Virus y bacterias: las diferencias entre infecciones víricas y bacterianas

Cells.

Cuando caes enfermo, sabrás que probablemente tiene que ver con virus o bacterias y con una infección. Pero lo que la mayoría de la gente desconoce es que una infección bacteriana es diferente de una infección vírica. Y que los tratamientos también son diferentes.

¿Cuál es la diferencia entre una infección vírica y una bacteriana, cómo se diseminan y cómo tratar cada uno de los tipos para recuperarse rápidamente?

A continuación, las respuestas.

Qué son los virus

Los virus son demasiado pequeños para verlos a simple vista. No pueden multiplicarse por sí mismos, sino que necesitan invadir una célula “huésped” y utilizar su maquinaria para multiplicarse.

En realidad es material genético (DNA o RNA) rodeado por una proteína que forma una capa de protección. Las células de las membranas mucosas, como las que recubren las vías respiratorias, son particularmente proclives a sufrir ataques de los virus, pues no tienen una capa de piel que las proteja.

Qué son las infecciones bacterianas

Las bacterias son organismos formados por una única célula. Son capaces de multiplicarse por sí mismas, pues pueden dividirse. Las formas varían y los científicos usan esas características para clasificarlas en grupos.

Las bacterias están en todas partes. Sobre nuestro cuerpo y dentro de él. La mayoría son totalmente inofensivas y algunas de ellas muy útiles.

Pero algunas bacterias pueden causar enfermedades, bien por estar en sitios equivocados del cuerpo o bien porque están “diseñadas” para invadirnos.

Cómo se diseminan las infecciones

Tanto las infecciones víricas como las bacterianas se expanden básicamente de la misma manera. Alguien con un enfriamiento puede diseminar la infección tosiendo o estornudando. Y tanto unos como otras pueden transmitirse por simple contacto entre las manos, como cuando se da la mano a alguien.

Los fluidos corporales: sangre, saliva y semen pueden contener los organismos infecciosos y la transmisión de dichos fluidos, como por un contacto sexual, causará que la persona sana caiga contagiada por los organismos de la otra. Esto es particularmente frecuente en infecciones víricas, como hepatitis o VIH (causante del sida).

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Cómo evitar las infecciones

Para evitar en lo posible la expansión de una infección, ya sea vírica o bacteriana, haz lo siguiente:

  • Lávate las manos

Hazlo muy cuidadosamente y a fondo. Las manos son una de las vías de contagio más importantes.

  • No te toques la cara

Puedes haber olvidado que has saludado con un apretón de manos a alguien contagiado; y si te tocas la cara –nariz, boca u ojos– los organismos que han pasado a tu mano pasarán a su vez a tu cuerpo.

  • Sé prolijo en la cocina

Ten presente que los alimentos deben cocinarse (o refrigerarse, si es el caso) lo más rápidamente posible.

  • Guarda por separado la carne y las frutas y verduras

Mientras no estén cocinadas (la fruta debe lavarse bien a fondo). Y córtalas en tablas diferentes.

  • La carne, mejor bien cocinada

Es la única manera de asegurarte que está libre de virus o bacterias.

  • No te fíes de tu olfato

Ten en cuenta que un alimento que contenga esos organismos invisibles no necesariamente va a oler mal. Algunos de ellos mueren cuando el alimento se cocina, pero aún pueden dejar sustancias tóxicas que pueden causar diarreas o vómitos.

  • Practica sexo seguro

Salvo si tienes una pareja realmente estable (¡y ambos sois fieles!) la única manera de evitar las enfermedades de transmisión sexual es usar preservativos.

Cómo se tratan las infecciones bacterianas

El tratamiento habitual es mediante un antibiótico específico, o sea, que mata solamente las bacterias que causaron la enfermedad.

Para asegurarte de que recibes el tratamiento adecuado, el médico podría tomar una muestra (de la garganta, o de orina) para averiguar de qué organismo se trata. El laboratorio lo identificaría y determinaría el antibiótico adecuado.

Cómo se tratan las infecciones víricas

Como ya dijimos, los virus no pueden multiplicarse más que en el interior de otras células. Esta es la razón por la que las infecciones virales las “trata” el propio sistema inmune del paciente, aunque es habitual oír que “la naturaleza sigue su curso”.

