¿Qué precio tienen las vacunas para un perro en España?

El calendario de vacunación de un animal de compañía no es un gasto puntual, sino una inversión directa en la salud del animal y en la prevención de enfermedades graves. Además, en la actualidad son obligatorias, igual que el chip de identificación y la esterilización. Aun así, sigue siendo frecuente tener dudas sobre su importe y cuándo se deben poner, ya que hay variaciones en función de la comunidad autónoma.

Por otra parte, el precio de las vacunas de un perro puede variar bastante dependiendo de la clínica veterinaria, el tipo de vacuna y si se trata de la primera pauta o de recordatorios anuales. En este artículo, resolveremos todas las dudas habituales. 

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¿Cuánto cuestan las vacunas para un perro en España?

De forma orientativa, cada vacuna individual suele tener un coste que oscila entre 30 y 60 euros. Si se administra una vacuna polivalente, que es una única dosis que incluye la protección simultánea frente a varias enfermedades, el precio puede rondar los 40-70 euros.

En el primer año de vida, que es cuando se completa la pauta inicial, el coste total puede superar los 150-250 euros. Todo depende de la clínica y de cuántas vacunas necesita un perro en esa fase. El coste es más elevado en los cachorros porque la inmunidad de la madre puede afectar a la protección. Por eso, se dan dosis más bajas, pero más repetidas en el tiempo. En los adultos, los recordatorios son anuales y el coste se reduce. 

¿Es más caro vacunar a un cachorro que a un adulto?

Sí. Las vacunas para un cachorro de perro requieren varias dosis en pocas semanas para generar la inmunidad adecuada. Por esta razón, se deben tener en cuenta en los gastos mensuales de un perro. Por el contrario, las vacunas para un perro adulto suelen limitarse a recordatorios anuales o bianuales. El desembolso es, por tanto, más estable y previsible.

Calendario de vacunas para perros en España

El calendario de vacunas de un perro comienza normalmente a las 6-8 semanas de vida. A partir de ahí, se administran varias dosis de la vacuna polivalente. Esta incluye moquillo, parvovirus, adenovirus y leptospirosis, entre otras. El intervalo de las dosis es entre 3 y 4 semanas. Hay que tener en cuenta que son vacunas obligatorias en nuestro país.

Posteriormente, se aplica la vacuna de la rabia según la normativa autonómica. En la edad adulta, el veterinario pauta recordatorios anuales o cada tres años según el tipo de vacuna utilizada y la situación epidemiológica. Si tienes dudas sobre qué vacunas necesita un perro en función de su edad o estilo de vida, es importante revisar las recomendaciones oficiales y las vacunas obligatorias en tu comunidad.

¿Por qué varía el precio de las vacunas?

El coste no es uniforme en toda España. Todo depende de factores como:

  • Ciudad o comunidad autónoma.
  • Prestigio y equipamiento de la clínica.
  • Tipo de vacuna (monovalente o polivalente).
  • Si incluye consulta veterinaria completa.

Algunas clínicas ofrecen packs para el primer año de vida o programas preventivos que integran desparasitaciones y revisiones. Todo esto afecta al precio final.

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¿Cuánto cuesta vacunar a un perro al año?

En un perro adulto correctamente vacunado, el coste anual suele situarse entre 40 y 80 euros, aunque como hemos visto, depende de si se ponen solo las vacunas obligatorias para un perro o si se añaden otras recomendadas. Si se suman las revisiones y desparasitaciones, el presupuesto preventivo anual puede rondar los 100-150 euros

¿Qué puede pasar si no vacunas a tu perro?

No vacunar aumenta el riesgo de enfermedades graves, como parvovirosis o moquillo, especialmente en cachorros. Algunas de estas patologías pueden ser mortales o dejar secuelas permanentes.

Además del impacto sanitario, estas vacunas son obligatorias, además de otras como la rabia. Por tanto, se corre el riesgo de enfrentarse a una sanción que puede ser elevada. La prevención siempre resulta más económica que tratar una enfermedad avanzada o tener que pagar una multa.

