO DEL COLECTIVO PORTUARIO DE VALENCIA, MUTUALIDAD DE PREVISIÓN SOCIAL (entidad absorbida)

De conformidad con lo dispuesto en el Real Decreto-ley 5/2023, de 28 de junio, sobre modificaciones estructurales de las sociedades mercantiles, se hace público que las Asambleas Generales Extraordinarias de MGC Insurance, Mutua de Seguros y Reaseguros a Prima Fija, como entidad absorbente, y del Montepio del Colectivo Portuario de Valencia, Mutualidad de Previsión Social, como entidad absorbida, celebradas el día 15 de septiembre de 2026, aprobaron la operación de fusión por absorción, con transmisión en bloque del patrimonio de la entidad absorbida por sucesión universal a favor de la entidad absorbente y disolución sin liquidación de aquella, todo ello en los términos previstos en el proyecto común de fusión suscrito con fecha 26 de marzo de 2026 por los miembros del Consejo de Administración de la entidad absorbente y de la Junta Directiva de la entidad absorbida.

Se hace constar el derecho que asiste a los mutualistas, acreedores y demás personas legitimadas a obtener el texto íntegro de los acuerdos adoptados en relación con la mencionada operación, incluido el balance de fusión.

Asimismo, se informa de que la eficacia de la fusión queda sujeta a la obtención de las autorizaciones administrativas que resulten preceptivas.

Barcelona, 22 de septiembre de 2026.- El Presidente de MGC Insurance, Mutua de Seguros y Reaseguros a Prima Fija (entidad absorbente), Don Daniel Redondo García, y la Presidenta de Montepio del Colectivo Portuario de Valencia, Mutualidad de Previsión Social (entidad absorbida), Doña Josefa Ruano Monfort.

Anuncio de fusión por absorción entre MGC INSURANCE, MUTUA DE SEGUROS Y REASEGUROS A PRIMA FIJA (entidad absorbente) y MUTUALITAT DE PREVISIÓ ESCOLAR SANT JOSEP DE CALASSANÇ, MUTUALITAT DE PREVISIÓ SOCIAL A PRIMA FIXA (entidad absorbida)

De conformidad con lo dispuesto en el Real Decreto-ley 5/2023, de 28 de junio, sobre modificaciones estructurales de las sociedades mercantiles, se hace público que las Asambleas Generales Extraordinarias de MGC Insurance, Mutua de Seguros y Reaseguros a Prima Fija, como entidad absorbente, y de la Mutualitat de Previsió Escolar Sant Josep de Calassanç, Mutualitat de Previsió Social a Prima Fixa, como entidad absorbida, celebradas los días 14 y 15 de septiembre de 2026, respectivamente, aprobaron la operación de fusión por absorción, con transmisión en bloque del patrimonio de la entidad absorbida por sucesión universal a favor de la entidad absorbente y disolución sin liquidación de aquella, todo ello en los términos previstos en el proyecto común de fusión suscrito con fecha 26 de marzo de 2026 por los miembros del Consejo de Administración de la entidad absorbente y de la Junta Directiva de la entidad absorbida.

Se hace constar el derecho que asiste a los mutualistas, acreedores y demás personas legitimadas a obtener el texto íntegro de los acuerdos adoptados en relación con la mencionada operación, incluido el balance de fusión.

Asimismo, se informa de que la eficacia de la fusión queda sujeta a la obtención de las autorizaciones administrativas que resulten preceptivas.

Barcelona, 22 de septiembre de 2026.- El Presidente de MGC Insurance, Mutua de Seguros y Reaseguros a Prima Fija (entidad absorbente), Don Daniel Redondo García, y el Presidente de Mutualitat de Previsió Escolar Sant Josep de Calassanç, Mutualitat de Previsió Social A Prima Fixa (entidad absorbida), Don Antonio de Olano Tarrida.

Artrosis en las manos: primeros síntomas y cómo frenar su avance

Qué es la artrosis

La artrosis es una enfermedad degenerativa de las articulaciones que consiste en el desgaste progresivo del cartílago que las recubre. Afecta a prácticamente 8 de cada 10 personas mayores de 50 años y es especialmente frecuente en las manos, las rodillas, las caderas y la columna vertebral.