El tratamiento de las infecciones víricas, como la gripe, habitualmente incluyen:

  • Beber mucha agua
  • Reposo. No sólo porque al no salir de casa prevenimos la diseminación del virus, sino porque el paciente evita el riesgo de una infección bacteriana
  • Tomar analgésicos, como el paracetamol o el ibuprofeno, para bajar tanto el dolor como la fiebre
  • Las vacunas. Actualmente hay desarrolladas vacunas contra la mayoría de las infecciones víricas. Es la manera más segura de ayudar al cuerpo en su lucha contra el virus.

Constantemente se desarrollan nuevos medicamentos antivirales, que evitan la multiplicación de los virus y que propician que la enfermedad pase más rápidamente. Por desgracia, esos medicamentos actúan contra muy pocos virus y su efectividad es limitada.

Los antibióticos no tienen ningún efecto contra infecciones víricas (como la gripe) y es absolutamente vital emplearlos sólo contra infecciones bacterianas que no remiten por sí mismas. El uso indiscriminado de los antibióticos ha causado –y lamentablemente sigue causando– que determinadas bacterias se hayan vuelto resistentes a ellos, creando un problema muy grave en todo el mundo.   

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Cómo cancelar un seguro de decesos

cómo cancelar un seguro de decesos

Si bien a todos nos espera el mismo destino final, durante el tiempo que estamos aquí
nuestras circunstancias pueden ir cambiando de forma inesperada. Una situación
económica inestable es una de las razones principales por las que se desea saber cómo cancelar un
seguro de decesos, pero no la única, ya que también se puede haber encontrado una
oferta mejor o, simplemente, haber cambiado de opinión. Si te preguntas cómo puedes
cancelar tu póliza de seguros, aquí te dejamos el procedimiento.

Diferencias en los tipos de pólizas

El procedimiento es bastante similar, sea cual sea el tipo de póliza contratada, así como
los tiempos que la propia ley ofrece para ello. Se le conoce como derecho de
desistimiento, y se incluye en la Ley 50/1980, de 8 de octubre, del Contrato de Seguro.
De acuerdo con él, cualquier consumidor está en su derecho de cambiar de opinión y
cancelar lo que ha contratado en un plazo de 30 días desde que se recibe la
documentación. Aunque si se ha procedido por teléfono o cualquier otra vía a distancia,
el plazo es de 14 días.
Si por el contrario este plazo ha expirado y aun así se desea cancelar la póliza de
decesos, habrá que esperar a que se acerque la fecha de la renovación. Esta suele ser
anual y, por lo general, el plazo es avisar 30 días antes de dicha fecha como mínimo.
Como veremos en los próximos apartados, el procedimiento consiste en enviar un escrito.
Pero además de los plazos, también hay que tener en cuenta el tipo de seguro de
decesos que teníamos contratado, ya que las consecuencias de tomar esta decisión
varían.

Nivelada

Cuando queremos cancelar seguro de decesos con una prima nivelada, al darse de baja
se pierde la antigüedad acumulada, que es la que se consigue cuando se lleva años
pagando a una misma compañía. Si el motivo del cambio es que se ha encontrado una
alternativa más económica, se debe comprobar la letra pequeña, porque es bastante
improbable que una nueva compañía ofrezca un precio inferior al que supone la
antigüedad.

Mixta

Las primas mixtas son las que sufren incrementos cuando se alcanza la edad de
nivelación. Si esta se desconoce o no se recuerda que se produce, se suelen producir
bajas repentinas. No se recomienda modificar el tipo de seguro porque implica
desventajas. Además, a partir de cierta edad, la mejor prima de seguros es la nivelada.

Natural

Esta póliza es la más corriente y es similar a las del resto de seguros. Por lo tanto, si se
desea cancelar el seguro de decesos, no hay ningún factor que sea relevante.

Documentación necesaria para cancelar un seguro de
decesos

Para poder llevar a cabo la cancelación del seguro de decesos, además de llevar a cabo
el proceso que explicamos en el punto siguiente, es imprescindible contar con una serie
de documentos. Y que son:

  • Carta de cancelación, que puede redactarse una o descargar modelos ya hechos en
    Internet. Solo puede realizarse por escrito.
  • Datos de la compañía.
  • Número de la póliza.
  • Copia del DNI o equivalente de la persona tomadora, que es la única que puede
    proceder con la cancelación.

