Por qué tenemos estrés: las hormonas que lo provocan

Llamamos estrés a una reacción del organismo ante una situación de tensión anómala que percibimos como potencialmente peligrosa. Ante esa situación, el organismo aumenta el nivel de dos hormonas en sangre, que son las responsables de que el cuerpo se ponga “en guardia” para hacer frente al potencial riesgo. Son la adrenalina y el cortisol y ambas son fundamentales para responder adecuadamente a la situación.

El problema es cuando el nivel de ambas hormonas permanece elevado, creando un indeseable estado de estrés crónico, que es perjudicial para la salud.

Las principales hormonas del estrés

La adrenalina

También llamada epinefrina, es segregada por el organismo a través de las glándulas suprarrenales, que están situadas encima de los riñones. El efecto de esta hormona es elevar la frecuencia cardíaca y la presión sanguínea lo que a su vez eleva el nivel de energía. Desde un punto de vista primario, el mecanismo existe para evitar una situación peligrosa, como –en un pasado remoto– el ataque de una fiera. El cerebro percibe la amenaza y envía a las suprarrenales la orden de descargar la hormona. La adrenalina es la responsable de las reacciones inmediatas ante la amenaza. Es una reacción conocida como “descarga de adrenalina”.

El efecto en el organismo puede generar cierto bienestar, como el que sienten los aficionados a las actividades de riesgo, deportes extremos o películas de miedo.

La adrenalina se usa como medicamento, para paliar reacciones alérgicas graves, crisis asmáticas igualmente peligrosas, alergias extremas (anafilaxia), ante una caída grave de la presión arterial o incluso ante una parada cardíaca.

El cortisol

Por decirlo de una manera gráfica y simplista, ya hemos visto que la adrenalina está para atender esa situación de alarma que detecta el cerebro. Y llega el cortisol a continuación, cuyos efectos “complementan” los de la primera.

El cortisol es una hormona esteroidea y se libera para que el cuerpo se concentre en esa situación. Lo hace incrementando el nivel de azúcar en la sangre y deteniendo los procesos corporales que no son de necesidad inmediata: el sistema digestivo, el reproductivo o el crecimiento. También se produce en las glándulas suprarrenales, pero es de efecto más retardado que la adrenalina.

El impacto del estrés en la salud

Los lectores de este blog ya saben lo nocivo para la salud que resulta estar sometido a un estrés constante.

En situación normal –tras la liberación de las hormonas ante una amenaza concreta– cuando la amenaza se resuelve, los niveles de ambas hormonas vuelven a una situación de normalidad, lo cual supone una sensación placentera. Lo malo es que en la vida moderna es cada vez más frecuente la situación de estrés constante.

Estar sometido a estrés constante conlleva muchos riesgos: enfermedad cardíaca, insomnio, problemas digestivos, depresión, ansiedad, hipertensión, subida de la glucemia (azúcar en sangre), trastornos intestinales, disminución o pérdida de la libido, pérdida de memoria y aumento de peso.

Qué se puede hacer para reducir el estrés

Hay varias cosa que podemos hacer para intentar bajar los niveles de la adrenalina y del cortisol.

Para mitigar los efectos de la adrenalina:

  • Efectúa ejercicios de respiración profunda
  • Céntrate en el mindfulnes
  • Busca recuerdos placenteros, evitando pensamientos negativos
  • Practica la relajación muscular, contrayendo y relajando alternativamente los diferentes grupos de músculos del cuerpo.

Para reducir los efectos del cortisol:

  • Haz ejercicio moderado, efectuado con regularidad. En realidad, durante el ejercicio el nivel del cortisol sube, pero solo temporalmente y, a corto plazo, resulta beneficioso cara al estrés.
  • Duerme bien. La falta de sueño de calidad eleva el cortisol, de modo que vete antes a la cama, evita la cafeína y el alcohol y suprime el ordenador, las tabletas y los móviles, así como cualquier fuente de luz en tu dormitorio.
  • ¡Pásalo bien! La risa, según varios estudios, va asociada a la reducción del cortisol, de modo que diviértete con tus amigos y familia.
  • Hazte con una mascota. Igualmente, hay estudios que afirman que cuidar de un animal reduce los niveles del cortisol
  • Sigue una dieta sana. Recuerda la regla de “cinco al día” (entre piezas de fruta y porciones de verdura). Toma menos azúcar y recuerda incluir en tu dieta cosas como el yogur, los plátanos y el chocolate negro, todos ellos buenos para mantener estables los niveles.

Convocatoria Asamblea General Ordinaria y Extraordinaria

En cumplimiento de lo que establecen los artículos 16 y 17 de los Estatutos Sociales, el Consejo de Administración de MGC Insurance, Mutua de Seguros y Reaseguros a Prima Fija, en sesión celebrada el día 11 de mayo de 2022 acordó convocar a los mutualistas de la entidad a la Asamblea General Ordinaria que tendrá lugar el próximo día 29 de junio de 2022, a las 11:00h, en primera convocatoria y, en su caso, a las 12:00h en segunda convocatoria, y a la Asamblea General Extraordinaria prevista para el mismo día, a las 12:00h, en primera convocatoria y, en su caso, a las 13:00h en segunda convocatoria, en la “Sala de Actos Manel Aran” de su sede social, sita en la calle Tuset 5-11, de Barcelona.

Consulta la Orden del día.

Problemas hormonales en mujeres de 40 años

Cuatro o cinco años antes de que llegue la desaparición de la regla, las mujeres pasan por un período en que las cosas van cambiando paulatinamente, hasta desembocar en la menopausia, cuyo síntoma principal es la desaparición de la menstruación.