El proceso comienza en el cartílago que recubre la articulación, que va adelgazando de forma desigual sobre la superficie articular. Este proceso aumenta con el tiempo y puede llegar a hacer desaparecer prácticamente el cartílago en las fases más avanzadas de la enfermedad.

Al mismo tiempo, la cápsula articular se torna más gruesa y se produce más líquido sinovial (que actúa como lubricante), por lo que la articulación puede aparecer hinchada. Además de la degeneración del cartílago, se produce crecimiento anómalo del hueso («picos de loro» u osteofitos), que puede causar inflamación de los tejidos que rodean la articulación.

La artrosis puede afectar a todas las articulaciones del cuerpo, pero se produce con mayor frecuencia en las manos (base del pulgar y nudillos de los dedos), las rodillas, las caderas y la columna vertebral.

Manos con artrosis mostrando inflamación y deformidad en los dedos

Síntomas de la artrosis en las manos

Con carácter general, los síntomas característicos son:

  • Rigidez articular y dolor, que generalmente empeora con la actividad de la articulación afectada y mejora con el reposo
  • Dolor de espalda, si afecta a la columna vertebral
  • Disminución de la movilidad de las articulaciones afectadas
  • Posible hinchazón ocasional de las articulaciones afectadas
  • Posibles chasquidos de la articulación durante el movimiento
  • Generalmente no se asocia con enrojecimiento ni calor en la articulación afectada

En concreto, los síntomas de la artrosis en las manos son:

  • Dolor mecánico: se presenta cuando hacemos fuerza con algún dedo. Al descansar el dedo, mejora
  • Rigidez de la articulación afectada, sobre todo por la mañana
  • Pérdida de fuerza en el dedo o dedos afectados. Algunas acciones cotidianas pueden volverse problemáticas (girar una llave, abrir una lata…)
  • Bultos: llamados nódulos de Bouchard, aparecen en las articulaciones afectadas. Son duros, pueden ser dolorosos y crean deformidades en los dedos
  • Inflamación de la articulación
  • En ocasiones producen crujidos al mover la articulación

Quién tiene más riesgo de padecer artrosis

La artrosis no es hereditaria, pero los siguientes factores aumentan el riesgo de padecerla:

  • La obesidad: tener sobrepeso durante varios años sobrecarga las articulaciones y puede desgastarlas
  • La sobrecarga de las articulaciones causada por actividades profesionales, la actividad física o el envejecimiento
  • El daño en la articulación causado por fracturas previas, sobre todo cuando afectan a la congruencia articular normal (las superficies articulares deben encajar una con otra) o producen una sobrecarga por quedar un miembro más largo que otro o girado respecto a su eje

Cómo se diagnostica

Como norma general, la historia clínica y el examen físico realizado por el médico son suficientemente reveladores para orientar el diagnóstico. A menudo no existe relación entre la intensidad del dolor que padece el paciente y la gravedad radiológica de la artrosis.

No obstante, como pruebas adicionales se suelen realizar:

  • Radiografías, que permiten confirmar que el paciente tiene artrosis
  • Análisis de sangre, que permiten descartar otras enfermedades inflamatorias con síntomas parecidos

Cómo se trata la artrosis en las manos

  • Aplicación de calor para aliviar el dolor durante 20 minutos, tres o más veces al día, sobre las articulaciones dolorosas y rígidas. Se pueden utilizar distintas fuentes: bolsas de agua caliente, mantas eléctricas, lámparas de infrarrojos o baños de agua caliente
  • Nadar en agua caliente puede ser beneficioso
  • Los masajes en la musculatura adyacente a la articulación pueden aliviar el dolor
  • Los casos leves o moderados pueden tratarse con éxito mediante analgésicos como la aspirina o el paracetamol (consultar con el médico si el paciente tiene o ha tenido problemas de estómago)

Si el dolor es más intenso, el médico de cabecera puede prescribir un antiinflamatorio (si lo considera adecuado para el paciente) o un analgésico más potente con codeína asociada al paracetamol.