Proceso para cancelar seguro de decesos

Si se tiene toda la documentación anterior, el proceso para cancelar un seguro de
decesos comienza con la redacción del escrito. En esta carta hay que indicar los datos
de la compañía, el número de la póliza y los datos de la persona tomadora del seguro.

En esta se debe indicar con claridad que la intención es proceder con la cancelación del
seguro de decesos, con la fecha en la que vence si se trata de una renovación anual o
la fecha de la documentación si se está en el período apto para el desistimiento.

Se debe incluir también la fecha del envío, porque esta es la que se tiene en cuenta para
valorar si está en plazo. Por último, esta carta debe ir firmada. Para evitar que nos
nieguen el derecho por habernos pasado de fecha, el método de envío debe ser
certificado, para tener un registro de la fecha, como el correo certificado o un burofax. Se
debe adjuntar también la copia del DNI o equivalente y quedarse con una copia del
documento enviado, para estar siempre en posesión de una prueba.

No incluir la fecha u omitir algún dato relevante puede llevar a las compañías a
ignorar el escrito, y así dejar que se pase el plazo y poder negar la cancelación. En
cualquier caso, se recomienda también tener la seguridad de que es la mejor opción y
de que las consecuencias no serán peores que seguir haciendo frente a los pagos. A
diferencia de otras pólizas, el seguro de decesos no ofrece indemnizaciones ni es un
sistema de ahorro; solamente elimina una carga que recae en la familia.

¿Cuánto sabes del sistema circulatorio?

photo of woman posing with red knitted heart on chest

Las enfermedades del sistema circulatorio constituyen la mayor causa de muerte en todo el mundo. Por tanto, cuidar la salud del corazón y los más de 150.000 kilómetros de venas y arterias que lo componen es vital para la salud.

La función básica del sistema circulatorio es la siguiente: La sangre viaja a los pulmones donde se carga de oxígeno (que es el alimento de las células) y se descarga el dióxido de carbono (que es los residuos de las células). De ahí, se envía al corazón, que la bombea al cuerpo. Las células extraen el oxígeno, expulsan el dióxido de carbono y vuelve a los pulmones, empezando de nuevo el ciclo. La sangre también suministra al cuerpo los nutrientes que recoge de los alimentos, en el aparato digestivo.

Por qué hay que cuidar la salud del sistema circulatorio

Como ya dijimos, La enfermedad cardiovascular, principalmente la enfermedad de las arterias coronarias (que son las que alimentan al corazón) y los accidentes cerebrovasculares son las principales causas de muerte en todo el mundo. En el mundo desarrollado, la enfermedad cardiovascular esresponsable de más o menos una de cada tresmuertes.

En comparación con los datos de hace 20 años, lo cierto es que muere mucha menos genta, pero la contrapartida es que ahora hay más pacientes que nunca con problemas en el sistema circulatorio, como el corazón o el cerebro dañado.

Un ataque al corazón puede resultar en un mal funcionamiento del corazón, lo que resulta en la insuficiencia cardíaca, que limita el esfuerzo que el paciente puede llevar a cabo.

A su vez, el ictus (o accidente cerebrovascular) puede causar discapacidades como la hemiplejia (medio lado del cuerpo paralizado), y la enfermedad vascular periférica puede afectar las extremidades, lo que en ocasiones puede hasta exigir amputaciones.

 A su vez, el ictus (o accidente cerebrovascular) puede causar discapacidades como la hemiplejia (medio lado del cuerpo paralizado), y la enfermedad vascular periférica puede afectar las extremidades, lo que en ocasiones puede hasta exigir amputaciones.

Es vital cuidar la salud vascular, a continuación te contamos qué puedes hacer para cuidarla.

Qué puedes hacer por la salud del sistema circulatorio

Hay factores de riesgo que no se pueden modificar: por ejemplo, antecedentes familiares de enfermedad cardíaca o la edad que uno tiene.

Pero hay otros que sí está en tus manos reducir. Por simplificar, son dos, básicamente: no fumar y hacer ejercicio.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda hacer media hora de ejercicio diario (5 días por semana) para un mínimo de 150 minutos a la semana, de modo que no se trata de batir récords de distancia ni nada parecido. Hechos simples como olvidarse del ascensor y subir las escaleras a pie, o bajarse del autobús dos paradas antes de la nuestra, ya son de apreciable ayuda.

