10 beneficios de los aceites esenciales avalados por la ciencia

Quienes se han visto tentados por las terapias alternativas probablemente conocen ya los aceites esenciales. En realidad, son la base de ciertas prácticas naturales, como la aromaterapia. Pero ¿qué son? ¿Algo más que una moda? ¿Sus supuestos beneficios están demostrados? A continuación procuraremos contestar todas las dudas.

Qué son los aceites esenciales

Son extractos líquidos de ciertas plantas que contienen determinados compuestos y que ofrecen ciertos beneficios. Son muy aromáticos; de hecho huelen mucho más intensamente que las plantas de que derivan, dado que la concentración de ingredientes activos es mucho más elevada que en ellas.

La extracción de los aceites esenciales de las plantas puede hacerse de diversas formas; las más comunes son la destilación y la presión en frío.

  • La destilación consiste en tratar las plantas con agua caliente o vapor, lo que extrae los componentes (las esencias).
  • La presión en frío es un proceso mecánico durante el que las plantas se prensan para liberar las esencias.

10 beneficios de los aceites esenciales

El uso de los aceites esenciales no es nuevo y forman parte de tu rutina sin que lo sospeches siquiera. Al dar a tu niño una fricción, al añadir unas gotas de camomila al baño o de lavanda a tu almohada a la hora de acostarte… bueno, todo ello es usarlos. La pregunta es si realmente aportan algo o si son simples placebos.

Como sucede a menudo, los estudios deben completarse, pero se muestran más que seguros de lo siguiente:

  • Catarros y congestión

Las hojas de eucalipto son uno de los componentes activos de los medicamentos tópicos contra la tos. Suavizan los síntomas del resfriado, empezando por la congestión. También se usa añadiendo unas gotas a un recipiente con agua hirviendo de manera que el vapor se inhale. Pero ¿es efectivo? Parece que sí: un estudio publicado en 2010 en la revista Paediatrics concluyó que los padres calificaban muy favorablemente su efectividad como paliativo de los síntomas de las infecciones de las vías aéreas superiores. Se piensa que es debido a la cineola (un compuesto presente en las hojas de eucalipto) que actúa como expectorante, a la vez que reduce los espasmos musculares que causan el estrechamiento de las vías aéreas.

  • Infección de los senos nasales

De nuevo es el eucalipto el protagonista. Un pequeño estudio del año 2009 mostraba la eficacia de la cineola como paliativo de los síntomas de la sinusitis. También el aceite de menta se muestra prometedor en este terreno. La inhalación de menta produce un efecto refrigerante, y un estudio de laboratorio mostró que resultaba efectivo en la lucha contra las bacterias que producen la congestión en los senos nasales. Otros estudios sugieren que el aceite del árbol del té, el aceite de orégano, el de la lavanda y el de la salvia también aportan beneficios.

  • Estrés y ansiedad

Varios estudios han encontrado que oler ciertos aceites, como el de naranja, tienen relevancia a la hora de tratar la ansiedad junto a terapias tradicionales. Y una investigación clínica de 2015 estudió la efectividad de un “SOS roller” (un aplicador cutáneo) que contenía 12 aceites esenciales y concluyó que la gran mayoría de los participantes habían logrado reducir su estrés después de usarlo tres veces al día durante un mes.

  • Depresión

Es importante advertir que los aceites esenciales no constituyen un remedio a la depresión; lo que sí se ha comprobado mediante estudios realizados en animales es que pueden ayudar a paliar los síntomas de la enfermedad, como la ansiedad, así como potenciar la relajación. En una investigación de 2014 sobre ratones, el aceite de jengibre inhibía las repuestas de conducta habituales propias de la depresión, y un estudio de 2013 mostró que los pacientes que esperaban una intervención quirúrgica tenían menos ansiedad tras inhalar aceite de bergamota.

  • Dolor muscular

Todos hemos tenido agujetas tras una sesión de ejercicio intenso, o hemos tenido los músculos doloridos tras una jornada entera sentados ante el ordenador. Los aceites esenciales pueden ayudar: Una revisión sistemática, llevada a cabo en 2015, de los aceites esenciales usados en aromaterapia sugiere que el aceite del árbol del té alivia la inflamación muscular.

  • Problemas cutáneos

Existen investigaciones que muestran que la aplicación tópica (o sea, en la piel) de aceites esenciales pueden tratar diversos problemas cutáneos, previa su dilución en un aceite base. Por ejemplo, el aceite esencial de Helichrysum italicum (conocido vulgarmente como curry) reduce el eritema y protege la piel de los daños producidos por el sol. Y el aceite esencial de rosa geranio posee propiedades anti-inflamatorias, anti-bacterianas y anti-fúngicas, y se ha mostrado eficaz en problemas de la piel, como piel excesivamente grasa, eczema y dermatitis.

  • Reducción de la inflamación

No hay muchos estudios sobre humanos que muestren la efectividad de los aceites esenciales contra la inflamación, pero algunos estudios realizados en animales muestran que ciertos aceites, como los de orégano, tomillo, romero y alcaravea tienen propiedades anti-inflamatorias.

  • Cicatrización de heridas

Ciertos aceites, como el de lavanda, han mostrado en estudios su eficacia en la cicatrización de heridas. Potencian la producción de colágeno y del factor de crecimiento necesario para la regeneración de la piel.

  • Dolores de cabeza

Aunque se necesita más investigación, varios estudios han demostrado la eficacia de aceites esenciales en el tratamiento de dolores de cabeza. En un estudio llevado a cabo sobre 41 pacientes, una solución del 10% de aceite de menta en etanol redujo significativamente la intensidad del dolor, en comparación con un placebo. Los investigadores concluyeron que la aplicación tópica de dicha solución en la frente y sienes es una buena alternativa a las terapias habituales.

Y un estudio sobre 47 pacientes mostró que la inhalación de aceite de lavanda puede ser un tratamiento seguro y efectivo en el tratamiento de la aparición de migrañas.

  • Sueño

Siempre se ha considerado la lavanda como inductor del sueño. La investigación refuerza esta creencia: una revisión sistemática de 15 estudios cuantitativos, 11 de ellos clínicos, concluyó que los aceites esenciales (sobre todo el de lavanda) podían tomarse en consideración para paliar problemas leves de sueño, aunque se advirtió que, de nuevo, es necesario seguir investigando para llegar a conclusiones definitivas.

