Por qué te tiembla el ojo

Un ojo que tiembla –un ojo temblón- puede ser desconcertante, incómodo y hasta embarazoso, si se pone a temblar en mal momento, pero los espasmos musculares son completamente inofensivos y normalmente desaparecen por sí solos. El temblor de los párpados es muy común y suele estar causado por estrés y excesivo cansancio. La pregunta: ¿Si el trastorno persiste ha llegado el momento de preocuparse?

Por qué tiembla el ojo

El temblor del párpado es un espasmo repetido, involuntario, del músculo palpebral (del párpado); el término médico es ‘blefaroespasmo’ y los pequeños espasmos o fasciculaciones de un pequeño grupo de músculos se llaman ‘mioquimia’. Normalmente el espasmo se produce en un solo ojo, más habitualmente en el párpado superior. Parece que afecta más a mujeres que a los hombres.

Un espasmo simple del párpado puede pasar casi desapercibido o ser realmente molesto y lo más frecuente es que desaparezca en pocos minutos, pero puede aparecer repetidamente tras unas pocas horas o incluso días. Te puede hacer pensar que atraviesas una fase de temblores palpebrales aunque los demás probablemente ni lo notarán.

Qué causa el temblor

Los expertos no saben, en realidad, qué causa los espasmos en el área de los ojos. Pero parece que los factores que siguen pueden hacer que el trastorno aparezca o empeore:

  • Cansancio extremo o agotamiento, falta de sueño
  • Fatiga visual
  • Luz muy brillante
  • Cafeína
  • Alcohol
  • Nicotina
  • Estrés
  • Viento, o aire contaminado
  • Irritación del ojo o del párpado.

Medicamentos que pueden causarlo

Algunas medicinas pueden causar temblor de ojo, pero si esta es la causa el temblor se produciría en ambos ojos, al contrario de los temblorcillos molestos que todos tenemos en algún momento. Los fármacos potencialmente causantes son algunos contra la migraña, los antipsicóticos, los medicamentos relativos a la dopamina, los inhibidores de los canales del calcio (usados como antihipertensores) y algunos antidepresivos y antihistamínicos.

Si te preocupa que tu medicación sea la causante de tu temblor de ojo, no debes dejarla sin más; háblalo con tu médico porque podría, o no, ser el problema.

La mayoría de los casos de temblor palpebral se resuelven por sí solos y pueden tratarse simplemente con más horas de sueño, suprimiendo o limitando la cafeína y reduciendo el estrés. Prueba a hacer lo siguiente:

  • Descansa y relájate. Intenta la meditación, que puede ayudarte con el estrés.
  • Reduce el alcohol, la cafeína y la nicotina.
  • Controla el tiempo que pasas ante las pantallas para prevenir el cansancio del ojo.
  • Si tienes sequedad de ojos, habla con tu farmacéutico para que te dé unas gotas que palien el problema.
  • ¿Tomas suficiente magnesio? Asegúrate de que comes suficientes verduras de hoja, legumbres y frutos secos.

Cuándo deberías preocuparte

Como hemos dicho, el temblor del párpado suele resolverse por sí solo al poco tiempo. Sin embargo, si se dan las circunstancias o síntomas que siguen, debes visitar a tu médico:

  • Si el temblor dura más de dos semanas
  • Si los ojos se te cierran por completo, o si tienes dificultad para abrirlos.
  • Si otras zonas de la cara o del cuerpo empiezan a temblar.
  • Si el ojo está enrojecido o hinchado, o si se produce alguna secreción.
  • Si uno o los dos párpados tienden a caerse (a cerrar el ojo).

Qué hará el médico

Como primera medida, investigará hablando contigo sobre las posibles causas y discutiendo qué posibles cambios en tu estilo de vida podrías abordar para reducir la frecuencia de los temblores. Probablemente te dirá que no hay nada de qué preocuparse y que cesará por sí solo.

Podrá examinar también la zona de los ojos. Podrá incluso ponerte una gota en el ojo para comprobar si existe, o no, un cuerpo extraño o que tengas la córnea arañada. Podría incluso haber alguna infección, cuyo tratamiento es muy fácil de abordar. Finalmente, decidirá si es necesario que te vea un neurólogo o un oftalmólogo.