En lo que respecta al tabaco, fumar es casi sin duda lo peor que se puede hacer por la salud. La buena noticia es que muy poco después de dejarlo empiezan a aparecer los beneficios de suprimir el tabaco.

El estrés es también un factor de riesgo, y además más importante de lo que creíamos hace veinte años. Otros factores de riesgo son el sueño de baja calidad, la tensión arterial elevada, el azúcar en sangre, el colesterol elevado y el exceso de peso. Si padeces de alguno de los problemas citados, habla con tu médico, que podrá abordar la forma más eficaz de minimizar los riesgos.

fresh orange fruits decorative on table in summer

La dieta también es clave

Los alimentos ingeridos están muy relacionados con nuestra salud. Los mensajes clave son pocos: evitar el exceso de sal, los carbohidratos refinados (como el azúcar) y los alimentos procesados. Y comer mucha fruta y verdura: la regla es “cinco al día” (piezas de fruta o raciones de verdura).

La Fundación Española del Corazón y la American Heart Association recomiendan que no más del 5 por ciento de nuestra ingesta diaria de energía provenga de grasas saturadas (como la de la carne o la mantequilla). No se deben confundir con las grasas ‘buenas’, las que contienen los frutos secos, el pescado graso (como el salmón, la trucha o las sardinas), el aguacate y, por supuesto, el aceite de oliva virgen extra.

¿La enfermedad vascular es hereditaria?

 Sí, lo es. La incluíamos como un factor de riesgo no modificable, y lo cierto es que no hay manera de luchar contra esto. Pero, bien pensado, si hay manera: basta controlar los factores de riesgo modificables –esos del párrafo de arriba– para que el riesgo derivado de  la herencia sea muy menor, o incluso nulo.

¿Alguna cosa más?

Es muy fácil comprobar la tensión (se debe hacer varias veces al año) y el peso, que debe controlarse poco menos que a diario. Con esto, la mayoría de la gente, si no tiene el colesterol elevado o algún síntoma de problema cardiovascular (dolor en el pecho, falta de aliento después de hacer un mínimo ejercicio, palpitaciones, taquicardia…) puede estar tranquila.

Finalmente, el colesterol puede ser hereditario y por tanto no modificable, pero sí controlable. El médico de familia recomendará lo más adecuado en cada caso.

¿Es obligatorio el seguro de accidentes para empresas?

Obligatorio el seguro de accidentes para empresas

Trabajar como persona autónoma o ser empresaria tiene bastantes similitudes, dado que ambas trabajan por cuenta propia. Sin embargo, cuando se trata de coberturas, comienzan a aparecer diferentes entre ambas situaciones, y es que la protección es un aspecto fundamental cuando hay empleados al cargo. Hoy damos respuesta a si es obligatorio el seguro de accidentes para empresas.

Seguros de accidentes para empresas

El seguro de accidentes es aquel que cubre los daños corporales que la persona asegurada puede sufrir en el entorno privado o profesional y que sean la consecuencia de un accidente. Se entiende por accidente aquel escenario en el que la causa es repentina o inesperada, externa, violenta y sin que haya intención o participación por parte de la víctima, y que además ocasiona daños o lesiones. Si no está presente esta definición de accidente, no entraría en juego esta póliza, sino que se trataría de la cobertura de un seguro de vida.

Existen dos tipos de seguros de accidentes; por un lado, aquellos individuales y, por otro, los colectivos. Los primeros son los que implican una prestación o indemnización cuando tiene lugar un accidente por las actividades contempladas en la póliza y que causan una incapacidad o la muerte de la persona asegurada.

Las coberturas quedan establecidas en la contratación y varían en función de la consecuencia del accidente. Por ejemplo, cuando se produce el fallecimiento, serán las personas beneficiarias quienes obtengan la indemnización; si hay una incapacidad temporal, se obtiene una pensión diaria, así como cobertura por los gastos de asistencia, o un capital cuando la incapacidad es permanente o total.

Los colectivos son los que se aplican en las empresas cuando hay varias personas trabajando. En este caso, se establece un único contrato, pero este incluye a varias personas que disfrutarán de la cobertura del seguro.

¿Es obligatorio el seguro de accidentes para empresas?