Los aceites esenciales más populares

Hay más de 90 aceites esenciales en este momento. Cada uno tiene sus supuestos propios beneficios. Entre los más populares:

  • Bergamota: Supuestamente reduce el olor corporal, mejora el humor, ayuda a la cicatrización de heridas y mejora la digestión.
  • Camomila: Se usa para mejorar la relajación, suavizar la inflamación y también mejora el humor.
  • Salvia: Supuestamente suaviza las depresiones leves y mejora el humor, a la vez que incrementa la libido y regula la menstruación.
  • Eucalipto: Suaviza los síntomas del catarro y la congestión, alivia los dolores musculares y ayuda con la higiene dental.
  • Lavanda: Su uso más habitual es ayudar con problemas de sueño y con la relajación.
  • Limón: Supuestamente tiene propiedades antisépticas y anti-bacterianas. También parece aliviar los dolores de cabeza.
  • Naranja: Se usa tradicionalmente en aromaterapia, para reducir la inflamación y potenciar la libido.
  • Menta: Su uso habitual es como ayuda en la digestión y alivio de dolores de cabeza.
  • Rosa: Suaviza los síntomas de la depresión y mejora el humor.
  • Sándalo: Mejora la memoria y la concentración; también suaviza la tos y los síntomas de resfriados.
  • Árbol del té: Usado por tener supuestas propiedades anti-microbianas, también parece ayudar con la cicatrización y con las infecciones y potenciar el sistema autoinmune.
  • Ylang-ylang (o flor de cananga): Es útil en el tratamiento de varios trastornos cutáneos, además de la ansiedad y los dolores de cabeza.

Cómo se usan los aceites esenciales

Si estás dispuesto a probar los aceites esenciales, debes tener en cuenta la importancia de usarlos correctamente, pues también tienen ciertos riesgos. Las formas más habituales son:

Inhalación

Lo más fácil y seguro es añadirlos a un difusor. Pon unas pocas gotas en un recipiente con agua hirviendo e inhala el vapor.

Aplicación tópica

Antes de aplicarlos directamente en la piel, deben diluirse en un aceite base y aplicar un ligero masaje en la zona de aplicación. Añade unas gotas a una cucharada del aceite base, dilúyelo bien y aplícalo en la piel.

Añadido a un baño

Un par de gotas de aceite esencial en el baño será una manera tanto de inhalarlo como de absorberlo por la piel. Es importante no excederse en la dosis recomendada.

Con todo, la advertencia más importante es no ingerir nunca aceites esenciales. No están pensados para ser tragados; incluso un par de gotas en una taza de té puede ser peligroso. Recuerda que no por el hecho de ser natural implica que sea seguro. Su uso incorrecto puede generar problemas serios de toxicidad.

Riesgos de los aceites esenciales. Efectos secundarios

Hacemos hincapié en lo dicho arriba: el mayor riesgo es ingerirlo, y puede ser fatal. Este riesgo es evidentemente mayor en niños y, generalmente, los aceites esenciales no se recomiendan para ellos.

Aun usándose adecuadamente, pueden tener efectos secundarios, como irritaciones, reacciones al contacto o reacciones alérgicas. Normalmente son efectos que tienen lugar solo en determinadas personas, por lo que es importante hacer una prueba en una pequeña área de la piel antes de la aplicación.

Y si tienes algún trastorno médico, ten siempre cuidado al añadir algún producto a tu rutina de medicinas. Debes proceder con especial cuidado y no está de más incluso que consultes previamente con tu médico de familia. Las personas con asma deberán ser cautas, pues inhalarlos podría provocar un ataque de asma. Los alérgicos deberían igualmente tener especial cuidado.

Aceites esenciales y embarazo

De nuevo, no hay suficientes estudios sobre el uso de aceites esenciales que garanticen la seguridad de la mujer y del niño durante el embarazo. El consejo habitual es evitarlos en este período y durante la lactancia, si ésta es materna. En el primer caso podría pasar a través de la piel y, vía placentaria, llegar al feto. Y en el segundo caso, llegar al lactante a través de la leche materna.

¿Cómo saber si mi familiar tenía un seguro de vida?

como saber si mi familiar tenia un seguro de vida

Los imprevistos pueden suceder y a veces no da tiempo de dejar todo atado antes de partir. En estos casos o cuando se trata de alguien que vivía sin compañía es común preguntarse si mi familiar tenía un seguro de vida. Un dato importante que conviene averiguar, ya que de ser así, el seguro ofrecería un apoyo económico a las personas designadas como beneficiarias. Hoy te contamos el procedimiento que debes seguir para averiguarlo.

Qué sucede cuando alguien fallece

En momentos de pandemia como los que hemos atravesado en prácticamente los dos últimos años, multitud de familias se han visto quebradas sin previo aviso. Además del dolor que provoca, genera  una sensación de incertidumbre, en particular en aquellos casos en los que la persona que parte representaba una entrada de ingresos importante.

Sea cual sea la situación, es fundamental preguntarse cómo saber si mi familiar tenía un seguro de vida. De no averiguarlo y sí existir una póliza, esta se quedará sin cobrar. Hay que tener en cuenta también que estas no siempre se contratan de forma aislada, sino que van ligadas a productos bancarios, cuya finalidad es la garantía de cobro de préstamos, hipotecas o tarjetas de crédito, principalmente. Puede suceder que la familia desconozca la existencia de estos.

Para proteger a la ciudadanía ante el fallecimiento de sus familiares, desde el Ministerio de Justicia se creó el llamado Registro de contratos de seguros de cobertura de fallecimiento. Este tiene como objetivo poner en conocimiento de las personas interesadas la existencia de una póliza, así como la compañía o entidad a las que está asociada. De este modo, podrán proceder con la indemnización que les corresponda.

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Los seguros de vida se encargan de ofrecer una protección ante el fallecimiento o invalidez de la persona que lo ha contratado. Además de obtenerse rentabilidad por el dinero invertido en la prima contratada, la familia y allegados que dependían de sus ingresos reciben bien un pago único bien una renta, tal y como el asegurado haya decidido previamente. Y en el caso de existir una deuda pendiente con una entidad bancaria, podrá cubrirse la misma.