Complicaciones del temblor palpebral

En algunos casos, el temblor podría deberse a un problema local en el ojo. Todos tienen tratamiento fácil, y el médico podría derivarte al especialista:

  • Blefaritis (inflamación de los párpados).
  • Abrasión de la córnea: un arañazo en el ojo, o una infección.
  • Ojos secos; podría ser un efecto secundario de ciertos fármacos o deberse al síndrome de Sjogrens (un raro trastorno autoinmunitario mediante el cual se destruyen las glándulas salivares y lagrimales).
  • Uveitis (inflamación de la capa media de tejido en el ojo).

Muy raramente, los espasmos del ojo pueden deberse a un trastorno cerebral o nervioso causado por distonía, parálisis de Bell, espasmos hemifaciales, esclerosis múltiple, enfermedad de Parkinson, síndrome de Tourette o trastornos específicos del movimiento. SI los temblores se deben a alguna de las causas anteriores, normalmente van acompañados de otros síntomas.

Temblores recurrentes

Si te los ojos te llevan temblando hace semanas y no tienes otros síntomas, lo más probable es que se deba a un estrés de larga duración y a un estilo de vida poco recomendable. Párate a pensar qué es lo que puedes cambiar, y asegúrate de que en tu rutina hay cierto tiempo dedicado a la relajación. Habla, llegado el caso, con tu médico.

¡Feliz Sant Jordi! ¡Confecciona tu títere y tu punto de libro!

Desde MGC Mutua queremos desearos un feliz Sant Jordi en compañía de vuestra pareja, familia y amigos más cercanos. Este año os invitamos a hacer una sencilla manualidad con vuestros hijos/as, sobrinos/as, nietos/as que seguro que os encantará. ¿Qué tienes que hacer?

Manualidad para hacer un punto de libro y un títere

1. Descargar el pdf.

2. Imprimir el punto de libro / títere.

3. Colorear el dragón, la princesa y Sant Jordi.

4. Doblarlo por la mitad. Hasta aquí tenemos un punto de libro, pero si buscamos un palito de helado, de brocheta o lo que tengamos a mano …

5. Colocarlo entre las dos caras y pegarlo con cola adhesiva.

¡Ya tienes tu títere!

25 increíbles cosas de la leche materna

Cuando se habla de alimentar al bebé, la comunidad científica está de acuerdo: la lactancia materna es lo mejor. Pero si tienes problemas de cualquier tipo, estás agotada o –simplemente– has optado por el biberón, adelante, lo importante es alimentar al recién nacido. El mensaje “la materna es la mejor” no tiene en cuenta tus circunstancias personales. Y es importante que no añadas los biberones a la lista de cosas que puedan generarte culpabilidad. ¡Las diferentes leches que hay en el mercado son excelentes!

Dicho lo anterior, la evidencia científica es irrefutable y lo mejor desde el punto de vista nutricional es la leche materna; por no mencionar que es la única forma segura de nutrir al bebé en sitios sin acceso fácil a agua bien limpia y a recursos para esterilizar. Y que, desde luego, es la opción más barata. Pero hay mucho más: Lee a continuación 25 cosas que añadir a todo lo anterior.

La leche materna es la perfecta “comida preparada”

Una vez establecido que vas a criar al niño, no hay nada más simple: está siempre disponible, no es necesario lavar nada o, más difícil aún, no hay que esterilizar el biberón y la tetina, no hay que hervir agua, ni dejarla enfriarse… sale a la temperatura perfecta, bajo demanda… ¡es “fast food”!

Contiene todos los nutrientes que el bebé necesita

La leche materna contiene todos los hidratos, proteínas, grasas, minerales y vitaminas que el niño necesita. De hecho, contiene más de 200 tipos diferentes de ácidos grasos y más de 400 clases de proteínas. Además, como es un 87% de agua, es el único líquido que necesita hasta el destete.

Sabe diferente en función de lo que tú hayas comido

La leche materna es básicamente dulce, con una ligera consistencia cremosa. Pero en lugar de tener un sabor uniforme, sabe diferente, dependiendo de lo que hayas comido tú. Fíjate que buena noticia para cuando llegue el destete: el niño habrá probado toda la gama de sabores. De hecho, la ciencia lo corrobora: un estudio de 2017 mostró que la leche contenía sabores de diferentes jugos vegetales y, lo mejor de todo, que los niños aceptaban mejor los purés tras el destete.