Pero la pregunta que nos ocupa es la de si es obligatorio un seguro de accidentes para empresas. Y la respuesta es que sí lo es, siempre y cuando haya personas contratadas y si así lo establece el convenio. Sin embargo, este seguro está estrechamente relacionado con el convenio de cada empresa, porque es en este donde se establecen las coberturas, así como las indemnizaciones que se pueden percibir. Hay que tener en cuenta que no todos los accidentes figuran en estas pólizas y, además, se verifica que no hayan sido provocados en alguna medida por la propia persona asegurada.

Cuando una empresa contrata el seguro de accidentes de convenio, todos los empleados que figuren en el documento TC2 de la Seguridad Social quedan automáticamente incluidos en la cobertura, sin importar cuántos había en el momento de contratar la póliza. Es decir, que si posteriormente se incorporan nuevas personas a la empresa, estas estarán también cubiertas.

No obstante, el precio final varía en función del número total de trabajadores al cargo, así como de los capitales que se hayan asegurado. Otro factor que puede influir en el importe es el propio convenio y el sector, ya que los riesgos no son los mismos para quienes trabajen en la construcción que para quienes lo hagan sentados en una oficina.

Si una empresa carece del seguro de accidentes obligatorio y se produce un siniestro, toda la responsabilidad recae sobre aquella. La consecuencia es una sanción a la persona empresaria, que puede alcanzar los seis dígitos. Además, esta tendrá que responder con sus bienes y su patrimonio para hacer frente a la indemnización; una situación que puede poner en riesgo a toda la empresa en sí misma.

¿Qué incluye un seguro de accidentes?

Los seguros de accidentes ofrecen cobertura para la muerte accidental, que cada compañía puede especificar; la invalidez temporal, permanente o total; los gastos de asistencia sanitaria que se deriven del accidente y de la recuperación del mismo; las repercusiones económicas derivadas de aquel y las enfermedades profesionales. En este último punto, los trayectos entre el domicilio y el lugar de trabajo suelen estar cubiertos en la mayoría de seguros.

De igual modo, también hay algunos escenarios que quedan excluidos del seguro de accidentes para empresas, por lo que de darse alguno de ellos, no se recibiría ninguna protección. Estos son, en primer lugar, que haya una intención por parte de la persona que ha sufrido el accidente, con el objetivo de conseguir una baja y disfrutar de una indemnización. Otras situaciones que también quedan excluidas son las lesiones que se deriven de una manifestación, una huelga o un conflicto armado.

En MGC Mutua disponemos de diversas coberturas para empresas, adaptadas para cada una y diseñadas para cubrir todas sus necesidades. Ahora qua ye sabes si es obligatorio el seguro de accidentes para empresas puedes solicitar más información sobre este seguro rellenando el formulario o contactar directamente con nosotros.

Técnicas para rebajar la ansiedad

Qué es la ansiedad

La ansiedad es una sensación de inquietud, desagradable, vaga y difusa. Aunque no todos los pacientes tienen los mismos síntomas, suele ir acompañada de dolores de cabeza, palpitaciones, opresión en el pecho y molestias gástricas. En realidad, la ansiedad es una señal de alerta (el miedo también lo es); advierte de un peligro inminente y permite al paciente tomas medidas contra la amenaza. Si la amenaza es real, es un mecanismo positivo para la integridad del ser humano.

La ansiedad es un trastorno que puede afectar al pensamiento, produciendo confusión y disminución de la memoria y la capacidad de concentración. Todo ello crea problemas al paciente en su relación con los demás y, en general, con el mundo que le rodea.

Hasta una de cada diez personas tiene o ha tenido problemas de ansiedad. Parece que puede tener un componente genético, es decir que los hijos de personas que la padecen pueden ser más proclives a padecerla a su vez. Es más frecuente en mujeres que en hombres.

Los casos extremos de ansiedad requieren ayuda profesional y los psiquiatras reciben con cierta frecuencia a pacientes derivados de otros especialistas –cardiólogos, neurólogos, gastroenterólogos– incapaces de encontrar la causa de sus problemas, y los envían como posibles cuadros de ansiedad.

Pero si tienes síntomas de ansiedad, hay cosas que puedes hacer que pueden ayudarte. Una de las claves para superar la ansiedad es aprender a relajarte y no dejar que tus problemas se adueñen de tu pensamiento. A continuación verás cómo puedes lograrlo.

Cosas que puedes hacer en casa

Como primera medida, al margen de que intentes otras técnicas, piensa que hablar del problema con alguien de tu confianza casi con toda seguridad te va a aliviar. También ten en cuenta que reírte –con una película cómica, por ejemplo– te evadirá un rato de los problemas. Incluso el mero hecho de sonreír te puede ser de ayuda.