Cómo saber si mi familiar tenía un seguro de vida

Ahora que ya conoces cuál es la importancia de una póliza, es el momento de pasar a cómo saber si mi familiar tenía un seguro de vida. Aunque pueda parecer un trámite complejo, por suerte es bastante sencillo, y consiste en realizar una solicitud al registro público mencionado o en una Gerencia Territorial del Ministerio de Justicia.

Para proceder con esta consulta, puede elegirse la vía telemática o la presencial. Esta última es la más rápida; los informes suelen emitirse al momento y permite obtener asesoramiento por parte del personal en el caso de que fuera necesario.

Pero, ¿cómo se realiza exactamente la consulta? Es necesario rellenar el impreso del Modelo 790, tanto si se decide acudir de manera presencial como si la consulta se realiza por vía telemática. El coste de la tasa no llega a los 10 €.

No obstante, para poder solicitarlo hay que dejar transcurrir un período de 15 días hábiles desde que se produce el fallecimiento del familiar. Además, para que sea posible realizar el trámite será necesario presentar el certificado de defunción, que se obtiene en el Registro Civil. A su vez, este puede entregarse de inmediato al realizar la solicitud o en unos días tras el fallecimiento.

Cuando se obtenga finalmente el informe donde se constate si el familiar tenía contratado algún seguro y con qué compañía, habrá que dirigirse a esta para consultar quién o quiénes son las personas beneficiarias. De esta manera, se podrá proceder con el cobro de la indemnización.

Limitaciones para el cobro de la póliza

Alrededor del 50% de la ciudadanía española cuenta con algún tipo de póliza, ya sea mediante la contratación de los seguros de vida riesgo o productos para el ahorro o la jubilación. Sin embargo, para poder proceder con el cobro de la indemnización, hay que saber también que existen diversas limitaciones al respecto.

Los fallecimientos por coronavirus han despertado múltiples dudas, ya que en algunas pólizas las pandemias quedan excluidas. Por lo general, los seguros de vida están cubriendo este escenario, pero sí que se presta atención al estado de salud previo del asegurado o la existencia de patologías que hubieran elevado el riesgo de muerte por la Covid-19.

De igual modo, las enfermedades preexistentes a la firma del contrato suelen ser el obstáculo principal para el cobro de la indemnización. Pero también, el encontrarse durante el período de carencia del seguro.

Para evitar este tipo de situaciones, se recomienda proceder con la contratación de un seguro de vida cuando aún se disfruta de buena salud. En el momento en el que se presente una patología o se padezca, pero se oculte en el cuestionario de salud, la compañía anulará la cobertura en el fallecimiento.

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Cómo sobrellevar el mal humor de tu pareja

Los cambios de humor son normales. Se producen a lo largo del día y dependen de cómo marchan las cosas. Las emociones son supuestamente señales instantáneas que nos ayudan a responder adecuadamente a lo que sucede en nuestro entorno. Era un sistema muy útil para nuestros lejanos antepasados, que para sobrevivir tenían que responder inmediatamente a las amenazas físicas del entorno. En nuestro mundo, las amenazas son principalmente de orden psicológico y, para muchos, las emociones fuertes pueden descolocarles y sumirles en un estado de confusión.

Nosotros –la mayoría al menos– hemos sido educados para ignorar nuestras respuestas emocionales, a resultas de lo cual no sabemos qué hacer con las emociones fuertes cuando se presentan. El mal humor, así como los cambios alegría-tristeza, pueden presentarse cuando evitamos o somos incapaces de resolver problemas que nos están agobiando. Si nos permitimos sentir las emociones sin hacer nada, normalmente pasan solas. Pero si tratamos de bloquearlas pueden enquistarse y los sentimientos negativos continúan, generando un estrés adicional que puede afectar a los que tenemos a nuestro alrededor.

Pero ¿qué sucede cuando tu media naranja tiene frecuentes malos humores? Y ¿qué pasa cuando empiezan a afectarte a ti? Hablar de ello con tu pareja puede ser difícil y molesto. El mal humor puede resultar contagioso; y muchos de nosotros tendemos a sentirnos responsables y achacarnos la culpa del humor de él, o de ella. La pregunta es qué puedes hacer tanto para ayudar a tu pareja cuando está descolocada como para sobrellevar el efecto que su mal humor tiene sobre ti.

Como primera medida, echemos un vistazo a las causas del mal humor de tu pareja.

¿Por qué está de mal humor?

Hay muchas razones para que alguien cambie frecuente e impredeciblemente de humor, aparentemente sin explicación. Si no es lo habitual, puede tratarse simplemente de que tu pareja pasa por un momento difícil, como una semana dura de trabajo o por el abordaje de un problema de salud. Si es el caso, el mal humor desaparecerá cuando lo haga el problema.

Lo malo es si no parece haber una razón concreta de su mal humor; puede entonces tratarse de un problema más profundo, como un estado depresivo. Con independencia de lo que los demás opinen de su vida, si tu pareja esta cuajada de sentimientos negativos sobre ella misma o sobre su vida, acabará por venirse abajo.

Los síntomas habituales de la depresión son los siguientes:

  • Falta de energía o motivación para hacer cosas que antes disfrutaba
  • Pasa más tiempo de lo habitual en soledad, evitando la presencia de amigos, compromisos o aficiones
  • Deja de hacer ejercicio, evita las tareas domésticas, falta por supuesta enfermedad al trabajo y muestra poco interés en sus hijos
  • Otras causas de su mal humor pueden ser un estado de constante ansiedad o problemas de baja autoestima.

Cómo ayudar a tu malhumorada pareja

Si tu pareja es una persona afable y sus malos humores son algo nuevo, ¿qué puedes hacer para ayudarle? Si está pasando una etapa dura y está “luchando”, escúchale, muéstrate empático con ella y pregúntale claramente si hay algo en tu mano que pueda ayudarle. Pero ten en cuenta que lo que tú crees que puede estar pasándole no tiene necesariamente que ser la verdad: la comunicación es clave.