Deja en nuestras manos el cuidado de tu perro

La vacunación forma parte de una estrategia preventiva más amplia, que incluye las revisiones periódicas, el control de parásitos y el seguimiento veterinario. Esta es la única forma de detectar problemas antes de que se compliquen.

La mejor forma de organizar el presupuesto anual que ayude al animal a estar protegido y que permita tener margen para los imprevistos es con la planificación. Dentro de esta, apuesta por contratar un seguro de salud para perros. Así podrás cubrir los gastos más importantes y tener respaldo si lo necesitas. 

Preguntas frecuentes sobre el precio de las vacunas

¿Cuánto cuesta la vacuna de la rabia en España?

Suele costar entre 30 y 50 euros, dependiendo de la clínica y la comunidad autónoma.

¿Es obligatoria la vacuna de la rabia en todas las comunidades?

No en todas, aunque en la mayoría sí lo es. La normativa varía según la región, por lo que conviene consultar las vacunas obligatorias específicas de tu lugar de residencia.

¿Se puede retrasar una vacuna?

Un pequeño retraso puede no ser grave, pero lo recomendable es respetar el calendario. Si se alarga demasiado, puede ser necesario reiniciar la pauta.

¿Qué incluye el precio de la vacunación?

Normalmente incluye la dosis de la vacuna y la administración. En muchos casos también se realiza una revisión básica previa para comprobar que el animal está sano.

¿Hay descuentos si vacuno a más de un perro?

Algunas clínicas ofrecen tarifas especiales o descuentos familiares, aunque no es una norma general. Conviene consultarlo directamente con el centro veterinario.

Qué es la artrosis y en qué se diferencia de la artritis

Introducción

La artrosis es una enfermedad de las articulaciones que comienza con la destrucción progresiva del cartílago que recubre la articulación. Va asociada al envejecimiento del paciente y alrededor de ocho de cada diez personas de más de 50 años padecen algún grado de artrosis.

La artritis, por su parte, es la inflamación de una articulación. Hay distintos tipos de artritis y la mayoría son inflamatorias, aunque también puede aparecer inflamación de la articulación en enfermedades degenerativas, como la artrosis.

A continuación, tratamos en mayor profundidad ambas enfermedades.

La artrosis

El proceso comienza en el cartílago que recubre la articulación, que va adelgazando de forma desigual sobre la superficie articular. Este proceso se agudiza a medida que trascurre el tiempo, pudiendo causar que el cartílago prácticamente desaparezca en las últimas fases de la enfermedad.

Al mismo tiempo, la cápsula articular se torna más gruesa y se produce más líquido sinovial (que actúa como lubricante) por lo que la articulación puede parecer hinchada. Además de la degeneración del cartílago, se produce un crecimiento anómalo del hueso (osteofitos o “picos de loro”) que puede causar inflamación de los tejidos que rodean la articulación.

La artrosis puede afectar a todas las articulaciones del cuerpo, pero se produce con más frecuencia en las manos (base del pulgar y nudillos de los dedos), en las rodillas, las caderas y la columna vertebral.

Síntomas de la artrosis

Los más frecuentes son:

  • Rigidez en la articulación y dolor, que suele empeorar al mover la articulación afectada y mejorar con el reposo
  • Dolor de espalda (si afecta a la columna vertebral)
  • Disminución de la movilidad de las articulaciones afectadas
  • Posible hinchazón de dichas articulaciones
  • Eventuales chasquidos al mover la articulación
  • Generalmente no se asocia con enrojecimiento o calor de la articulación afectada.