Su composición cambia constantemente

Es poco conocido el hecho de que la leche materna cambia, y lo hace a medida que el lactante crece y que cambian sus necesidades nutricionales. Tras el parto, hasta alrededor del día tres, tu cuerpo segrega calostros. Es oro líquido: muy rico en proteínas y repleto de vitaminas y minerales, y también de células blancas, que van a ayudar al bebé a luchar contra las infecciones. Es el comienzo ideal para el niño.

Al cabo de tres días, el cuerpo de la madre segrega leche ‘transicional’ (aunque seguirá habiendo calostros) y es cuando la madre siente que ‘le sube’ la leche. Esto durará cosa de un par de semanas hasta que el cuerpo produce leche ‘madura’. Pero esto no es todo, pues la composición de esta leche madura cambiará más o menos semanalmente para adecuarse a las necesidades del niño.

La composición de la leche varía a lo largo de cada toma

También esto se conoce poco. Cuando el niño empieza a mamar, le llegará una leche más ‘fina’, más sutil, que actúa como una bebida y calmará la sed del niño. Y según sigue mamando, recibirá la leche completa, con un mayor contenido de grasa, destinada a satisfacer las demandas energéticas. A veces, el niño sólo tendrá sed, y dejará de mamar cuando la calme, mientras que otras necesitará una ración equivalente a tres platos… Es importante dejarse guiar por el niño en cada toma, pues él conoce muy bien sus propios requerimientos.

La leche materna potencia el sistema inmunitario

Ya hemos visto que la leche materna contiene células blancas que van a combatir cualquier infección que tenga el niño. Pero es que si en un momento dado la madre tiene una infección, comenzará a crear anticuerpos específicos para combatirla, anticuerpos que trasmitirá al niño a través de la leche, ayudando a mantenerle a salvo. Se ha descubierto recientemente que las mujeres que se han recuperado de la COVID-19 tienen niveles significativos de anticuerpos específicos IgA contra el SARS-CoV-2 en la leche materna, que protegerá al niño.

Pero ¿quieres algo realmente sofisticado? Si el niño se infecta con un microbio dado, lo pasará a la madre a través de su saliva y la madre se pondrá inmediatamente a la tarea de elaborar exactamente el anticuerpo que el niño necesita, transmitiéndoselo a través de la leche. ¡Es mágico!

La leche materna ayuda a cicatrizar antes las heridas

Se piensa que la leche materna tiene propiedades antiinflamatorias y se supone que es capaz de acelerar el proceso de curación de pequeñas heridas o quemaduras y de conjuntivitis.

Puede ayudar a que el niño se duerma

Parece que no es cierto que los niños criados con biberón se duermen antes; es más, resulta al contrario. No sólo es relajante el succionar del pezón, sino que el nivel de la hormona seratonina se incrementa en la leche materna a lo largo del día, y esta hormona es la responsable de una deliciosa somnolencia y ayuda, además, a regular el ritmo circadiano del bebé. Conforme a ciertos estudios, la leche ‘nocturna’ contiene niveles más altos de determinadas proteínas del grupo de los nucleótidos, que estimulan la secreción de un aminoácido (GABA o ácido gamma-aminobutírico) que induce el sueño.

La leche materna es única

Es tan única como lo es cada niño. Está ‘diseñada’ por el cuerpo de la madre para satisfacer con precisión las necesidades de su hijo.

¡Hasta su olor es único!

Aún más único es el aroma de la leche. El bebé tiene un buen olfato y puede notar que determinada leche es para él.

Contiene células madre

Las células madre son las que generan todas las otras células ‘específicas’ (células sanguíneas, o cerebrales, por decir alguna). Y se encuentran también en la leche materna. En un estudio de 2012 de la Universidad Western Australia (sobre ratones) se encontró no sólo que había células madre en la leche materna, sino que permanecían vivas en el estómago del bebé y que se habían llevado a la sangre, el timo, el hígado, el páncreas, el bazo y el cerebro; en todos esos órganos se habían integrado y producían proteínas específicas.

Puede matar células cancerosas

Esto se descubrió por casualidad. Cuando los científicos investigaban las propiedades anti-bacterianas de la leche materna, vieron que tenía la capacidad de matar hasta 40 tipos diferentes de células cancerosas. Se debe a una sustancia llamada HAMLET (Human Alpha-lactalbumin Made LEthal to Tumour cells, algo así como alfa-lactoalbúmina letal para células tumorales). Parece que HAMLET podría no estar tal cual en la leche en sí; la teoría es que se forma a partir de la albúmina en el entorno ácido del estómago del bebé. Algo muy inteligente, desde luego.