Si sus malos humores están afectando a vuestra relación, es importante que hables también de ello. Esto le hará ver el efecto que su malhumor tiene en ti y le motivará para que piense realmente en arreglar el problema. Escoge bien el momento de hablarlo, cuando esté más receptivo, pues la conversación puede ser difícil.

No te sorprendas si tu pareja se pone a la defensiva o si trata de evitar la conversación. Aunque el constante mal humor de tu pareja puede dificultar seriamente la relación, si mantienes una actitud positiva -comprensiva- no sólo supondrá una mejora en su actitud, sino que te ayudará a sentirte mejor.

Si su humor no mejora después de haber dicho a tu pareja cómo te está afectando a ti, es llegado el momento de plantearle buscar ayuda profesional. El médico de familia podrá sugerir diferentes opciones de tratamiento. Posiblemente una charla, a cargo de un psicoterapeuta, sobre terapia cognitivo-conductual podrá ayudar a que tu pareja mejore.

Sobrellevar el mal humor

Desde luego, es importante tener en cuenta a tu pareja y sus necesidades, ayudándole en lo posible. Pero cuidarte a ti mismo es esencial. Los tips que siguen podrán ayudarte cuando las cosas vengan mal dadas.

Entiende cómo te afecta el malhumor de tu pareja

Entender por qué sus malos humores te afectan tanto te va a ayudar a mantener el control sobre cómo te sientes. La próxima vez que te veas afectado por su humor, intenta reconocer qué pensamientos pasan por tu mente y cómo te hacen sentirte.

Los recuerdos son muchas veces de poca confianza, de manera que intenta ponerlo por escrito, lo que te ayudará a recordar y reconocer las pautas de tu propio pensamiento. Por ejemplo, en algunas personas los malos humores pueden generar dudas sobre uno mismo, con pensamientos como “debo haber hecho algo mal para que se ponga de esa manera”, lo que conduce a sentimientos de culpabilidad o a ansiedad. En otros, pueden generar inseguridad, con pensamientos del tipo “no actuaría así si me quisiera”, lo que conduce a la tristeza.

En otros puede generar irritación: “actúa como un niño”, o “está exagerando las cosas para fastidiarme”. Reconocer los sentimientos por los que pasas fijará en tu mente cómo sus malos humores te afectan.

Asegúrate de que tus pensamientos son realistas

Tenemos miles de pensamientos al cabo del día, por lo que es importante que recuerdes que pensar algo no necesariamente lo convierte en cierto. Será tu propio humor quien dé forma a los pensamientos que puedas tener sobre tu pareja, así como tus experiencias pasadas. Cuando te hayas asegurado de los pensamientos que estás teniendo, te puedes preguntar si interpretan realísticamente la situación. Para ello, céntrate en los hechos.

Por ejemplo, si crees que su malhumor procede de si vales o no la pena, piensa que eso no pasa de ser un pensamiento, no un hecho. Si vales o no la pena es algo independiente de las acciones de los demás: son juicios que hacemos nosotros mismos. Reemplazar los pensamientos negativos por los realistas, como “claro que merezco la pena” te ayudará a ganar confianza en ti mismo. Si los pensamientos negativos sobre ti vienen de largo y por tanto son difíciles de cambiar, de nuevo sugeriríamos buscar ayuda externa, como un curso corto de terapia cognitivo-conductual, que te ayudará a pensar más positivamente en ti mismo.

Intenta entender

Tu enfado está más que justificado, desde luego, dado el impacto que su mal humor tiene en ti y quizá en tu familia. Pero si eres capaz de adoptar un postura más comprensiva como “es su depresión lo que le hace sentirse así; esto es temporal”; o si eres capaz de concentrarte en sus mejores cualidades, esas que te enamoraron, tendrás cierto alivio en esos sentimientos negativos.

Ser capaz de rebobinar tus pensamientos y formar otros más realistas puede requerir cierta práctica. Trata de hablar con un amigo al que admires y podrías quizá ver todo desde otra perspectiva.

Responsabilízate de tus sentimientos

La responsabilidad de cómo se siente tu pareja es por completo suya. No podemos controlar los sentimientos de otros (ni cómo se comportan con nosotros). Tratar de cambiar los sentimientos de otros es por tanto una tarea imposible.

Cuando alguien que quieres se porta decididamente mal contigo puede ser una situación difícil de soportar. A estas alturas, es importante que te centres en lo que puedes controlar: cómo te sientes contigo mismo y con tu situación.

Haz ejercicio, come bien, pasa tiempo al aire libre, haz cosas que te relajen y te llenen… todo ello va a sumar para que te sientas bien. Sal con amigos, habla con ellos de la situación, todo ayudará.

Cuál es tu respuesta a su actitud

Puede ser tentador arremeter contra tu pareja, especialmente si su malhumor está afectando seriamente tanto a ti como a tu familia. Pero esto no hará sino empeorar la situación creando resentimientos. Piensa en cómo respondes a la situación, y saber de antemano cómo debes hacerlo puede evitar males mayores.

Por ejemplo, si tu pareja parece estar más estresado y tenso cuando llega a casa de la oficina, déjale algo de tiempo para que se relaje antes de hablarle. Si su malhumor te irrita, quítate de en medio de manera que puedas controlarte. Esto puede minimizar el impacto de su malhumor en ti, crear una relación más armoniosa ya hacerte sentir mejor.

Si tu pareja entra en lo personal atacándote verbalmente o su conducta es agresiva, explícale claramente cómo esperas que te trate y, si continúa, será el momento de buscar ayuda.

¿Puede ser el final?

Andar todo el día de puntillas con tu pareja, prestando atención a lo que dices o haces y teniendo que controlar en todo momento tu propio humor… bueno, genera un desgaste que puede ser agotador. A largo plazo puede aumentar los sentimientos negativos y hacer venirse abajo tus expectativas en la relación (además de crearte sentimientos de ansiedad y mal humor).

Todas las relaciones pasan por momentos difíciles. Si tú lo has dado todo: Te has mostrado comprensiva, te has tragado tu propio mal humor, has tratado de hacerle ver cómo te está afectando, has intentado convencerle para hacer terapia de pareja… puede haber llegado el momento de replantearte tu relación. Por supuesto es una decisión difícil, y más si hay niños de por medio.