Mindfulness

El mindfulness es una técnica que, básicamente, propone que te concentres en lo que estás haciendo, sin dar paso en tu mente a otros pensamientos. Por ejemplo, al comer, piensa en el acto de la masticación, pera pasar, tras cada bocado, a centrarte en los alimentos que estás aportando al cuerpo y que van a constituir un nutriente más para mantenerte sano. Este ejercicio se puede practicar prácticamente con cualquier actividad: al lavarte los dientes piensa que estás combatiendo la placa, que tanto daño hace a las encías. Se podrían poner muchos ejemplos.

El mindfulness es un excelente ejercicio para relajarte.

Respiración

Otra buena manera de relajarte y desconectar es ejercitarte con la respiración. Se puede hacer en casa, en el sofá, o incluso sentado en tu oficina. Esta operación enlaza con el mindfulness.

  • Siéntate (o échate) y pon una mano en el estómago
  • Inspira el aire lentamente, por la nariz hasta que el estómago se eleve
  • Mantén la respiración
  • Espira lentamente el aire, por la boca, tratando de vaciar por completo los pulmones.

Se recomienda repetir diez veces la operación.

Relajación progresiva

Sentado, o echado, contrae los dedos de los pies. Mantenlos un momento así y relájalos. A continuación, haz lo propio con la articulación del tobillo: mantén los músculos contraídos unos momentos y libéralos a continuación. Continúa el proceso, subiendo por tu cuerpo, contrayendo los músculos o grupos de músculos hasta llegar a las cejas y la cabeza.

Meditación

Hay muchas formas y estilos de meditación. Normalmente se lleva a cabo en sitios silenciosos. Consiste en centrar la atención en algo concreto: un objeto, una frase o incluso en tu propia respiración. La idea es que dejes pasar los pensamientos que aparezcan y vuelvas a concentrarte como al principio.

La respiración debe ser lenta y relajada.

Deporte y ejercicio

El ejercicio va a ayudarte a descargar la tensión, o sea a relajarte. No se trata de que te lances a correr a la calle, pero si normalmente practicas algún deporte, continúa haciéndolo. De lo contrario, un paseo de media hora diaria, a paso rápido, te vendrá estupendamente (por no hablar de los demás beneficios para la salud que conlleva).

Yoga y Pilates

Cualquiera de estas tres técnicas va a lograr que superes la ansiedad, pero no vas a poder empezar solo, sin más. Pero seguro que cerca de casa tienes una escuela de Pilates o de yoga. Son una serie de ejercicios suaves, básicamente dirigidos a aliviar la tensión de tu cuerpo. También puedes intentar buscar un grupo de Tai-chí, una técnica ancestral china en que se realizan movimientos lentos y muy cuidados.

Todas las alternativas al seguro de decesos

alternativas al seguro de decesos

Si hay algo que tenemos claro en este mundo es que todo lo que empieza, acaba, y el ser humano no es una excepción. Además, por suerte o por desgracia, este momento es desconocido para cualquiera; lo que sí sabemos es que será inevitable. Para que sus costes no supongan una carga económica para la familia, lo habitual en nuestro país es contratar el seguro de decesos. De este modo, todos los gastos del sepelio estarán cubiertos. Pero, ¿sabías que esta no es la única opción? Hoy te contamos cuáles son las alternativas al seguro de decesos

¿Qué es un seguro de decesos?

Los seguros de decesos son aquellas pólizas que se encargan de cubrir todos los gastos que representan los servicios funerarios o, al menos, una gran parte de ellos. Como sucede con cualquier otro seguro, las condiciones son variables de una compañía a otra y, a la hora de la contratación, se pueden escoger las coberturas que se desean incluir, que serán más o menos amplias en función de las necesidades o los deseos que tenga cada persona. 

Tras la contratación, la persona tomadora del seguro comenzará a pagar una serie de cuotas, con las que, una vez llegado el fallecimiento, se cubrirán todos los costes que implique el sepelio y todas las operaciones que puedan ser necesarias para proceder con el mismo. Estos suelen hacer referencia a tres gestiones en concreto. 

Repatriación

En primer lugar, la repatriación, que significa el traslado de la persona fallecida a su país cuando la muerte se produce mientras está en el extranjero. 