Contiene analgésicos

Sí, además de todo lo anterior, contiene 12 diferentes endocannabinoides (nada de pánico: son otros cannabinoides, no los del cannabis), el más abundante de los cuales es 2-AG, que ayuda a regular el sistema inmune, tiene propiedades antiinflamatorias y estimula el instinto de succión del niño. SI quieres aliviar el dolor del bebé tras por ejemplo una vacuna, amamántalo.

Cambia en función del sexo del bebé (y de lo rica que sea la madre)

Esto parece increíble, pero el sexo del niño puede determinar la composición de la leche materna.Más aún: en la composición también influye el nivel económico de la madre. En un estudio publicado en la revista American Journal of Physical Anthropology en el entorno rural de Kenia, los investigadores hallaron que las madres con economías saneadas producían leche más ‘rica’ si el niño era varón que si era mujer (2,8% de grasa en lugar de 1,74); y las madres más pobres segregaban leche más rica (2,6% comparado con 2.3%) si el bebé era mujer. La teoría es que la selección natural favorece la ‘inversión’ en chicos cuando las cosas van bien, mientras que en vacas flacas se invierte más en las niñas.

La producción de leche está asociada al amor

¿No has notado que te puede subir la leche sólo por mirar al bebé u oírlo llorar? Se debe a la hormona oxitocina (la hormona del amor) que causa que se contraigan los conductos de la leche. La oxitocina también tiene un papel importante durante el sexo.

La lactancia materna también es buena para la madre

La ciencia revela que si amamantas al bebé entre 4 y 12 meses, el riesgo de desarrollar cáncer de mama disminuye un 11%. Y si sigues amamantándole hasta 24 meses, el riesgo baja hasta el 25%. Ciertos estudios también han demostrado que las mujeres que amamantan a sus hijos tienen un riesgo menor de desarrollar cáncer de ovario.

El pezón tiene muchas aberturas

Antes de empezar con la lactancia, parece incierto por dónde saldrá la leche. Algunos muestran un solo agujero, casi como la tetina de un biberón. En realidad, el pezón tiene hasta 18 diferentes puntos de salida, aunque la media es de nueve.

¿La derecha o la izquierda?

Aparentemente, casi el 75% de las madres produce más leche en la mama derecha, con independencia de que sean zurdas o diestras. No está claro el porqué, aunque hay una teoría según la cual la preferencia del bebé por una u otra –según la madre lo tenga más tiempo, o más a menudo– es la que determinaría cuál produce más.

La lactancia debe aprenderse

La lactancia es un proceso natural, pero eso no significa que sea siempre fácil. Lo ideal es que, antes del parto, estés con otras madres lactantes y veas el proceso. Esto lo comprobaron cuidadores de zoológicos en los años ochenta (¡sí, es cierto!). Cuando una joven gorila (cuya madre había muerto) dio a luz, no tenía ni idea de amamantar al recién nacido. Los cuidadores hablaron entonces con una organización que fomenta la lactancia materna –‘La Leche League’– pidiéndoles ayuda, que consistió en que varias madres voluntarias amamantaron a sus bebés delante de la gorila, que atendió muy aplicadamente y aprendió rápidamente cómo debía hacerlo.

Amamantar no debería doler

Muchas madres lo encuentran incómodo, y al principio hasta doloroso. Pero una vez la madre familiarizada con la nueva sensación, no debería doler en absoluto. Si la lactancia conlleva dolor o si tienes rozaduras o cualquier tipo de daños o sangrados, habla cuanto antes con la comadrona o, en última instancia, con el médico. A veces todo puede ser cuestión de ajustar la posición del bebé, pero que sea un especialista el que, llegado el caso, diagnostique anquiloglosia (una malformación en la lengua).

Ayuda a regular la temperatura del bebé

El contacto estrecho de la piel del niño con la de la madre, mientras mama, es importante por muchas razones, entre otras porque ayuda al niño a regular su propia temperatura. De hecho, un estudio mostró que los niños que se mantienen abrazados, piel con piel, las primeras horas de su vida se mantienen más calientes que los recién nacidos envueltos y abrazados por la madre.