Quién está en situación de riesgo

La artrosis no es hereditaria, pero los siguientes factores aumentan el riesgo de padecerla:

  • La obesidad: el sobrepeso, al cabo del tiempo, sobrecarga las articulaciones y puede desgastarlas
  • Actividades profesionales que supongan sobrecarga de las articulaciones
  • Sobrecarga producida por actividades deportivas
  • El envejecimiento
  • Daño en la articulación causado por fracturas previas, sobre todo cuando afectan a la congruencia articular (las articulaciones deben encajar una con otra) o se produce una sobrecarga por quedar un miembro más largo que otro, o girado respecto a su eje.

Cómo se diagnostica

Fundamentalmente, a través de la historia clínica y el examen físico realizado por un médico:

  • Las radiografías permiten saber si un paciente tiene artrosis. Pero a menudo no hay relación entre la intensidad del dolor y la gravedad aparente de la radiografía. El dolor y la limitación de la movilidad permiten orientar el diagnóstico.
  • Se pueden efectuar análisis de sangre para descartar otras enfermedades inflamatorias que también causan dolor articular y que tienen causas y tratamientos diferentes.

Cómo se trata

Los siguientes procedimientos son generalmente de ayuda:

  • Aplicar calor para aliviar el dolor durante 20 minutos tres o más veces al día. Puede hacerse con bolsas de agua caliente, mantas eléctricas, lámparas de infrarrojos o baños de agua caliente
  • Nadar en agua caliente
  • En caso de artrosis de cervicales puede aplicarse un collarín blando algunas horas del día
  • Masajes en la musculatura que rodea la articulación afectada
  • Dormir en un colchón firme, que no se hunda, puede disminuir el dolor de la columna vertebral
  • Los casos leves o moderados pueden tratarse con éxito mediante analgésicos como aspirina o paracetamol. Consulta con tu médico o farmacéutico.

En casos más dolorosos, el médico podrá pautar antiinflamatorios o analgésicos más potentes, con codeína asociada al paracetamol.

Si la enfermedad avanza hasta afectar seriamente la movilidad del paciente, se puede considerar como opción la cirugía para reemplazar la cadera o rodilla afectada.

¿Es posible prevenir la artrosis?

Generalmente no es posible prevenirla por completo. Sí se puede reducir la gravedad y los efectos mediante el mantenimiento de un peso adecuado, evitando la obesidad, mantenerse activo físicamente y evitar sobrecargas en las articulaciones a medida que se envejece, según la Sociedad Española de Reumatología.

La artritis

Como ya hemos dicho, la artritis es la inflamación de una articulación. Hay distintos tipos de artritis y la mayoría son inflamatorias, aunque también puede aparecer inflamación de la articulación en enfermedades degenerativas, como la artrosis.

Cómo sé que tengo artritis

La artritis puede ir precedida o acompañada de cansancio y debilidad. En el caso más frecuente de artritis crónica, la artritis reumatoide, el dolor en las articulaciones casi siempre comienza en las manos, a menudo en ambas a la vez, y afecta fundamentalmente a los nudillos.

Además:

  • Las articulaciones aparecen hinchada, enrojecidas, agarrotadas y doloridas debido a la reacción inflamatoria
  • Puede haber períodos de mejoría seguidos de recaídas
  • La artritis reumatoide puede afectar a todas las articulaciones del cuerpo, y resulta imposible saber cuándo y cuáles se verán afectadas

Quién está en situación de riesgo de artritis reumatoide

Se desconoce la causa de la artritis reumatoide, aunque existe la teoría de que se desencadena por una infección, aunque no está probado. Puede tener un componente hereditario y es tres veces más frecuente en las mujeres que en los hombres.

La artritis puede aparecer a cualquier edad, incluso en la infancia, pero la artritis reumatoide suele aparecer entre los 30 y los 35 años de edad.

Cómo se trata

El curso de la enfermedad es impredecible y el tratamiento difícil, pero actualmente hay muchos medicamentos que pueden aliviar el dolor y retardar la progresión de la enfermedad y los daños que ocasiones. Es fundamental mantener un contacto estrecho con el médico, pues la medicación exige ajustes constantes.