¿Se puede prevenir la artrosis?

No es posible prevenir completamente la enfermedad. Para reducir su gravedad y sus efectos se recomienda controlar la sobrecarga de las articulaciones manteniendo al mismo tiempo la actividad física.


Bibliografía

Elsevier: artrosis en la mano
Clínica Universidad de Navarra: artrosis de mano y muñeca

Vuelta a la rutina en septiembre: cómo recuperar los hábitos sin estrés

Después de las vacaciones, volver de golpe a los horarios y las obligaciones puede generar más frustración que beneficios. Recuperar el ritmo de forma gradual ayuda a que la vuelta sea más saludable.

Septiembre llega con una energía peculiar. Se acaban las vacaciones, reaparecen los despertadores y la agenda vuelve a llenarse. En pocos días queremos recuperar los horarios, retomar el ejercicio físico, comer mejor, dormir más, tenerlo todo organizado y ponernos al día con una lista de tareas que parece no tener fin.

La trampa está en querer recuperarlo todo el primer día. En un instante, pasamos de la calma de las vacaciones al ruido de la rutina. Pero el cuerpo y la mente no tienen ningún botón de aceleración.

No hace falta compensar las vacaciones

Después de un periodo con horarios diferentes, menos actividad física o una alimentación más flexible, es habitual sentir la necesidad de «compensar». Esto puede traducirse en dietas demasiado restrictivas, entrenamientos exigentes o jornadas llenas de objetivos difíciles de mantener.

Sin embargo, querer cambiarlo todo de golpe puede aumentar la sensación de estrés y alimentar la frustración. Cuando las expectativas son demasiado altas, cualquier pequeño contratiempo parece un fracaso. En cambio, retomar los hábitos de forma progresiva facilita que vuelvan a formar parte de la vida cotidiana.

Durante los primeros días, el objetivo no debería ser alcanzar el máximo rendimiento, sino recuperar el ritmo. No se trata de hacer más, sino de volver a empezar de una manera que podamos mantener.

Recuperar el movimiento de forma gradual

Si durante las vacaciones hemos reducido la actividad física, no es necesario volver directamente a los entrenamientos más intensos. Podemos empezar caminando, haciendo sesiones más cortas o reduciendo temporalmente la intensidad.

La Organización Mundial de la Salud recuerda que cualquier movimiento cuenta y recomienda que los adultos incorporen actividad física regular a lo largo de la semana. Caminar, ir en bicicleta, nadar, bailar o subir escaleras también son formas de mantenerse activo.

Escuchar al cuerpo es especialmente importante durante esta fase. El cansancio excesivo, el dolor o la falta de recuperación pueden indicar que hemos retomado la actividad con demasiada intensidad.

Volver a comer bien, sin prohibiciones

Persona preparando una comida saludable como parte de la vuelta a la rutina

La vuelta a la rutina tampoco tiene por qué empezar con una dieta extrema. Es más útil recuperar unos horarios regulares y construir las comidas a partir de alimentos variados: fruta, verdura, legumbres, cereales integrales y fuentes de proteína.

En lugar de centrarnos en todo lo que debemos eliminar, podemos empezar añadiendo opciones saludables. Incorporar una pieza de fruta, preparar una verdura para acompañar la cena o planificar alguna comida con antelación son pequeños cambios mucho más fáciles de mantener.

Comer de forma equilibrada no consiste en hacerlo todo perfecto. Consiste en repetir con suficiente frecuencia decisiones que nos ayuden a sentirnos bien.

La luz de la mañana ayuda a poner el reloj en hora

Durante las vacaciones solemos acostarnos y levantarnos más tarde. Cuando vuelven los horarios habituales, es posible que cueste dormirse antes o despertarse por la mañana.

Mantener unos horarios regulares y aprovechar la luz natural durante las primeras horas del día puede ayudar al cuerpo a recuperar su ritmo habitual. La luz es una de las principales señales que regulan el reloj circadiano, y la exposición matinal favorece que el organismo ajuste los ciclos de sueño y vigilia.