Durante esos años, la función ovárica disminuye. Llega un momento en que los ovarios, que tienen una producción limitada de óvulos, son incapaces de obedecer la orden del cerebro de liberar un óvulo. Esa incapacidad es la que produce la disminución de las hormonas femeninas: los estrógenos y la progesterona. Esa etapa es la que se ha llamado perimenopausia.

Síntomas y efectos de la perimenopausia

Pueden ser muy variables, y no todas las mujeres tienen los mismos durante este periodo. Los más habituales son los que siguen:

Sofocos

Aunque hasta la menopausia no alcanzan su máxima intensidad, los sofocos comienzan a aparecer, junto a un exceso de sudoración (sobre todo por las noches) y un incremento de los problemas del sueño.

Reglas irregulares

No hay pautas concretas en la irregularidad del ciclo menstrual. Se considera que la perimenopausia es temprana si la regla se atrasa o adelanta más de siete días, mientras que si desaparece durante dos meses o hay un intervalo de 60 días entre dos ciclos, la perimenopausia se considera tardía.

Síndrome premenstrual

Con síntomas como los que aparecen normalmente antes de la regla, como dolor en los senos, hinchazón en la zona abdominal, dolor de ovarios, cansancio, dolores de cabeza y hasta náuseas.

Cambios de estado de ánimo

Puedes sentirte irritable o muy sensible ante lo que antes eran minucias, y tener el llanto a flor de piel. Los cambios de humor inesperados son normalmente frecuentes.

Problemas sexuales

Puedes haber empezado a tener falta de deseo sexual. Va normalmente acompañado de mayor sequedad vaginal, con falta de lubricante, e incluso picores e irritación vaginal o vulvar.

Pérdidas de orina

Con pequeños “escapes” producidos al toser, estornudar o hasta durante un ataque de risa. Son producto generalmente de la debilidad del suelo pélvico, y esta debilidad es mayor en las mujeres con varios embarazos. Puede paliarse con los ejercicios de Kegel.

Disminución de los estrógenos

El descenso del nivel de estrógenos puede causar una redistribución de la grasa corporal, que tiende a acumularse en la cintura, provocando a su vez un mayor riesgo de síndrome metabólico, con:

  • Tensión arterial elevada (hipertensión)
  • Triglicéridos elevados
  • Disminución del colesterol HDL, o sea, el colesterol “bueno”
  • Aumento de la glucemia, que es la cantidad de azúcar en la sangre. Su elevación excesiva puede provocar diabetes
  • Aumento del riesgo de problemas cardiovasculares.

Qué hacer ante la aparición de los síntomas perimenopáusicos

La primera recomendación es acudir al ginecólogo, que podrá proponer el tratamiento adecuado.

El médico buscará reajustar los niveles de hormonas. Algunos tratamientos pueden hacer reaparecer la menstruación, pero también hay tipos de medicación que no producen menstruaciones.

Este tratamiento es el llamado TSH (tratamiento o terapia hormonal sustitutiva) y consiste a administrar diariamente pequeñas cantidades de estrógenos y progesterona. Es eficaz en el tratamiento de los sofocos y sudoraciones excesivas y las mujeres en general notan mejoría en su estado. Se toma durante un periodo de seis meses o un año, aunque hay estudios recientes que muestran que su administración durante dos o más años reduce el riesgo cardiovascular y refuerza los huesos.

Qué se puede hacer en casa

Además del tratamiento que instaure el ginecólogo, puedes hacer lo que sigue:

  • Haz ejercicio regularmente. Media hora caminando a paso un poco rápido tres o cuatro veces por semana es lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS) no sólo en esta situación, sino que en cualquier caso mejora la salud cardiovascular, fortalece los huesos y el sueño y aumenta la calidad de vida.
  • Come bien, es decir, siguiendo una dieta equilibrada, con productos lácteos suficientes como para lograr un aporte de calcio de 1,5 gramos diarios
  • Sigue la regla “cinco al día”: cinco piezas de fruta o porciones equivalentes de verduras
  • No fumes y, si bebes, modera el consumo de alcohol
  • Mantén una actitud positiva: podrás conseguir que el cambio que se avecina, la menopausia, sea más llevadero.
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¿Qué es la prima de un seguro de salud?

El mundo de los seguros de salud está lleno de términos que quizás no logres comprender. Para evitarlo, hoy te explicamos qué es la prima de un seguro de salud, de qué depende su importe y cuándo se debe pagar.

¿Qué es exactamente la prima de salud? 

Puesto que se trata de un concepto básico a la hora de contratar una póliza, es conveniente tener bien claro qué es la prima de un seguro de salud. Viene a ser la cantidad de dinero que se abona de manera periódica a la compañía aseguradora para poder obtener a cambio la cobertura del riesgo que se ha firmado en el contrato.

Esta cantidad debe ser abonada por la persona tomadora del seguro, que es la que figura en la póliza como responsable de los pagos y de las comunicaciones relativas a los cambios que puedan afectar al riesgo. Desde el momento en que se cobra, la aseguradora está obligada a cumplir con lo establecido en la póliza.

En el caso de un seguro médico de salud, con la prima se incluyen diferentes servicios y prestaciones, que serán variables en función de las coberturas que se hayan contratado. De este modo, son los mismos que se encuentran en la sanidad pública, pero con la diferencia de que se evitan las listas de espera y se tiene la opción de elegir al centro y al profesional.

En función de estas coberturas determinadas que elige la persona tomadora, el importe de la prima, o lo que es lo mismo, el precio de la póliza será más bajo o más elevado. Dicho de otro modo, el importe o prima que se paga lo que hace es comprar el acceso a dichos servicios.