Servicios funerarios

En segundo lugar, todo lo que implica el servicio funerario, como son el féretro, el coche fúnebre, el velatorio, las flores o el procedimiento elegido, como el entierro o la inhumación.

Gestiones administrativas

Junto a ambos, las gestiones administrativas; al tratarse de una situación delicada, la compañía aseguradora se encarga de proceder con todos los trámites necesarios, como la solicitud del certificado de defunción, de la pensión por viudedad o equivalente que corresponda, la inscripción en el Registro civil, la baja del libro de familia o la gestión de los testamentos, entre otros.

En nuestro país, la contratación de este seguro es muy habitual y está presente en más del 70% de las personas fallecidas. Sin embargo, existen alternativas al seguro de decesos, que si bien no siempre tienen por qué ser las más recomendables, siempre viene bien conocerlas para poder elegir la más adecuada para cada familia.

Principales alternativas a un seguro de decesos

La finalidad que persigue cualquier póliza de seguros es la de ofrecer protección a la familia, tanto por los costes que pueda suponer el sepelio, como hemos indicado, como por lo que implica la ausencia de los ingresos que proporcionaba la persona tomadora y asegurada.

Cuando se opta únicamente por el seguro de decesos, solo se impide ocasionar una carga económica a la familia, pero en ningún caso cuentan con una cobertura para hacer frente a los gastos y obligaciones a los que tengan que continuar haciendo frente.

Por este motivo, una de las alternativas al seguro de decesos es el seguro de vida. Aunque quizás deberíamos hacer referencia a este como un complemento, ya que los costes del sepelio no quedan incluidos.

¿Y qué ventaja es la que ofrece esta contratación y que constituye la diferencia entre el seguro de vida y el de decesos? Pues que aquí las personas beneficiarias que haya designado la que está asegurada recibirán una indemnización económica acorde con el capital que se haya suscrito. Pero no solo eso, sino que también existe la opción de incluir la invalidez absoluta o la permanente, cuando van asociadas a un accidente.

Las condiciones también son variables, ya que cada compañía aseguradora tiene sus propias características y la persona titular podrá escoger los complementos que desee para ofrecer la mayor tranquilidad que sea posible a la familia.

La segunda de las alternativas al seguro de decesos es hacerse cargo directamente de los costes que acarre una vez llegue el momento. No obstante, estos gastos oscilan entre los 3.500€ y los 6.000€, y habrá que asegurarse de que quien tenga que encargarse de la gestión disponga de esas cantidades. Por lo tanto, salvo que se haya acordado previamente cómo actuar y que los costes se hayan dejado cubiertos, morir sin el seguro de decesos puede poner en riesgo la situación financiera de la familia.

Cuándo se debe contratar un seguro de decesos

Dado que, como hemos indicado, el seguro de decesos cubre únicamente los costes del sepelio, optar por esta contratación cuando aún se es joven puede implicar que se acabe pagando a la compañía de seguros una cantidad más elevada de lo que realmente corresponde.

Por lo tanto, lo ideal es contratarlo cuando se entra en una edad algo más avanzada o bien optar por este como complemento del seguro de vida, de manera que además de tener todo cubierto, se reciba una indemnización.

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Cómo drenar un absceso dental en casa

Un absceso dental no puede drenarse en casa, sino que es algo que debe efectuar un dentista. Cualquier intervención casera en un absceso conlleva un riesgo de infección que puede tener consecuencias muy serias, desde perder un diente hasta que la infección prospere en otras partes del cuerpo, agravándose.

Dicho lo anterior, si estás en casa, si el dentista no te recibe hasta mañana a primera hora y el dolor es intenso, sí que hay alguna cosa que puedes hacer para drenar el absceso dental en casa y no pasarte la noche en blanco y dolorido.

Qué es un absceso dental

Básicamente, un absceso dental es una acumulación de pus debido a una infección bacteriana. Los hay de tres tipos:

  • Absceso gingival (o de las encías): Se localiza en el borde de la encía, donde se une con el diente o la muela. Puede estar provocado por un cuerpo extraño, como por ejemplo una espina de pescado que se ha clavado en la encía o un resto de comida instalado entre dos dientes y que se ha introducido en la encía.
  • Absceso periodontal: Se forman en zonas más profundas de la encía y tiende a extenderse a las zonas contiguas.
  • Absceso periapical: Es el que se origina en el interior del diente (más frecuentemente, de una muela). Es consecuencia de una caries dental o un agrietamiento del diente y que ha permitido que las bacterias penetren en el interior. La bacteria actúa sobre el tejido blando del interior del diente, ose la pulpa, razón por la cual a este absceso se le conoce también como pulpitis.