Abrir las persianas al despertarse, desayunar cerca de una ventana o salir a caminar un rato por la mañana pueden ser gestos sencillos para empezar el día con más luz natural.

Persona respirando al aire libre como práctica de bienestar en la vuelta a la rutina

Un cambio cada vez

Cuando intentamos modificar cinco hábitos a la vez, es difícil saber por dónde empezar. Una estrategia más realista es elegir un solo cambio, hacerlo fácil y mantenerlo durante unos días antes de añadir el siguiente.

Puede ser caminar veinte minutos, preparar la comida del día siguiente, dejar el móvil fuera de la habitación o adelantar gradualmente la hora de irse a dormir. Lo importante es que sea concreto, asumible y compatible con nuestra vida. Pequeños cambios como estos tienen un impacto mucho mayor de lo que parece: puedes leer más sobre este enfoque en nuestro artículo sobre pequeños hábitos que cambian tu salud.

También conviene dejar espacios libres en la agenda. Volver a la rutina no significa llenar cada minuto ni recuperar en un día todas las tareas pendientes. Poner límites, priorizar y reservar momentos para descansar forma parte de una vuelta saludable.

Septiembre no es una carrera de velocidad. Es una transición. Y las transiciones necesitan tiempo. Este septiembre, cuida tu salud a tu ritmo. Paso a paso.

Gota y ácido úrico alto: síntomas, causas y qué alimentos evitar

La gota

La gota es una enfermedad reumática causada por la acumulación de ácido úrico en las articulaciones. Se manifiesta con dolor muy intenso, hinchazón y enrojecimiento, especialmente en el dedo gordo del pie. Es más frecuente en hombres de entre 40 y 60 años, y se asocia a la obesidad, el sedentarismo y una dieta rica en purinas.

Es una enfermedad reumática conocida desde la antigüedad y también era considerada la enfermedad de la riqueza, porque se asocia a la obesidad y el sedentarismo.

Pie con inflamación en el dedo gordo por un ataque de gota

Qué causa la gota

Esta enfermedad es consecuencia de unos niveles elevados de ácido úrico en la sangre y de su posterior depósito en las articulaciones. El ácido úrico es un producto de desecho que se suele expulsar a través de la orina. Conviene tener en cuenta que no todas las personas que tienen el ácido úrico elevado en la sangre van a tener ataques de gota.

Tipos de gota: primaria y secundaria

Gota primaria

Es la más frecuente y se presenta porque el organismo produce más ácido úrico o porque se elimina poca cantidad. Esta forma puede ser heredada.

Gota secundaria

Es debida a otras enfermedades o al consumo de ciertos medicamentos que disminuyen su expulsión por el riñón, como diuréticos o salicilatos, incluida la aspirina.

Qué síntomas produce

El período inicial se caracteriza por niveles elevados de ácido úrico en la sangre, o hiperuricemia asintomática. Lo más frecuente es que las personas que la padecen no presenten gota.

La primera articulación del dedo gordo del pie suele ser la más afectada y se denomina «podagra». Se caracteriza por un dolor muy intenso, hinchazón y enrojecimiento con calor. El ataque agudo suele durar una semana sin tratamiento. El ataque puede ser aislado, pero lo normal es que recurra.

Hay que resaltar que no siempre que se tiene inflamación del dedo gordo se debe a un ataque de gota.

Cuando esta enfermedad no se trata, con el tiempo el ácido úrico también se deposita en la piel formando depósitos denominados «tofos»: son nódulos que con frecuencia se encuentran en las orejas y los codos. En ocasiones pueden romperse y salir al exterior un material de color blanquecino que es el ácido úrico. También puede depositarse en los riñones y formar piedras o cálculos renales.