Protege la vida del niño a largo plazo

La Organización Mundial de la Salud promociona la lactancia materna como una forma de asegurar en lo posible la salud del niño los dos primeros años de vida. Pero también sugiere que los beneficios van más allá en el tiempo protegiéndolo de enfermedades no transmisibles, como la obesidad. También podría protegerlos de presión arterial elevada, eczemas y asma. Un estudio comprobó que los niños asmáticos criados con leche materna tenían muchas menos exacerbaciones que los criados con biberón.

Es mejor para el medio ambiente

Parece ocioso decirlo, pero recordemos que la lactancia materna no implica emisión de ningún tipo, ni residuo alguno. Un estudio del Imperial College de Londres mostró que si se tenía en cuenta los métodos de producción y las emisiones de metano de las vacas en la producción de leche, la lactancia materna de seis meses supone un ahorro de 153kg de CO2 por niño.

Se puede congelar

Si te estás extrayendo la leche, o la quieres usar en un futuro, se puede congelar durante seis meses (siempre que esté por lo menos a -18ºC). Se puede guardar en ‘tapers’ esterilizados o en bolsas específicas (de venta en farmacias o en internet). Guárdala en pequeñas cantidades y, cuando la necesites, descongélala despacio en la nevera o lentamente en un baño maría templado, si la necesitas inmediatamente. Nunca vuelvas a congelarla si ya lo ha estado. Debes usarla no después de una hora tras la descongelación.

Y puedes donarla

Y puede ser de gran ayuda para salvar vidas de bebés prematuros y nacidos con graves enfermedades cuyas madres, por la razón que sea, no pueden alimentarlos.

Si estás interesada, dirígete a la Asociación Española de Bancos de Leche Humana; a día de hoy, hay bancos de leche materna en quince de las principales ciudades de España.

¿Puede la vitamina D protegerte ante la COVID-19?

Sabemos que la vitamina D es esencial para la salud de los huesos y de los músculos, pero es que también tiene un papel crucial en el sistema inmunitario del cuerpo y los científicos se han planteado si una buena dosis de esta vitamina, tan asociada al sol, puede servir de protección frente a la COVID-19.

El caso es que se han detectado bajos niveles de vitamina D en pacientes de COVID-19 con síntomas graves, pero no hay evidencia de causalidad; dicho de otro modo, no es posible afirmar que están graves por falta de dicha vitamina. Pero la ciencia se plantea si puede ayudar o no. ¿Qué sabemos de la vitamina D y la COVID-19?

Como afecta la vitamina D al sistema inmunitario

El sistema inmunitario es el nombre que damos a la compleja red de células y proteínas que trabajan juntas para defender al cuerpo contra las infecciones y las enfermedades. De forma muy simple, está hecho de respuestas ‘innatas’ y ‘adaptativas’; la vitamina D actúa en ambas.

La inmunidad innata es la primera línea de defensa ante los microbios extraños. Actúa rápida y no específicamente: su razón de ser es detener inmediatamente la expansión del microbio. La inmunidad adaptativa se va ‘edificando’ a lo largo del tiempo, pues el sistema inmunitario recuerda los microbios que ya eliminó; actúa cuando el sistema innato falla.

La vitamina D no sólo activa el sistema inmunitario, sino que potencia la función de las células ‘inmunitarias’ como los linfocitos T y los macrófagos, que combaten la inflamación. No parece por tanto que deba sorprender el que la falta de vitamina D esté asociada a la mayor vulnerabilidad a la infección, a las enfermedades y a trastornos del sistema inmunitario; pero mirar solo la vitamina D es mirar solo un aspecto del asunto.

Hay muchos factores  que afectan al nivel de vitamina D en la sangre. Los niveles bajos son habituales en personas obesas, fumadores, sedentarios, que salen poco, que siguen dietas deficientes… Y todos estos factores provocan muchas enfermedades comunes. De modo que podría ser que los niveles bajos de vitamina D reflejan un cierto estilo de vida.

Además la vitamina D es un reactivo negativo de fase aguda, lo que quiere decir que los niveles disminuyen en respuesta a la inflamación o infección. Y mucha gente tiene inflamación antes de desarrollar una enfermedad, lo que podría hacer disminuir el nivel de vitamina D; o sea, que sería la enfermedad la que causa el descenso de la vitamina en lugar de la falta de vitamina la que causa la enfermedad. 