Puede no mostrarse al exterior, pero otras veces crece de modo que la cara aparece hinchada, hinchazón que puede ser muy aparatosa. Hablamos entonces de un flemón.

Cuáles son los síntomas

El principal síntoma de los abscesos es el dolor de la pieza o piezas dentales afectadas por la infección. Ese dolor se intensificará al usar esa pieza en la masticación.

Si te aparece alguno de los síntomas siguientes, la infección puede ser grave y debes consultar lo antes posible con el dentista. Si no consigues que te vea de inmediato, puedes acudir a un servicio de urgencias:

  • Fiebre alta
  • Aparición de pus por la piel de la cara
  • Gran inflamación de la cara, siendo más grave cuando se afecta el cuello
  • Inflamación de la lengua o debajo de ella
  • Dificultad o imposibilidad para abrir la boca
  • Dificultad o imposibilidad para tragar
  • Dificultad para respirar.
Cómo drenar un absceso dental en casa

Cómo se tratan los abscesos dentales

Como norma, el tratamiento es el siguiente:

  • En ocasiones, los abscesos dentales se rompen, saliendo el pus hacia la boca o la piel; si no es así el dentista (o un cirujano maxilofacial) hará una incisión (un corte) para extraer el pus
  • A continuación, y si el tamaño del absceso lo precisa, colocará un drenaje (tubo o lámina de goma normalmente) que sirve para facilitar la salida de pus que se forma, hasta la completa curación de la infección
  • Pautará un tratamiento antibiótico, generalmente vía oral, aunque en casos graves podrá ser intravenoso. Recuerda que nunca debes interrumpir el  tratamiento sin que haya transcurrido el tiempo que indicó el médico, pues las bacterias pueden hacerse resistentes al fármaco, y se volverá ineficaz si posteriormente se necesita para tratar otras infecciones
  • Si la pieza dental causante del absceso puede tratarla el dentista, realizará una endodoncia (o sea, rellenará la cavidad pulpar del diente); si persisten focos de infección en las cercanías del diente (mandíbula, maxilar, seno maxilar, etc.), será el cirujano maxilofacial quien realice una limpieza quirúrgica.
  • Si por el contrario la pieza dental no puede tratarse por estar demasiado dañada, deberá extraerse cuanto antes, debido a que es el origen de la infección. Esta extracción dental puede realizarse una vez que estés tomando antibióticos.

Hasta que te reciba el dentista

Como primera medida, puedes intentar calmar el dolor. Toma un anti-inflamatorio a o un paracetamol. Puede suceder que el absceso se rompa por sí solo, liberando el pus en la boca. Te sabrá raro, pero no pasa de ahí.

Puedes, además, intentar lo siguiente:

  • Haz enjuagues con un colutorio desinfectante, como la clorhexidina. De nuevo, será el farmacéutico quien te recomendará el más idóneo.
  • A falta del colutorio, enjuágate con agua tibia con sal
  • Evita las bebidas muy frías o calientes
  • Sigue una dieta suave, con alimentos que no requieran mucha masticación

Cómo prevenir los abscesos dentales

Sabiendo que los abscesos dentales se deben principalmente a caries y pulpitis, la mejor manera de prevenirlos es:

  • Mantén la dentadura y las encías sanas; intenta limitar el consumo de alimentos y líquidos dulces a las horas de las comidas
  • Evita los dulces pegajosos, porque se quedan adheridos al diente
  • Lávate siempre los dientes después de las comidas, utilizando una pasta dentífrica con flúor; si no te es posible porque estás fuera de casa, hazlo en cuanto llegues
  • Utiliza seda dental para limpiar los espacios que quedan entre los dientes, o en su lugar cepillos interdentales (siempre de acuerdo a las recomendaciones del dentista)
  • Si alguna pieza dental presenta caries o te duele, acude a consulta del odontólogo para tratarla, y así evitar la formación de un absceso
  • Acude regularmente al dentista, lo ideal es acudir a una revisión dental anual, para realizarte una sesión preventiva y, si fuese necesario, tratar de forma precoz cualquier problema.