Factores de riesgo

Los ataques de gota se relacionan con ciertos factores como:

  • El consumo de alcohol. Es muy importante saber que uno de los factores que más perjudica es el consumo de cerveza, incluso la cerveza sin alcohol
  • La obesidad
  • Los antecedentes familiares de esta enfermedad
  • Las comidas con un contenido elevado de proteínas o purinas (porque se descomponen en ácido úrico), como las vísceras animales, la carne de caza, las sardinas y el marisco
  • Diabetes
  • Operaciones de cirugía mayor o grandes traumatismos
  • Insuficiencia renal
  • Enfermedades de la piel, como la psoriasis

Cómo se diagnostica

  • El diagnóstico suele realizarse a partir de los síntomas
  • El análisis de los niveles de ácido úrico en la sangre suele ayudar, así como las radiografías de las articulaciones afectadas
  • La confirmación se realiza con la observación al microscopio de cristales de ácido úrico contenidos en el líquido de la articulación

Consejos para prevenir la gota: dieta aconsejada

Como norma general:

  • Evita el consumo de alcohol. Como mucho, una copa de vino al día
  • Pierde peso
  • Bebe líquido en abundancia. Es recomendable beber hasta 3 litros de agua al día para ayudar a eliminar el ácido úrico en la orina y prevenir la formación de cálculos renales. Los ataques de gota y los cólicos de riñón son frecuentes en verano debido a la pérdida de agua por el sudor, por lo que debe forzarse la ingestión de líquidos durante los períodos calurosos

Aconsejados

  • Aumenta el consumo de frutas y verduras. Las verduras de hoja verde son las más aconsejadas, pero se incluyen las alcachofas, la cebolla, la calabaza, el apio y la zanahoria. Por su parte, las frutas más adecuadas son las que contienen niveles elevados de vitamina C, como las naranjas o los kiwis
  • Los lácteos son beneficiosos para bajar el ácido úrico, pero deben ser desnatados
  • Carnes y pescados blancos, que contienen poca grasa

Desaconsejados

  • Carnes rojas (vacuno y cerdo principalmente) y pescados azules (salmón, sardinas, caballa, etc.)
  • Mariscos, incluyendo las ostras
  • Reduce el consumo de legumbres
  • Evita los alimentos ultraprocesados, por su alto contenido en fructosa

Qué pasa si la gota no se trata

La mayoría de los pacientes sufren recaídas. El segundo ataque puede producirse después de varios años, y los subsiguientes son cada vez más frecuentes, duran más y afectan a más articulaciones.

La enfermedad no tratada puede asociarse a cólicos nefríticos por cálculos renales, así como a hipertensión por afectación renal. El tratamiento al inicio de los síntomas generalmente controla la enfermedad.

Cómo se trata

En ausencia de gota o litiasis renal por cálculos de ácido úrico, la hiperuricemia se considera asintomática y no requiere tratamiento.

El tratamiento para la gota se puede dividir en los siguientes puntos:

Control del ataque agudo

Se utilizan medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (excepto salicilatos, incluida la aspirina), que son muy efectivos para aliviar el dolor y la inflamación. También se suele utilizar la colchicina, que reduce el número e intensidad de los ataques.

Control de los niveles de ácido úrico

Los fármacos más utilizados son el alopurinol y los medicamentos que ayudan a eliminar el ácido úrico en la orina (uricosúricos). Estos tratamientos suelen ser prolongados, a veces de por vida, como ocurre con la hipertensión o la diabetes.

Es muy importante tomar conciencia de que se debe cambiar el régimen de alimentación, perder peso, ingerir líquido en abundancia y evitar el alcohol.

Pronóstico de la gota

La gran mayoría de los pacientes con hiperuricemia no padecerán gota y no necesitarán ningún tratamiento farmacológico. De todas formas, hay que recordar que con el tratamiento correcto la enfermedad es curable.

El objetivo del tratamiento es controlar el ataque agudo y prevenir la cronicidad de la enfermedad, así como sus complicaciones.