Esto no quita un ápice de importancia a la vitamina D. Si los niveles son muy bajos, los huesos pueden dañarse por falta de calcio. Otra área en la que la vitamina D tiene un papel importante es la constituida por las infecciones respiratorias agudas. En un meta-análisis de 40 estudios realizados en la Queen Mary University, en Londres, se halló que los suplementos de vitamina D reducían el riesgo de infecciones del tracto respiratorio, y eran especialmente efectivos en los pacientes con deficiencias respiratorias graves. Pero hoy día hay muy poca evidencia de que los suplementos de vitamina D puedan prevenir ni tratar la COVID-19.

Vitamina D y COVID-19

Ya hemos visto que hay diversos estudios que muestran que los niveles bajos de vitamina D se asocian a complicaciones graves de la COVID-19. Dicho de otro modo, si estás bajo de vitamina D es más probable que acabes en el hospital si te contagias de COVID-19. Pero, repetimos, esto NO prueba una relación causa-efecto. La comunidad científica está investigando en este momento la posibilidad de que así sea.

Factores que pueden causar falta de vitamina D

Algunos factores influyen en el riesgo de disminución de la vitamina D. Entre ellos:

Dieta inadecuada

La fuente más eficiente de vitamina D es la exposición al sol. Pero la vitamina D incluida en la dieta puede paliar una falta de exposición solar.

Recordamos que los alimentos más ricos en vitamina D son los pescados azules (sardina, arenque, salmón, trucha), los huevos, la leche y los lácteos, el aceite de hígado de bacalao.

Falta de sol

La carencia de vitamina D es más común en personas que pasan poco tiempo al aire libre –al sol. Lamentablemente esto incluye a la mayoría de los enfermos. Debe tenerse en cuenta, además, que al envejecer la piel va perdiendo su capacidad de convertir la luz en la vitamina.

Color de piel

La melanina, el pigmento natural de la piel, reduce la capacidad de la piel en convertir la luz solar en vitamina D. Las personas negras, asiáticas o de minorías étnicas necesitan más tiempo al sol para producir la cantidad necesaria de vitamina D.

El peso

Las vitamina D es liposoluble (o sea, soluble en grasa) lo que significa que se almacena en la grasa. La obesidad aumenta el riesgo de falta de vitamina, porque la ‘secuestra’ y disminuye su disponibilidad.

En resumen

Cuida la vitamina D. El Institute of Medicine (ION) cifra la necesidad diaria en 400 unidades diarias en adultos y niños, doblándola (800 uds. diarias) en mujeres embarazadas o lactando. Una unidad es el equivalente de 0,025µg (microgramos); por tanto, 400 U = 10µg.

Hay varias razones para cuidar tu nivel de vitamina D. Hemos visto que mantenerla en niveles adecuados es bueno para los huesos y los músculos. Y también hemos visto que se piensa que no por tenerla en niveles adecuados te vas a librar de infectarte con COVID-19 (si se dan las circunstancias). Pero lo que sí está claro es que si te contagias y la tienes en el nivel óptimo, los síntomas que la infección te produzca serán más leves.

¡Pero no cometas el error de pensar que porque tienes niveles adecuados de vitamina D no te vas a contagiar! De modo que sigue usando mascarilla, evita el contacto con cualquiera con quien no convivas, quédate en casa lo más posible y lávate las manos a fondo y con frecuencia.

Tengo alergia

La alergia al polen afecta cada año al 20% de la población española, y las cifras se han duplicado estos últimos años. El Dr. Ricard Bargués, especialista en otorrinolaringología del Centro Médico MGC, nos habla sobre la alergia y nos explica algunas recomendaciones para reducir las molestias de esta enfermedad estacional.

Continue reading «Tengo alergia»

Los cinco mejores amigos del intestino

Tienen mala reputación, las bacterias. Oímos simplemente el nombre y ya nos ponemos en guardia. Y el caso es que hay algunos tipos de bacterias que son esenciales para tu salud intestinal. Hay muchas investigaciones, muy recientes algunas, sobre el intestino y su salud y gracias a ellas sabemos que las bacterias ‘buenas’ del intestino afectan a un buen número de funciones clave, incluyendo la digestión, el peso, el buen o mal humor e incluso el bienestar general.