Cada cuánto puede aumentar la prima de un seguro de salud

Ahora que ya conoces qué es la prima de un seguro de salud, debes saber también que esta no se mantiene constante cada año, sino que en cada renovación tiene lugar un pequeño incremento con respecto al anterior.

¿Y por qué se produce este incremento? En primer lugar, por la subida del índice de precios al consumo o IPC. Pero, además, por otros motivos que revalorizan la prima, como es el caso de la edad. Cuanto mayores seamos, mayor será también el importe, dado que se considera que el riesgo relativo a la salud aumenta.    

Pero este aumento no se calcula al azar, sino que se tienen en cuenta las estadísticas relativas a la mortalidad en el país, en las que figuran la edad o la causa de la defunción. De ahí que contratar un seguro de salud durante la juventud permita obtener notables ventajas a largo plazo, al partirse de una cantidad muy reducida que irá aumentando progresivamente.

Hay un tercer motivo responsable de que la prima de salud aumenta cada año y es la profesión que se ejerce. Aunque es muy probable que nunca hayas pensado en ello, hay trabajos que implican un riesgo mayor que otros, como es el caso de la minería, los cuerpos de seguridad como la policía, los pilotos de aviones o el ejército.

En cualquiera de estas profesiones, el importe será mayor que en otras. Si se opta por uno de estos trabajos, habrá que tener en cuenta cuánto puede aumentar la prima de un seguro de salud para ellos. Por otra parte, se suele recomendar contar con protecciones específicas que tengan en cuenta posibles eventualidades y riesgos en estos sectores.

primas seguros de salud

Cuándo se debe pagar la prima de salud y qué pasa si no la pago

Para saber cuándo se debe pagar la prima de salud, hay que consultar la póliza, ya que la periodicidad se establece en el momento de firmar el contrato. Podemos distinguir entre diferentes tipos:

  • Única. Esta prima es muy poco habitual, ya que consiste en un solo pago y lo habitual es que sean periódicos.
  • Periódica. A diferencia de la anterior, los pagos son repetitivos durante un período de tiempo.
  • Anual. La cobertura se paga una sola vez al año y cubre los doce meses.
  • Fraccionada. La cobertura se cubre en varios pagos, con un importe total más reducido que cuando se paga de una sola vez. Si se produjera un siniestro, la compañía puede reclamar el resto de pagos pendientes.
  • Fraccionaria. El cálculo de la prima abarca un período que no llega al año. Como en el tipo anterior, se pueden reclamar pagos si hay un siniestro.

El momento del primer pago de la prima será cuando se formalice el contrato y se firme. Una vez hecho aquel, la cobertura será efectiva en las siguientes 24 horas. Cuando llegue el vencimiento según el tipo de frecuencia se producirá el siguiente pago. Por ello, se suelen domiciliar los pagos, para que se hagan automáticamente.

Cuando no se realice el pago en el día que corresponde, se concede un mes de gracia. Es decir, que durante 30 días se mantiene la cobertura en espera de que se haga el ingreso. Finalizado este plazo, se suspende la cobertura, que suele comunicarse mediante un aviso. Para evitarla, se debe negociar con la compañía, pero de continuar la situación, se rescinde el contrato y la compañía deja de hacerse cargo si se produce un siniestro.

En MGC Mutua contamos con las mejores coberturas de seguros de salud del mercado. Nos esforzamos a diario para que nuestros mutualistas tengan todo lo que necesiten y puedan elegir entre un amplio cuadro médico con los mejores hospitales y profesionales del sector. ¿Quieres saber más? Pues ponte en contacto con nosotros y te informaremos sobre cualquier aspecto que pueda generarte dudas. Pagos, coberturas, cuadro médico… ¡Y mucho más!

El eczema: síntomas, causas y tratamientos

¿Qué es el eccema?

Llamamos eccema (o eczema) a un conjunto de reacciones que se producen en la piel como consecuencia de sustancias (“agentes”) que entran en contacto con ella.

Se trata de un proceso evolutivo con diferentes etapas: primero aparecen vesículas que liberan un líquido transparente al romperse; posteriormente aparecen costras y descamación y, si se vuelve crónico, aparece un engrosamiento de la piel. No necesariamente rodos los eccemas pasan por todas las etapas.

El eczema es una de las manifestaciones más frecuentes de la dermatitis atópica. Su principal síntoma es el picor.

¿Qué es la dermatitis atópica?

La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria de la piel. Se caracteriza por el tipo de lesiones que produce, que suelen ser crónicas y que reaparecen ocasionalmente tras haber remitido. Producen un intenso picor.

Son frecuentes los antecedentes familiares de atopias, que son reacciones más enérgicas de lo normal frente a los diferentes estímulos. Ejemplos: la rinitis, el asma  las conjuntivitis alérgicas.

Afectan a entre el 0,7% y el 2,4% de la población, y sobre todo, a los niños. Hasta el 8% de ellos puede padecerla.

¿Qué causa la dermatitis atópica?

La dermatitis atópica se presenta por una combinación de factores genéticos y ambientales.

Factores genéticos

Hay cierta relación de varios genes con la dermatitis atópica, pero aún no está del todo claro.