Bibliografía

Mayo Clinic: gota
Fundación Española de Reumatología: gota

Ejercicio aeróbico vs anaeróbico: Diferencias y cuál te conviene

El ejercicio y sus beneficios

Los beneficios del ejercicio son conocidos de sobra y afectan a innumerables aspectos del organismo. Entre ellos se incluyen:

  • Corazón y circulación: fortalece el corazón, mejora la presión arterial (la tensión) y la función pulmonar
  • Fuerza: incrementa la fortaleza física y la densidad ósea, previniendo la osteoporosis y disminuyendo el riesgo de caídas
  • Prevención de enfermedades: reduce el riesgo de diabetes tipo 2, la artritis y varios tipos de cáncer
  • Control del peso, quemando calorías
  • Mejora del estado de ánimo y reducción del estrés
  • Mejora de la calidad del sueño
  • Mejora de la función cerebral y protección del sistema nervioso, al mejorar la circulación

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los adultos efectúen entre 150 y 300 minutos semanales de ejercicio, en función de la intensidad. Más abajo ampliamos estas recomendaciones.

Ejercicios aeróbicos y anaeróbicos

El cuerpo humano necesita energía para efectuar cualquier tarea. Esa energía la obtiene de los alimentos que ingerimos. El exceso de energía consumida se almacena en el organismo, en forma de grasa o de glucosa.

  • Aeróbicos: son los que fuerzan la respiración, porque demandan oxígeno en mayor cantidad de la habitual, oxígeno necesario para procesar la glucosa. Por ejemplo, correr.

    El ejercicio aeróbico se conoce también como de resistencia, cardiovascular o, simplemente, cardio. La demanda extra de oxígeno se obtiene aumentando el ritmo de la respiración y la frecuencia cardíaca.

    Es especialmente efectivo para mejorar la salud cardiovascular (corazón y aparato circulatorio) y pulmonar.
  • Anaeróbicos: en lugar del oxígeno, se emplean procesos alternativos para obtener energía: la fermentación del ácido láctico o el aprovechamiento del trifosfato de adenosina (ATP) muscular. Los ejercicios anaeróbicos son la mayoría de los que se realizan en el gimnasio.

    También se los conoce como ejercicios de fuerza o potencia. Mejoran la potencia, la capacidad y el tamaño de los músculos. Generalmente, son ejercicios de corta duración, pero de gran intensidad.

    Si se realiza de forma regular, el ejercicio anaeróbico mejora la densidad de la masa ósea (previniendo la osteoporosis). Mantiene, igualmente, o mejora, la masa y la fuerza muscular. Estos beneficios son especialmente recomendables para las personas mayores, proclives a perder masa muscular y movilidad, así como a sufrir caídas.

Cuál te conviene y cuánto ejercicio hacer de cada uno

En realidad, los dos, con independencia de tu edad. El ejercicio aeróbico mejora la salud cardiovascular y pulmonar, mientras que el anaeróbico aumentará tu fuerza.

Las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) incluyen ejercitarse en ambos, aeróbico y anaeróbico. Para los adultos de edad comprendida entre los 18 y los 64 años son:

  • Al menos 150 minutos (es decir, dos horas y media) semanales de ejercicio aeróbico de intensidad moderada. Alternativamente, 75 minutos (una hora y cuarto) de intensidad elevada
  • Para que sean realmente efectivos, los ejercicios deben hacerse en series de al menos 10 minutos de duración
  • Los adultos deberían intentar llegar a 300 minutos (5 horas) semanales de intensidad moderada, o 150 de intensidad elevada (en ambos casos de actividad aeróbica)
  • El ejercicio anaeróbico, o de fuerza, debe realizarse involucrando los grupos musculares principales (piernas, caderas, espalda, abdomen, pecho, hombros y brazos), dos o más días por semana

Estas recomendaciones son extensivas a los mayores de 65 años, teniendo siempre en cuenta las capacidades de cada individuo. De no poder llegar a los tiempos recomendados, deberían mantenerse tan activos como les sea posible.

Los mayores deberían efectuar ejercicios adicionales para conservar el equilibrio.


Bibliografía

OrangeTheory Fitness: cómo te beneficia el ejercicio
Instituto Internacional de Ciencias Deportivas: entrenamiento aeróbico y anaeróbico