Solo tú puedes saber si ha llegado el momento de dejarlo. Tómate tu tiempo para considerar las opciones, habla con tus amigos buscando ayuda y consejo. Si es necesario, un psicoterapeuta o un consejero matrimonial pueden resultar de ayuda mientras tomas esta difícil decisión.

¿Qué es carencia en un seguro?

Si estás buscando información sobre seguros para su contratación, es bastante probable que hayas visto mencionar en numerosas ocasiones el concepto de carencia; un período de tiempo que conviene valorar antes de tomar la decisión final. Si no tienes claro qué es la carencia de un seguro, hoy te explicamos en qué consiste.

¿Qué es una carencia?

Se trata período de tiempo durante el cual no es posible beneficiarse de los servicios que se hayan contratado con la póliza. Es decir, que incluso si se presentara alguna dolencia o patología  de forma inesperada habría que esperar a que transcurra el plazo que marca el contrato para poder acceder a ciertas coberturas o servicios de asistencia.

Pero, ¿se aplica la carencia a cualquier tipo de seguro? La respuesta es no. De hecho, este período suele aplicarse principalmente a los seguros de salud. En el caso de los de coche, por ejemplo, no se aplica, dado que la probabilidad de sufrir algún tipo de siniestro o avería es más elevada y son completamente imprevisibles.

Dicho esto, es probable que te preguntes por qué se aplica a los servicios de salud, si también pueden surgir imprevistos. El motivo reside en que existe la posibilidad de que este se contrate porque ya se conoce la existencia de alguna patología o la necesidad de realizar pruebas. La intención en estos casos es la de ahorrar el coste que puedan suponer, así como reducir el tiempo de espera para acceder a ellas.

De este modo, las compañías aseguradoras tienen la garantía de que la finalidad de la contratación no es la de cubrir una situación puntual para proceder con la cancelación del seguro una vez cubierta.

Las carencias más habituales en los seguros

Ya sabemos qué es la carencia en un seguro, pero… ¿Cuánto dura? Por lo general, se sitúa entre los seis y los diez meses. Esto significa que hasta que no transcurra ese plazo, la atención que se reciba, por lo general médica como hemos indicado, no será completa para la persona asegurada.

A grandes rasgos, las consultas de atención médica primaria, así como las especialidades, no suelen tener un período de carencia. Sin embargo, las intervenciones quirúrgicas, la asistencia al parto, las pruebas de alta tecnología o la psicología sí suelen contar con uno.

Pero además de tener claro qué es una carencia, también hay que conocer cuáles son las más comunes, ya que suelen ser similares en todas las compañías. Así, por ejemplo, dentro de las intervenciones quirúrgicas que mencionamos, se suele diferenciar entre las ambulatorias, con una duración de unos tres meses, y las que requieren hospitalización, que puede alcanzar los diez meses.

También, las pruebas, las radiografías o las analíticas suelen carecer del tiempo de espera, mientras que una resonancia, que requiere de tecnología específica, sí la incluye, y suele ser de tres meses. En los tratamientos de rehabilitación de suelo pélvico, puede ascender a los 12 meses, mientras que en los servicios de reproducción asistida se dispara y puede alcanzar los cuatro años.

No obstante, cuando se contrata un seguro de salud con una compañía, pero se procede de otra, existe la posibilidad de que no haya un período de carencia. Esto se debe a que la persona asegurada ya esperó ese tiempo con la compañía anterior y el cambio de una a otra está relacionado con las características específicas de la póliza. En los tratamientos que mencionamos con una carencia elevada, puede seguir manteniéndose.

¿Qué diferencia hay entre un seguro con carencias y sin y cuál es mejor?

Un seguro sin carencia sería aquel que carece del tiempo de espera inicial, pero a la hora de plantearse si elegir entre estos y los que la incluyen, hay que preguntarse si realmente existen. La respuesta es que sí, pero la ausencia de la carencia acostumbra a darse únicamente en los traspasos de póliza que mencionamos, así como en las llamadas urgencias vitales. Estas son situaciones de emergencia en las que la vida de la persona asegurada se pone en compromiso. Por lo tanto, salvo que el primero sea tu caso, tendrás que optar a un seguro con carencia.

Sin embargo, además del significado de la carencia, conviene conocer el de otro concepto, que aunque también cuenta con esta, tiene características diferentes: el copago. En estos, la cuantía de la prima es inferior, pero a cambio, la persona asegurada debe pagar un porcentaje del coste de los servicios médicos que requiera, por lo que conviene conocer el importe de estos. La idea es que se acuda a las consultas únicamente cuando realmente sea necesario.

Aquí sí cabe preguntarse si es mejor optar por una póliza con o sin esta opción. El copago está pensado como complemento a la sanidad pública y para quienes acuden al médico en momentos puntuales, ya que así les será rentable el pago puntual de parte de las pruebas. Si por el contrario las visitas son regulares, es preferible optar por un contrato sin copago; aunque las cuotas mensuales sean más elevadas, las pruebas, que serán más frecuentes, quedarán incluidas.

En MGC Mutua contamos con las mejores pólizas y seguros de salud para ti y para tu familia. ¡Si estás interesado en unirte a nuestros mutualistas no dudes en contactarnos! Ponemos a nuestro equipo de profesionales a tu disposición para que puedan resolver cualquier duda que tengas sin compromiso.

Detección precoz del cáncer de mama

El cáncer de mama es el más frecuente en las mujeres de todo el mundo y desde 2008 la incidencia aumenta progresivamente. Hablamos con el Dr. Joan Salvia, especialista en diagnóstico por la imagen del Centro Médico MGC, sobre el papel fundamental de la detección precoz del cáncer de mama.Según la Asociación Española Contra el Cáncer, cada año se diagnostican alrededor de 25.000 nuevos casos de cáncer de mama. Una de cada ocho mujeres a lo largo de su vida tendrá esta enfermedad.