En estos casos, el trastorno se presenta en otro o varios miembros de la misma familia; un niño paciente de dermatitis puede tener otros síntomas (asma, rinitis)

Factores ambientales

Entre este tipo de factores se encuentran:

  • Los ácaros (diminutos arácnidos) que se encuentran en el polvo
  • Infecciones, producidas bien por bacterias, bien por virus
  • Factores psicológicos y sociales: el estrés
  • Algunos alimentos, como la leche de vaca, los huevos, el gluten
  • El polen
  • Sustancias irritantes que actúan sobre la piel

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas pueden ser muy variables y pueden incluso cambiar en una misma persona. Hay que distinguir tres fases:

Fase del lactante, hasta los 2 años de edad

Fase infantil, entre los 4 y los 10 años de edad

Fase del adolescente o adulto joven, desde los 12 años hasta la tercera o cuarta décadas de la vida. Es excepcional en edades más avanzadas.

El síntoma principal es el picor y con frecuencia se producen lesiones por rascado. En la fase del lactante son más frecuentes las lesiones eccematosas; la cara suele ser la zona más afectada, aunque no únicamente.

En las fases infantil y del adulto predominan las lesiones llamadas prurigo, que son de pequeño tamaño, redondeadas, sobre-elevadas, con una vesícula o una costra central y que producen mucho picor, así como el engrosamiento de la piel. Las lesiones se localizan principalmente en los pliegues de los codos y de las rodillas.

Existen también otras formas menores de dermatitis atópica que pueden formar parte del cuadro de la enfermedad o presentarse como única manifestación. Se relacionan con la dermatitis atópica si existen otros rasgos atópicos asociados.

La piel de los pacientes de dermatitis atópica suele presentarse seca, tanto en las fases activas como cuando la erupción remite. Suelen ser frecuentes infecciones cutáneas por bacterias (Staphylococcus aureus), virus (herpes simple, Moluscus contagiosum, papilomavirus) y hongos.

¿Cómo se diagnostica?

La forma y la distribución de las lesiones, más la historia clínica del paciente permiten llegar al diagnóstico. Ocasionalmente puede ser necesario efectuar determinadas pruebas que permitirían identificar los factores desencadenantes, de haberlos.

Puede confundirse con otras formas de eczema, dermatitis seborreica, infecciones por hongos, sarna, etc.

¿Cómo se trata?

La dermatitis atópica no tiene cura. Todos los tratamientos, incluidas medidas de higiene, van dirigidos a eliminar los factores desencadenantes y a aliviar los síntomas (inflamación, sequedad, picor). Suelen ser tópicos (aplicados directamente sobre la piel) o sistémicos.

Para controlar la inflamación el tratamiento de elección son los corticoides tópicos. En pocos días suelen hacer efecto, reduciendo la gravedad del proceso. Pueden combinarse con agentes antibacterianos si se sospecha infección asociada.

El picor se trata mediante los antihistamínicos. Son efectivos si contienen un agente sedante.

La sequedad de piel se trata con sustancias emolientes (avena, vaselina, urea) que forman una película aceitosa sobre la piel para retener el agua. Reducen también la inflamación y aumentan la efectividad de otros tratamientos, como los corticoides.

Otros tratamientos (generalmente en casos graves):

Fototerapia: los rayos UVA y PUVA son claramente eficaces. Su uso se limita por los dañinos efectos secundarios.

Inmunosupresores: que disminuyen el sistema inmune. También requiere control exhaustivo de los efectos secundarios.

Inmunomoduladores: el Protopic, a base de tacrolimus, se ha desarrollado específicamente para el tratamiento de la dermatitis atópica. Se utiliza cuando el paciente no responde a los tratamientos convencionales, o en casos de intolerancia.

Tratamientos adicionales

Antibióticos, como la penicilina o la eritromicina. Se usan para tratar infecciones bacterianas asociadas. La bacteria suele ser la Staphylococcus aureus, que produce unas costras amarillentas en las zonas afectadas.

Antivirales, como el Aciclovir o sus derivados. Se utilizan cuando existe una infección vírica (normalmente por herpes simple).

Fomentos (o cataplasmas), cuando existen lesiones exudativo-costrosas. Se utilizan diferentes concentraciones de sulfato de cobre, de sulfato de zinc, de permanganato potásico…

Qué puedes hacer en casa

Realmente hay bastantes cosas que puedes hacer para aliviar y prevenir nuevos brotes de dermatitis:

  • Si tienes la piel seca, mantenla bien hidratada con una crema emoliente (habla con tu farmacéutico)
  • Evita el calor o el frío extremos y los ambientes secos. Los cambios de temperatura son también perjudiciales
  • Ventila bien la casa, y evita en lo posible las mascotas. Idealmente, mantén tu dormitorio libre de almohadones, cortinas, peluches y elementos que puedan retener los ácaros domésticos. No barras, utiliza la aspiradora
  • Evita las situaciones que puedan provocar estrés, que es un posible factor desencadenante
  • Sécate bien tras el lavado, aplicando una crema emoliente
  • Si estás al sol, ponte un filtro solar adecuado
  • No uses ropa de tejidos sintéticos, sino preferiblemente de algodón, incluyendo los calcetines y la ropa de cama. Evita también llevar mucho tiempo al día el calzado deportivo
  • Lava la ropa con detergentes suaves y no uses lejía, ni suavizantes
  • No te bañes con agua muy caliente, ni permanezcas mucho tiempo en el agua.
  • No uses jabón, sino productos suaves. Tu farmacéutico te aconsejará. Sécate con suavidad, sin frotarte la piel
  • Tras el baño, ponte crema emoliente
  • Procura evitar las actividades que te hagan sudar
  • Evita en lo posible el maquillaje
  • Utiliza guantes de algodón para las tareas domésticas
  • Si has detectado alimentos desencadenantes, suprímelos de la dieta. Los peor tolerados son huevos, chocolate, plátanos, leche de vaca, naranjas, melocotón, el pescado azul, los frutos secos y los picantes.