Nuestro cuerpo contiene billones de microbios, muchos de los cuales se encuentran en el tracto digestivo. Estas bacterias tienen varias funciones importantes, entre las cuales están descomponer los alimentos y convertirlos en energía, elaborar ciertas vitaminas (vitamina K, biotina y los folatos) desplazar las bacterias ‘malas’ (muchas de las cuales pueden causar problemas) y potenciar una respuesta inmune ante los agentes patógenos que entran en el intestino.

Cabe preguntarse qué alimentos deberíamos comer para asegurarnos de estar servidos de bacterias buenas. Aquí te hablamos sobre cinco de ellos.

Los 5 mejores amigos del intestino

Los diversos estudios sugieren que con la dieta podemos ayudar a mantener una población diversa y sana de esas bacterias, dándoles de comer lo que les gusta. Asegúrate de incluir en tu dieta los alimentos que siguen; tu intestino te lo agradecerá.

Chocolate negro

Buena noticia para los amantes del chocolate: es bueno para la salud intestinal. Cuanto más alto sea el porcentaje de cacao, mejor en lo referente a las propiedades ‘amigas’ del intestino. Un mínimo del 70% es el punto de partida.

El polifenol contenido en el cacao es un componente vegetal que les encanta a las bacterias ‘buenas’. Asegurarse de una ingestión adecuada de alimentos ricos en polifenoles es un seguro de salud intestinal. El chocolate negro, además, ayuda a bajar el colesterol y la presión arterial.

Otros alimentos ricos en polifenoles: manzanas, arándanos, ciruelas, nueces, vino tinto y cúrcuma.

Legumbres

Las legumbres, en su calidad de prebióticos, son un gran alimento de las bacterias amigas, y aseguran su proliferación. Existe una potente asociación entre niveles altos de bacterias bífidas, o bifidobacterias, y una mejora en la digestión y el la evitación de la inflamación intestinal. La clave está en los galactooligosacáridos (GOS), que son los que causan la proliferación de las bifidobacterias.

¿Necesitamos decirte algunas? Aquí van: alubias (blancas, negras y pintas), lentejas, guisantes, garbanzos, cacahuetes…

Conviene advertir que las legumbres en conserva deben enjuagarse al chorro para bajar en lo posible los anti-nutrientes, como lectinas (que pueden inhibir la absorción de vitaminas y minerales) y para hacerlas más tolerables a personas con sensibilidad intestinal (como síndrome de intestino irritable). 

Semillas de lino

Que no te engañe la aparente insignificancia de estas pequeñas semillas: son una excelente fuente de beneficios intestinales. Contiene ácidos grasos Omega-3 que, además de los beneficios conocidos sobre las arterias y la salud cardiaca, se piensa que favorecen la salud intestinal, con una importante cantidad de fibra que suaviza las heces y favorece en tránsito intestinal.

Nota: es importante beber mucha agua con las semillas de lino (un vaso de agua por cucharada), pues las semillas de lino la necesitan para hacer su efecto. También es recomendable su introducción paulatina en la dieta (media cucharada), pues tomar más cantidad repentinamente puede causar problemas intestinales.

Avena integral

La avena integral, baja en gluten de modo natural, es una buena fuente de carbohidratos amigos del intestino. Al contrario de lo que sucede con otros granos, tanto los intolerantes al gluten no-celíacos como los que padecen síndrome de intestino irritable las asimilan sin problemas (se estima que ambos problemas afectan al 6 y al 15% de la población, respectivamente). También contienen fibra, incluyendo beta glucanos y almidón resistente, asociados ambos a niveles bajos de inflamación.

Es preferible elegir la avena entera en lugar de molida, pues aquella contiene más almidón resistente.  

Es un tipo de leche fermentada, que contiene poderosas y diversas bacterias vivas, con hasta 30 cepas diferentes de bacterias y levaduras. Las bacterias específicas del kéfir han mostrado ser inhibidoras de la proliferación de bacterias potencialmente nocivas, como la E. coli y la salmonela.

Kéfir

En comparación con la leche de vaca, las personas con intolerancia a la lactosa toleran mejor el kéfir, pues las bacterias que contienen descomponen la lactosa.

Otros alimentos fermentados ricos en bacterias ‘buenas’: el yogur natural, el chucrut, el tempeh y el kimchi. Hay que mencionar, con todo, que muchos de los procesos en la elaboración de los productos para su comercialización no siguen el procesamiento tradicional, eliminando la fermentación natural, y pueden no contener bacterias (por ejemplo, el chucrut preparado con vinagre).