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14 tips para sobrellevar la depresión postparto

Si acabas de dar a luz es normal que estés un poco floja, sobre todo los agotadores primeros días de falta de sueño. Pero si la cosa pasa de ahí, estás de un malhumor constante, desesperada por una situación que no sabes cómo aguantar… la razón podría llamarse depresión postparto. Hasta una de cada diez madres tienen síntomas depresivos tras la llegada de un nuevo hijo; y, lo que resulta nuevo para casi todos: los hombres pueden también experimentarlos, aunque con mucha menor frecuencia.

Lo bueno es que hay muchas pequeñas cosas que puedes hacer para paliar los síntomas. Y también hay profesionales a los que, llegado el caso, puedes recurrir.

Qué es la depresión postparto

Es un tipo de depresión que algunas madres experimentan después de tener un hijo. Como otras formas de depresión, puede ser leve, moderada o grave y se presenta, bien gradualmente o bien de repente. No debe confundirse con el baby blues, que es un conjunto de síntomas depresivos experimentados por muchas mujeres. Tienen lugar entre tres y cinco días después del parto y remiten en un periodo de tiempo de entre una y siete semanas. Los cambios hormonales, el cansancio y las responsabilidades adquiridas con el niño son las causas de que aparezca el baby blues.

La depresión postparto se manifiesta en algún momento entre las primeras seis semanas tras el parto, aunque puede aparecer hasta un año después. No se resuelve rápidamente y puede empeorar si no se trata.

Qué causa la depresión postparto

Hay muchas posibles causas del trastorno y lo más probable es que el trasfondo de los síntomas sea una combinación de factores, que son lo que siguen:

  • Antecedentes de problemas mentales, incluyendo depresión
  • Depresión o ansiedad durante el embarazo
  • Falta de ayuda de la pareja, familia o amigos
  • Un suceso estresante, como un duelo o la pérdida del trabajo
  • Problemas con la pareja, particularmente violencia doméstica o maltrato
  • Haber experimentado el baby blues
  • Falta de sueño durante largo tiempo
  • Carencias nutricionales, como déficit de vitamina B12
  • Una causa física, como una tiroides hipoactiva.

Si el parto ha sido traumático o doloroso, es mucho más probable que la madre sufra el trastorno. Algunos medicamentos inhiben la producción natural de hormonas, como la oxitocina y las endorfinas, y pueden afectar al vínculo madre-hijo. La madre podría atravesar una de las peores temporadas de su vida, sin tiempo para ella misma o para descansar.

Síntomas de la depresión postparto

Los síntomas de la depresión postparto pueden aparecer de muchas formas diferentes, y dado que se presentan gradualmente, podrías no darte cuenta de que tienes dicho trastorno. Los síntomas principales son:

  • Estás permanente triste o de malhumor
  • Te sientes incapaz de cuidar del bebé o de asumir tus obligaciones
  • Notas que te falta el vínculo materno-filial
  • Tienes problemas para dormir y estás agotada todo el día
  • Estás preocupada o tienes ansiedad
  • Tiendes a alejarte de otras personas
  • Te cuesta concentrarte y tomar decisiones
  • Comes demasiado, o demasiado poco
  • Tienes falta de interés por el sexo
  • Sufres pensamientos aterradores o intrusivos
  • Tienes pensamientos negativos: “no soy una buena madre”
  • Te sientes culpable y falta de autoestima
  • Eres incapaz de disfrutar, incluso con cosas que antes te encantaban.

Los pacientes experimentan síntomas ligeramente diferentes, de modo que es importante hablar con alguien que te pueda ayudar. En ningún caso se trata de que intentes sobrellevarlo sola. No hay nada de qué avergonzarse y la ayuda está a tu disposición.

Tratamientos de la depresión postparto

Si piensas que puedes tener una depresión postparto, es importante que hables con un profesional y no tratar de curarte tú sola pensando que el problema pasará. La depresión, tenlo en cuenta, es una enfermedad como cualquier otra y cualquiera puede caer enfermo. Por tenerla no vas a ser una mala madre, ni nada parecido. Y ¡nadie te va a quitar el bebé porque estés deprimida!

Hay diferentes opciones de tratamiento y la base la definirá la naturaleza y gravedad del trastorno. Los posibles tratamientos son la terapia psicológica (terapia cognitivo conductual), los medicamentos, (como los antidepresivos), los cambios de estilo de vida y estrategias de autocuidado (abriéndote a tu familia y amigos), el ejercicio efectuado regularmente, una dieta saludable, mejora de la calidad del sueño y encontrar tiempo para hacer cosas que te gusten.

Habla con tu médico de familia, u otro profesional de la salud. Podrán recomendarte lo más adecuado en tu caso. Hay antidepresivos, por ejemplo, que pueden usarse con seguridad durante la lactancia materna, si el médico aconseja esta opción. Podrías también hablar con un experto en medicinas alternativas: la reflexología, la hipnosis o la acupuntura pueden ser de ayuda. Pero, repetimos, lo importante es que pidas ayuda.

14 maneras de sobrellevar la depresión postparto

En la depresión postparto, el autocuidado es fundamental. Aunque te falte tiempo por todos lados, debes dar prioridad a tu propio bienestar mental:

  1. Come bien

Esto no tiene por qué robarte mucho tiempo. Compra cosas sanas para picar y llena la nevera de cosas nutritivas y fáciles de preparar. Huye de galletas y chocolates, que te darían un chute de energía muy corto y seguido de una caída de azúcar. Tu onza de chocolate… bien, pero después de una comida sana.

  • Sestea cada vez que puedas

Los primeros meses del bebé suelen conllevar dificultades de sueño, de modo que duerme cuando te sea posible. Un estudio encontró que las madres calificaban la falta de sueño como el peor de los síntomas depresivos. Dividíos tú y tu pareja las obligaciones con el bebé, de modo que ambos podáis tener algunas horas. No serán largas, pero pueden ser frecuentes.

  • Haz ejercicio con regularidad

Tus rutinas de ejercicio anteriores al embarazo estarán fuera de cuestión, pero piensa en uno de esas cunas colgantes que te permiten salir al aire con el bebé. Caminar tiene un efecto significativo en los síntomas de una depresión, encontró un estudio que se publicó en la revista Mental Health and Physical Activity. No te pases al principio, pero un paseo o una sesión de yoga pueden generar endorfinas, que te harán sentirte mejor.