MGC Mutua, 40 años cuidando la salud de las familias

Desde el 9 de mayo, y hasta el 27 de junio, se puede ver el nuevo spot de la Mutua en TV3, en el marco de la celebración del 40 aniversario de la Mutua. El anuncio pone en valor la trayectoria de nuestra entidad haciendo un paralelismo con la vida de una mujer, que también cumple 40 años, y que desea la mejor protección para sus hijos: “Cuando era pequeña, mi deseo era volar… Hoy, que cumplo cuarenta años, mi deseo es que mis hijos sean felices y, si deciden volar, que estén siempre bien protegidos.”

Este 2022 MGC Mutua celebra su 40 aniversario cuidando la salud de las familias con los seguros mejor valorados por mutualistas y médicos.

¿Para qué se usa el seguro en el embarazo?

Hay seguros que son obligatorios, como el del coche o el de la vivienda, mientras que otros se convierten en una necesidad repentina ante un cambio en nuestra vida. Un ejemplo de ello es cuando descubrimos que vamos a ampliar la familia. Una situación delicada que, aunque trae alegría, no está exenta de sus preocupaciones. Desde MGC Mutua, expertos en seguros de salud, seguros de vida y otros tipos de seguro, te contamos para qué se usa el seguro en el embarazo.

para que se usa el seguro en el embarazo

¿Puedo contratar un seguro estando embarazada?

Tanto si eres consciente como si no, los seguros tienen una serie de características y condiciones, que se especifican en la firma del contrato. En estas, se detallan aquellas situaciones que quedan cubiertas y los requisitos que deben cumplirse para que la compañía aseguradora puede hacerse responsable.

Sin embargo, en el caso de los seguros relativos a la salud, hay ciertas restricciones. Una de ellas es el llamado período de carencia. Se trata de un plazo de tiempo que debe cumplirse desde la contratación de la póliza hasta que se puede acceder a los servicios o la atención médica contratada.

La finalidad que se persigue con su aplicación, que suele tener una duración entre seis y diez meses, es evitar que alguien contrate una póliza cuando ya existe una patología previa o se necesita realizar alguna prueba médica concreta. De este modo, se podría acceder a una atención médica directa y sin esperas y por un coste reducido.

Una vez se ha obtenido el acceso a dichas pruebas o a un tratamiento, podría procederse con la cancelación del seguro. Esta situación se considera fraude desde el punto de vista de las compañías aseguradoras y, por ello, existe el período de carencia.

Pero volviendo a la pregunta de si puedo contratar un seguro estando embarazada, la respuesta es que sí. Pero he aquí lo importante: para poder acceder a las visitas al ginecólogo, realizar pruebas como las ecografías o recibir asistencia en el parto, la póliza debe haberse contratado antes de estar en estado.

El período de carencia en estos seguros privados suele ser de ocho meses. Esto se debe a que el precio de un parto en las clínicas privadas tiene un coste aproximado de 6.000 €, siempre y cuando no haya complicaciones. Si se trata de una nueva clienta, el pago que se haya hecho de la prima hasta ese momento no cubre los costes.

¿Para qué se usa el seguro en el embarazo?

Si ya contabas con un seguro médico privado, lo correcto es mantenerse con esta compañía aseguradora aunque no tuvieras este servicio contratado, ya que como hemos explicado, es prácticamente imposible encontrar cobertura inmediata como cliente nuevo. El pago de una prima no cubre todos los costes que implica el parto.

Pero, ¿para qué se usa el seguro en el embarazo? Lo que siempre se espera y desea es que el embarazo transcurra tranquilo y sin problemas de ningún tipo. No obstante, el simple hecho de estar en estado supone la necesidad llevar a cabo una serie de pruebas, cuya finalidad es controlar en todo momento el estado de salud de la madre y de su futuro bebé.

Dentro de estas pruebas médicas, se incluyen las siguientes:

  • Seguimiento durante todo el embarazo
  • Realización de ecografías
  • Cursos de preparación al parto
  • Hospitalización
  • Asistencia en el parto y posparto y al bebé tras el nacimiento
  • Visitas ginecológicas y obstétricas

Estas son las coberturas básicas generales que cualquier compañía aseguradora ofrece, pero también se puede acceder a otras complementarias si se contratan. Algunas de las más destacadas son estas:

  • Analítica de sangre a la madre para conocer el sexo del bebé.
  • Ecografías en 4D.
  • Anestesia epidural.
  • Amniocentesis en embarazos con riesgo.
  • Habitación individual con cama extra para la persona acompañante.
  • Incubadora.
  • Tratamientos requeridos durante la gestación.
  • Conservación de células madre del cordón umbilical.

Ventajas de disponer de un seguro médico durante el embarazo

Un embarazo supone una situación de vulnerabilidad tanto para la madre como para el bebé. Por lo tanto, si se produjera alguna emergencia, es posible recibir atención inmediata por parte de la seguridad social. Pero como ya es bien sabido, esta tiene sus limitaciones, y debido a la alta demanda y a la escasez de personal y recursos, no siempre se accede a la información adecuada como pacientes ni se recibe el trato médico que se espera.

Cuando se cuenta con un seguro de salud privado, las coberturas se adaptan a las necesidades que tenga la madre y aumentan los beneficios que se obtienen con respecto a la salud pública. Por ejemplo, la atención goza de una mayor flexibilidad y rapidez, con un número de profesionales disponibles más elevado.

Por otra parte, la comodidad también es mayor, al acceder a una habitación individual en la que también puede quedarse la persona que acompaña a la madre.

En MGC Mutua contamos con las mejores pólizas de seguro de salud. Si quieres estar cubierto ante cualquier situación, ponte en contacto con nosotros y infórmate sobre nuestros seguros. Te daremos toda la información que necesites sin ningún tipo de compromiso.

Consejos para mejorar la convivencia con personas mayores

A medida que envejecemos comienza la aparición de enfermedades que en mayor o menor grado van a hacer disminuir nuestras capacidades cognitivas, conductuales y de movilidad. Esas enfermedades van a requerir diversos cuidados y atenciones, lo que condiciona en gran medida la convivencia con los mayores.

Enfermedades más frecuentes en la tercera edad

Las estadísticas nos dicen que las enfermedades más habituales en la tercera edad son:

Artrosis y artritis, que no sólo van a dificultar en diferentes medidas la movilidad del paciente, sino que van a provocar dolores que requieren tratamientos con analgésicos que debe supervisar periódicamente un médico.

Hipertensión, que no provoca síntomas, pero que requiere monitorización periódica de la tensión arterial y exige un seguimiento exhaustivo de la probable medicación.

Parkinson, que provoca temblores, rigidez de las extremidades, ralentización del movimiento e inestabilidad al caminar. Su tratamiento es constante y para que el paciente pueda llevar una vida de calidad aceptable requiere una colaboración estrecha entre el propio afectado, su familia y el personal médico, además del estricto cumplimiento del posible tratamiento farmacológico.

Osteoporosis, que puede generar rotura de huesos y cuya prevención pasa por seguir una dieta adecuada. Su tratamiento requerirá probablemente suplementos minerales (calcio) y vitamínicos (vitamina D)

Sordera, que va aislando gradualmente al paciente de su entorno.

Problemas de la vista, no sólo la pérdida de visión o las cataratas, sino enfermedades graves como una degeneración macular o un glaucoma que, de no tratarse adecuadamente acabarían en ceguera parcial o total del paciente.

Demencias seniles, que van minando paulatinamente las capacidades cognitivas y conductuales del paciente. La más grave y frecuente es la temible enfermedad de Alzheimer, de la que poco se puede decir que no sepamos. Es un inexorable trastorno que acaba con la memoria y sume al enfermo en un pozo del que no es capaz de salir sino ocasionalmente, según el avance de la enfermedad.

Ictus e infartos, que de no atenderse inmediatamente pueden causar daños irreparables en el paciente. Igualmente van a requerir medicación diaria.

Depresión, que sume al paciente en un estado apático que puede impedirle llevar a cabo las más elementales tareas cotidianas.

Los efectos de las enfermedades son tan diversos como los que acabamos de ver. Convivir con los mayores supone involucrarse en los diferentes tratamientos de todas ellas, que pueden presentarse aisladas o, como es habitual, varias a la vez.

convivencia con personas mayores

Actitudes que hay que adoptar en la convivencia con los mayores

El envejecimiento de nuestros mayores es una inversión total de los papeles. Son ellos quienes nos cuidaron, nos educaron, nos llevaron al médico, nos dieron todo su cariño, y se ocuparon de que creciéramos sanos de cuerpo y mente.

Y cuando envejecen, las cosas se invierten. Somos nosotros los que pasamos a ocuparnos de ellos, y esto no siempre es fácil, ni para los jóvenes ni para los mayores. Para los cuidadores, porque les resulta nuevo, y chocante, tener que asumir ese papel de cuidador. Y para los mayores, porque muchas veces resulta difícil de asimilar que uno ya no se vale por sí mismo y reconocer que, sin los cuidados que recibe, se olvidaría de tomar las medicinas, de dar un paseo diario, de comer eso que le han recomendado. Y también puede ser hasta humillante el ser incapaz de hacer las abluciones diarias sin ayuda.

Convivir con una persona mayor requiere hacer acopio de lo que sigue

Cariño

No haremos bien las cosas si el paciente no se siente querido; y conviene no olvidar que percibirá si nuestra actitud es fruto solo de una obligación, y no consecuencia del cariño que les tenemos.

Respeto

Él o ella te inculcaron aquello de “mayores de edad, dignidad y gobierno”. Al cuidarles no puedes cometer el error de perderles el respeto. Son tus mayores y el hecho de estar viejo no significa que sean tontos. Su sensibilidad está muchas veces a flor de piel y una falta continua de respeto les entristecerá o incluso les enfurecerá. Por otra parte, no olvides que su experiencia en la vida es mayor que la tuya, de manera que escúchalo. Seguro que te aporta mucho más de lo que crees.

Paciencia

Hazte a la idea de que vas a tener que repetirle las cosas constantemente, incluso varias veces el mismo día. Y, a la vez, vas a tener que oír sin parar la misma historia de su juventud o niñez… o de la tuya. Ármate de paciencia.

Tolerancia

Debes comprender que son muy conscientes de su propio estado y pueden reaccionar abruptamente si les tienes que ayudar en el cuarto de baño. Pueden tener algún pronto o una reacción que probablemente ellos mismos van a lamentar, pero que vas a ser tú quien soporte.

Comprensión

Hay un viejo aforismo que dice que comprender todo es perdonar todo. Piensa por ejemplo que si te grita porque no hablas más alto, es porque es sordo y quiere estar al corriente de lo que se habla; de lo contrario se aislaría y como es lógico se resiste a ello. Piensa, por poner otro ejemplo, que son tan conscientes de su intimidad como tú de la tuya y debes comprender si les contraria renunciar a ella, aunque sea momentánea. Se podrían poner muchos más casos.

Ten siempre presente que son personas y que se les debe tratar como tales, con todas esas actitudes que acabamos de contarte. Y ten presente también ese otro aforismo que reza “yo estaba como estás tú, tú estarás como estoy yo”.