  • No te olvides de tu tiempo

No es ser egoísta que te tomes tiempo para ti. Es más, es una de las cosas que más van a ayudarte con tu salud mental: tómate 20 minutos para darte una ducha larga y relajante, un paseo sin bebé, una tranquila taza de café… te recordarán que sigues siendo tú.

  • Come mucho pescado azul

Un estudio mostro que las mujeres con niveles bajos de DHA (un tipo de ácido omega-3) eran más propensas a la depresión postparto. Las demandas fisiológicas del embarazo y de la lactancia ponen a la mujer al borde de las carencias, si no se cuida adecuadamente. Un suplemento de pescado graso te vendrá al pelo.

  • Olvídate de la casa

Deja a un lado las tareas no importantes y que sigan su curso, que no va a pasar nada. Si tienes tiempo para ellas, olvídalo: descansa. Si la casa no está todo lo limpia que te gustaría… bueno, piensa que le vendrá bien al sistema inmunitario del bebé.

  • Pide ayuda

Especifica bien cuáles son tus necesidades e intenta no verte cogida en la rueda de si lo hacen bien o no. Si llega una visita, pídele que encienda la cafetera o que cuide un rato al bebé mientras te das una ducha. Si alguien te invita a comer, di que sí; ya te tocará a ti el turno de ayudar.

  • Ábrete a cómo te sientes

Con una simple llamada telefónica tienes ayuda disponible. Las líneas de ayuda han demostrado que ayudan a curar la depresión postparto (estudio publicado en la revista Wiley). Al empezar el estudio, todas las madres estaban moderadamente deprimidas, pero tras hablar regularmente con otras madres que habían superado una depresión postparto, sólo un 11,8% siguieron con el trastorno.

  • Procura no estar sola

Busca nuevos amigos en los grupos de ayuda, como foros o grupos de algún interés concreto. Es importante que te apoyes en personas que no necesariamente estén en tu misma situación, pero con quienes puedas tener un interés común.

  • Avanza paso a paso

Olvida falsas expectativas sobre lo que la maternidad debería ser. Sé flexible y céntrate en el presente –sea éste cual sea– lo que te ayudará a no sentirte frustrada. Procura no pensar en esta noche, o en mañana. Bastante tienes con lidiar este mismo momento, y preocuparte por el futuro no te va a aportar nada.

  • Hazte una lista

¿No puedes dejar de dar vueltas a las cosas? Pues coge lápiz y papel y anota lo que crees que debes hacer más tarde, y déjalo realmente hasta más tarde. Mejor todavía, pide ayuda a alguien con esa tarea. Te recomendamos un diario, en el que vayas apuntando tus cambios de humor, tus experiencias y sentimientos. Ya verás lo útil que es para apuntalar y comprender tu forma de pensar.

  • Respira profundamente

Las técnicas de relajación que podrías haber practicado durante el embarazo pueden ser tan útiles ahora como entonces. El sencillo respirar lentamente, inhalando al máximo y expeliendo pausadamente el aire es beneficioso en cualquier circunstancia, y especialmente cuando estés deprimida. Durante esas inhalaciones se segrega oxitocina, la hormona de la tranquilidad, la calma y el amor.

  • Que no te asuste llorar

Cuando la vida te pide demasiado… déjalo salir afuera. Llama a un amigo o siéntate con tu pareja, pero deja que salgan las lágrimas. Guardarte tus emociones puede hacerte sentir peor. A veces, una buena llantina seguida de un baño caliente va a ser mano de santo

  • Intenta la terapia online

Si no tienes tiempo para seguir una terapia tradicional, ¿por qué no pruebas a explorar tus pensamientos y sentimientos en un curso online? En un estudio de la Universidad de Exeter las madres reportaron mejores resultados para la depresión, el deterioro laboral y social y la ansiedad inmediatamente después de haber recibido terapia basada en internet. Igualmente, afirmaron estar mucho mejor después de seis meses de tratamiento.

MGC Mutua integra a Mútua igualadina

Los mutualistas de Mutua Igualadina han quedado incorporados a MGC Mutua, y pasan a ser mutualista con todos los derechos y obligaciones establecidos en sus estatutos sociales. La operación es una fusión por la que MGC Mutua absorbe a Mutua Igualadina, integrando todos los activos y pasivos que componen el patrimonio, las reservas y el fondo mutual de Mutua Igualadina.

Esta operación se enmarca en el proceso que ha venido siguiendo la entidad para crecer en Cataluña a través de la incorporación de otras mutuas especializadas en salud y con una fuerte implantación local. Todo apunta a que “este será el modelo que seguiremos próximamente en otros territorios, pero con tranquilidad, sin prisas”, asegura Daniel Redondo, director general de MGC Mutua.

La fusión por absorción fue aprobada en las respectivas asambleas generales de ambas entidades en diciembre de 2020, y ha sido efectiva el pasado 1 de octubre, autorizada por la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones y la Dirección General de Política Financiera, Seguros y Tesoro de la Generalitat de Catalunya.

La integración de ambas entidades tiene como resultado una entidad fusionada más solvente, eficiente y en condiciones de ofrecer un mejor servicio a sus mutualistas, con un catálogo de productos mejorado y competitivo, aprovechando las sinergias de ambas entidades, y que cuenta con una oferta complementaria de productos y servicios aportados por las empresas del grupo MGC. Todo ello conlleva un importante beneficio para las personas aseguradas de ambas entidades.

Los valores que transmite MGC Mutua, así como su capacidad para adaptarse a las necesidades de cada mutualista, le han permitido un crecimiento continuado y sostenido a lo largo de los años, un dato que refleja el alto nivel de aceptación y fidelidad por parte de sus asegurados.

En la actualidad MGC Mutua es la entidad de carácter mutualista mejor valorada por los médicos que trabajan en el sector asegurador. Destaca también que, por segundo año consecutivo, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) la sitúa en la primera posición del ranking de seguros de Salud de España, según las encuestas realizadas entre sus socios en 2019 y 2020 (publicadas en las revistas nº174 y nº181 de Dinero y Derechos).