Certificado de últimas voluntades y los seguros: ¿Qué es y cómo se solicita?

El fallecimiento de una persona no solo supone una pérdida, sino que, desafortunadamente, también implica un elevado nivel de burocracia. El certificado de últimas voluntades es uno de los documentos de los que será necesario disponer para conocer si aquella dejó testamento y poder acceder a él. ¿Sabes cómo se solicita?

¿Qué es el certificado de últimas voluntades y para qué sirve?

El testamento es un documento que, salvo excepciones, le puede resultar conocido a cualquier persona. Sin embargo, puesto que es algo muy personal, no siempre la familia tiene la certeza de que este exista, o de saber que es así, dónde se encuentra una copia para poder acceder al contenido.

Así es como entra en juego el certificado de últimas voluntades; un documento testamental donde figura la última voluntad de una persona. Pero dado que aquí no se puede recoger toda la información detallada sobre esta, lo que se menciona es si hay o no un testamento y, en el caso de haberlo, se indica cuál es el notario donde se depositó. Cuando se redacta un testamento en una notaría, este queda automáticamente anotado en el Registro de Últimas Voluntades.

Solicitar este documento es también útil para verificar si se presentó algún testamento posterior al que se pueda conocer y para facilitar los trámites de las herencias que, con cierta frecuencia, también son origen de numerosos quebraderos de cabeza. La ventaja que presenta es que tiene un precio económico y, además, es muy sencillo de tramitar.

Pero, ¿cualquiera puede acceder al certificado de últimas voluntades? Sí, siempre y cuando se presente la documentación que se solicita para poder realizar el trámite. No es necesario que haya una relación de parentesco, puesto que el registro donde se encuentra es público y accesible para toda la ciudadanía. De este modo, se puede conocer si existe un testamento y en qué notaría está el último.

No obstante, conocer de la existencia no da acceso a su contenido, porque la notaría puede denegar la entrega del testamento a cualquier persona que no figure entre las herederas forzosas o que no pueda demostrar que haya un interés legítimo. Si se trata de quienes van a heredar, el procedimiento de la división se agiliza considerablemente, ya que solo se debe seguir la voluntad de la persona fallecida.

Cómo solicitar el certificado de voluntades     

Para poder proceder con la solicitud del certificado de voluntades, hay que esperar a que transcurran quince días hábiles desde que se produce el fallecimiento. Para realizar el trámite, hay un modelo específico, el 790, que está disponible en varios puntos.

El primero es de la propia web del Ministerio de Justicia. También está disponible en las Gerencias Territoriales que dicho ministerio tiene en todo el territorio español o en la Oficina de Atención a la Ciudadanía de Madrid.

Una vez que se ha obtenido dicho impreso y se ha rellenado, es necesario proceder con el pago de la tasa pertinente. Este puede gestionarse en cualquier caja o entidad colaboradora. Solo hay que presentar el documento y abonar la tasa, que no llega a los 4€.

Con el justificante del pago de las tasas y el Modelo 790, se debe solicitar en el Registro Civil de la localidad donde la persona falleció, el Certificado Literal de Defunción, siempre y cuando haya fallecido después del 2 de abril de 2009; si fue antes, habría que dirigirse al Juzgado de Paz. Este es el documento que acredita el deceso. Son válidos tanto el documento original como una copia compulsada.

Desde el momento en que se recibe la solicitud, que debe dirigirse al Ministerio de Justicia, el plazo para la emisión es de diez días hábiles cuando se realiza por correo postal o presencial y de cinco si se realiza telemáticamente en la Sede Electrónica del Ministerio.

Certificado de voluntades y seguro de vida

Además de conocer si existe un testamento para tramitar la herencia, cuando alguien fallece se debe verificar también la existencia de un seguro de vida para que las personas beneficiarias puedan cobrar la indemnización.

Por este motivo, se realiza simultáneamente la solicitud del certificado de últimas voluntades y seguros. Los familiares o cualquier persona en posesión de la documentación que se requiere pueden acceder también a este documento relativo a las coberturas. Junto con el Modelo 790 y el certificado de defunción, hay que presentar algún documento acreditativo de la persona fallecida.

El certificado de seguros de vida se tramita transcurridas entre 24 y 48 horas desde la solicitud por vía telemática y en un máximo de siete días si se realizó de forma presencial.

Aunque se trate de una situación delicada para la familia, se recomienda recopilar toda la documentación lo antes posible y tramitar los certificados pertinentes. De lo contrario, el proceso podrá demorarse e incluso provocar alteraciones en la herencia.

En MGC Mutua no solo disponemos de las mejores coberturas para seguros de vida y más tipos de seguros, sino que contamos con un equipo humano que te acompaña y te asesora ante cualquier situación o problema que pueda surgirte. ¡Ponte en contacto con nosotros y te atenderemos sin ningún tipo de compromiso!

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Cómo sé si tengo hipotiroidismo o hipertiroidismo

Ambos trastornos están causados por un funcionamiento anómalo de la glándula tiroides y afectan al metabolismo, que es un conjunto muy amplio de procesos que tienen lugar en el cuerpo y que usan o producen energía, y que abarcan desde la respiración a la absorción de los alimentos.

Qué es la tiroides

La tiroides es una pequeña glándula situada en el cuello, justo debajo de la nuez de Adán. Segrega una serie de sustancias, las hormonas tiroideas, que son claves para la regulación del metabolismo corporal, pues estimulan el metabolismo basal celular y con ello la liberación de energía. Son la tiroxina, o T4, y la  triyodotironina, o T3.