Salud intestinal: 13 probióticos naturales

Los probióticos, como probablemente ya sepas, son bacterias beneficiosas que aportan grandes beneficios para la salud. Ayudan a adelgazar, reducen la gravedad y duración de los catarros, mejoran el sueño, reducen los problemas intestinales causados por el estrés… son sólo unas pocas de las ventajas que aportan. Todas están basadas en la evidencia.

Tienen la capacidad de mejorar la salud intestinal y potencialmente, de prevenir enfermedades futuras. Recientes estudios han mostrado que equilibran e incrementan las bacterias beneficiosas del intestino, incrementando la diversidad del microbioma, como se llama al conjunto de bacterias y otros microbios que viven en el intestino, diez veces más numerosos que las células del cuerpo.

Cada vez está más claro que un microbioma equilibrado es crucial para la salud. Ayuda con la digestión, protege frente a bacterias causantes de enfermedades y regula el sistema inmunitario. Por el contrario, un microbioma desequilibrado se asocia con enfermedades graves, como diabetes, la enfermedad cardíaca, el cáncer, la artritis reumatoide, la enfermedad de Crohn, la obesidad y la depresión. Acompañar la carne con chucrut, añadir una cucharada de kimchi al aguacate o beber un vaso de kéfir unos pocos días por semana puede ser un complemento ideal a la dieta.

Cocinar los alimentos puede destruir las bacterias, buenas y malas, pero hay formas de prepararlos de manera que los probióticos sigan vivos. Nos centramos a continuación en las ventajas que aportan 13 alimentos naturales probióticos, fáciles de preparar, sabrosos y versátiles.

El yogur

Se obtiene calentando la leche y dejándola fermentar con dos bacterias: Lactobacillus y Bifidobacterias. No todos los yogures contienen estos potentes probióticos (algunos procesos pueden matarlos), de modo que busca en la etiqueta si tal o cual marca contienen cultivos activos o vivos. También puedes elaborarlo tú en casa: un estudio australiano encontró que el yogur “doméstico” es la mejor fuente de probióticos.

El miso

Miso, en japonés quiere decir “alubias fermentadas”. Este rico y punzante condimento se elabora haciendo fermentar soja con sal y koji (un arroz fermentado con Aspergillus oryzae). Está cargado de minerales: manganeso, cobre y zinc, fundamentalmente, más proteínas y fibra.

El chucrut

Se elabora sometiendo al repollo, cortado en tiras finas, a una fermentación en presencia de bacterias ácido-lácticas y, según un estudio del departamento norteamericano de agricultura, es excepcionalmente nutritivo. Una ración de chucrut contiene hasta 28 tipos distintos de cepas beneficiosas.

El kéfir

Es una bebida fermentada, obtenida añadiendo granos de kéfir a la leche (de vaca o cabra) o al agua del coco. Este líquido puede ayudar a bajar la presión arterial: según un estudio de la Auburn University, mejora la comunicación entre el cerebro y el intestino.

Kombucha

Es una bebida gaseosa agridulce, elaborada haciendo fermentar té negro o verde con una bacteria conocida como “scoby” (un cultivo simbiótico de bacterias y levaduras). Un vaso diario de kombucha puede alargar la vida, según halló un estudio elaborado sobre ratones en la University of Alaska Fairbanks.

Pepinillos encurtidos

Los pepinillos son pepinos fermentados en salmuera. Contienen probióticos naturales de bacterias ácido-lácticas del proceso de fermentación. Pero cuidado, no todos los pepinillos contienen dichos probióticos. Los embotados con vinagre no tienen cepas beneficiosas de bacterias.

Kimchi

Como el chucrut y los pepinillos, se elabora mediante fermentación láctica con la bacteria Lactobacillus kimchii. Se pueden usar diversas verduras (lo acompañan rábano o zanahoria, por ejemplo) aunque la base es la col, combinada con sal, chile en polvo, jengibre, ajo, cebolleta y salsa de pescado.

Suero de leche

El suero de la leche es el líquido que se obtiene al batir la mantequilla, y ése es el método tradicional para obtenerlo. Ahora se hace mediante cultivo, añadiendo bacterias ácido-lácticas a leche desnatada pasteurizada. Se usa a menudo en pastelería, es algo agrio y sabe a mantequilla.

Natto

El natto es un derivado de la soja, de origen japonés, obtenido a partir de soja fermentada con Bacillus subtilis. Esta potente cepa probiótica preveine y reduce la inflamación en el intestino a la vez que fortalece la “barrera” del intestino, según halló un estudio publicado en la revista Frontiers.

Aceitunas encurtidas

Son ricas en Lactobacillus y no suele mencionárselas al hablar de probióticos. Pero hay que tener cuidado, porque no todas son probióticas, de manera que hay que asegurarse de que están curadas en salmuera. Un estudio italiano encontró que comer durante 30 días unas pocas aceitunas diarias reducía el estrés oxidativo y la inflamación.

Kvass

Es una bebida no alcohólica, de origen ruso, hecha a base de la fermentación de pan, aunque algunas recetas usan verduras como las zanahorias y remolacha. Frecuentemente se la aromatiza con hierbas y frutas. Además de sus propiedades probióticas, procedentes de la fermentación láctica, el kvass contiene muchos nutrientes, además de vitamina B12 y manganeso.

El queso

La mayoría de los quesos están fermentados, pero no todos contienen probióticos, pues el proceso de elaboración puede destruirlos. Busca quesos de leche cruda, no pasteurizada. Los suizos, el provolone, el gouda, el edam holandés, la mozzarella, el cheddar y otros muchos mantienen intactos sus beneficios bacterianos.

El tempeh

Se obtiene mediante la fermentación de soja con un moho llamado Rhizopus Oryzae. Posteriormente se moldea la mezcla en un bloque denso. Se asocia, de acuerdo con un estudio publicado en la revista British Medical Journal, a menor riesgo global de muerte.

¿Es normal mi flujo vaginal?

Los cambios en el flujo vaginal pueden ser indicativos de infección. La Dra. Rosa Porqueras Suárez, Especialista en Ginecología y Obstetricia del Centro Médico MGC, nos explica qué es el flujo vaginal, cómo es un flujo normal y cuándo debemos acudir al especialista.

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