Si la tiroides es incapaz de producir la cantidad de hormonas tiroideas necesaria, el cuerpo presenta una serie de trastornos que llamamos hipotiroidismo.

Si por el contrario la tiroides produce dichas hormonas en exceso, se producen igualmente una serie de trastornos en el cuerpo y decimos que la persona padece hipertiroidismo. 

Qué es el hipotiroidismo y por qué se produce

Como ya hemos dicho, el hipotiroidismo es la falta de capacidad de la tiroides de producir las hormonas tiroideas, El trastorno puede tener varias causas:

  • La inflamación de la glándula tiroides por disfunción del sistema autoinmune (en que el cuerpo no reconoce como propias algunas células que en realidad lo son, y las ataca). Es la llamada tiroiditis de Hashimoto.
  • Complicaciones como consecuencia del tratamiento del hipertiroidismo. Este tratamiento puede haber sido con yodo radioactivo o mediante una intervención quirúrgica.
  • Un trastorno hereditario que no permite el desarrollo completo de la glándula tiroidea.
  • Consecuencia de algunos medicamentos, como el litio y otros.
  • Ingestión de yodo en gran cantidad, como el contenido en algunos jarabes para la tos o algunos suplementos dietéticos.

Qué síntomas produce

El hipotiroidismo puede afectar a todos los órganos del cuerpo, desde el cerebro hasta los músculos. Los síntomas se presentan gradualmente.

Los más frecuentes son:

  • Intolerancia al frío
  • Estado letárgico e incluso depresivo
  • Ganancia de peso
  • Estreñimiento
  • Piel áspera y seca
  • Voz grave
  • Los rasgos faciales se endurecen
  • El pelo se vuelve fino y seco
  • Pérdida de memoria
  • En casos graves, demencia.

Diagnóstico y tratamiento de hipotiroidismo

En caso de sospecha, un análisis de sangre específico suele bastar. En él se revelaría el aumento de la hormona estimulante de la tiroides, la TSH. Cuando el organismo detecta la bajada de las hormonas tiroideas, intenta estimular la producción mediante la TSH, que ordena al tiroides que trabaje más y libere mayor cantidad de hormonas. Este incremento de la TSH es lo que revela el mal funcionamiento de la tiroides.

Se trata con levotiroxina (una hormona sustitutiva para el organismo). Se empieza con dosis bajas y se aumenta progresivamente hasta dar con la dosis adecuada.

Qué el hipertiroidismo y por qué se produce

Cuando, como dijimos, hay un exceso de hormonas tiroideas en el organismo es cuando hablamos de hipertiroidismo. Algunos pacientes presentan un aumento visible del tamaño de la glándula, conocido como bocio.

No está del todo claro por qué se produce este trastorno. Se piensa que pueden influir factores hereditarios, pero también ambientales, como el tabaco, el estrés, algunos medicamentos o ingestión demasiado elevada de yodo.

Se distinguen tres tipos de hipertiroidismo:

  • Bocio tóxico difuso, que es el más frecuente, también conocido como enfermedad de Graves-Basedow. Se da fundamentalmente en personas jóvenes. Suele provocar síntomas oculares: sequedad o irritación, uno o los dos ojos se vuelven saltones, visión doble.
  • Bocio nodular tóxico, más propio de ancianos. En ocasiones está producido por un tumor, casi siempre benigno, en la tiroides.  
  • Tiroiditis sub-aguda, o tiroiditis de De Quervain, producida por una infección, generalmente viral. Normalmente remite al cabo de unos meses.

Síntomas del hipertiroidismo

Los síntomas habituales del hipertiroidismo son:

  • Nerviosismo e inquietud
  • Temblor de manos
  • Taquicardias
  • Intolerancia al calor
  • Piel caliente; sudoración excesiva
  • Aumento del apetito pero con pérdida de peso
  • Cansancio
  • Dolores musculares; fatiga
  • Heces frecuentemente líquidas
  • Alteraciones del ciclo menstrual.

Algunos síntomas pueden paliarse mediante:

  • Una dieta variada, con abundancia de pescado
  • Dejar de fumar
  • Evitar medicamentos que contengan yodo.

Diagnóstico y tratamiento del hipertiroidismo

Ante la sospecha de hipertiroidismo, el médico explorará el cuello del paciente en busca de un aumento de la glándula (bocio) e investigará problemas oculares.

Un análisis posterior de sangre determinará el nivel de la TSH, igual que decíamos con el hipotiroidismo. Pero en este caso, un nivel muy bajo indicaría que la hipófisis detecta elevadas dosis de hormonas tiroideas y por eso no segrega TSH.

El tratamiento viene definido por la causa del hipertiroidismo.

Para el bocio difuso, la producción de hormonas tiroideas se reduce o anula mediante fármacos antitiroideos. Normalmente, el metabolismo se normaliza a los dos o tres meses, dependiendo de cuál haya sido la causa.

En el caso del bocio tóxico difuso el tratamiento es más largo, igualmente con medicamentos, y puede durar uno o incluso dos años.

El bocio nodular tóxico el tratamiento es de por vida, con seguimientos periódicos para controlar los niveles y la medicación necesaria.

Tratamiento con yodo radioactivo, que es una opción cómoda y segura. Las mujeres post-menopáusicas y los hombres de más de 40 ó 50 años son los más susceptibles de tratarse con yodo. El tratamiento es ambulatorio y consiste en beber una solución con yodo radioactivo, lo que requiere las precauciones oportunas con la radiación. En pocos meses, incluso semanas, el metabolismo se normaliza. Tras el tratamiento con yodo es necesario un seguimiento (normalmente anual) de los niveles hormonales.