Cómo paliar los síntomas

Siguiendo las directrices y consejos de la Sociedad Española de Reumatología, recomendamos lo siguiente:

  • Evitar en lo posible una vida agitada, tanto físico como psíquicamente
  • Dormir una media de 8 a 10 horas, más una siesta de 30 minutos
  • Comenzar el día con un baño de agua caliente, que hará disminuir la rigidez
  • Evitar en lo posible actividades que requieran gran esfuerzo físico
  • Evitar hacer fuerza con las manos
  • No practicar deportes con contacto físico. Es bueno nadar y pasear
  • Cuidar la higiene postural: evitar tener las articulaciones dobladas, no poner almohadas bajo las rodillas y procurar mantener piernas y brazos estirados. Es mejor un colchón duro y una almohada baja
  • Utilizar calzado de calidad, evitando materiales sintéticos y de modo que mantengan sujeto el talón. La puntera debe ser ancha y el empeine suficientemente alto.
  • Mantener un peso adecuado, evitando la obesidad
  • Mejor el reposo que la actividad, a pesar de lo que la gente  bienintencionada de tu alrededor pueda recomendarte
  • Fortalecer los músculos que hay alrededor de la articulación mediante los ejercicios isométricos. Consulta con tu médico o un fisioterapeuta.
  • Una férulas nocturnas ayudan a mantener la posición correcta de los dedos, aunque son algo incómodas; pero ayudan a prevenir deformidades.

Bibliografía
MayoClinic: dolor de artritis, qué sí y qué no

Cortar las uñas de un perro o un gato: ¿es necesario ir al veterinario?

Una de nuestras obligaciones como tutores de animales de compañía es cuidar su higiene básica. Aquí entra el pelaje, los dientes y las uñas. Estas últimas se pueden mantener en buen estado desde casa, pero en algunas ocasiones, puede ser necesario acudir al veterinario para cortar las uñas a un perro o un gato. Hoy veremos todas estas cuestiones y algunas recomendaciones. 

¿Es necesario cortar las uñas de un perro o un gato?

La respuesta más acertada es que depende del animal y de cada caso. Los perros que pasean con regularidad y mantienen un buen nivel de actividad física suelen desgastarlas de forma natural. Por tanto, no suele ser necesario cortarlas. Sin embargo, cuando no son tan activos por la razón que sea y no se produce ese desgaste, sí puede ser conveniente recortarlas. 

En el caso de los felinos, con la nueva Ley de Bienestar Animal, está prohibido que se encuentren en la vía pública. Por tanto, y aunque ya debería estar presente en cada hogar con gatos, hay que apostar pro el enriquecimiento ambiental. Es decir, colocar torres por las que puedan trepar y que además incluyen rascadores para que afilen las uñas. Si no es suficiente o el gato es menos activo por la edad, se le pueden cortar las uñas al gato. 

Un aspecto a tener en cuenta es que con los años, las uñas tienden a curvarse. Por ello, y en particular en los gatos, se les pueden clavar en sus propias almohadillas. Para evitar estos problemas, se recomienda revisar con cierta frecuencia el estado de las uñas tanto de los perros como los gatos.

¿Cuándo es recomendable acudir al veterinario?

Hay situaciones en las que lo más prudente es buscar ayuda profesional. Por ejemplo, cuando es conveniente cortar las uñas, pero el animal es muy nervioso, tiene uñas negras en las que se ve la zona vascular o ya ha sangrado en intentos previos, el veterinario puede realizar el corte con mayor seguridad.

También es recomendable acudir a consulta si las uñas están excesivamente largas o curvadas, ya que pueden haberse alterado las estructuras internas. En estos casos, un mal corte puede causar dolor o infección.

cortar unas perro

Cómo cortar las uñas a un perro o un gato en casa

Si decides hacerlo tú mismo, es importante utilizar herramientas específicas para mascotas. No es recomendable cortar uñas a un perro con tijeras convencionales, ya que pueden astillarlas o ejercer presión incorrecta.

Para quienes se preguntan cómo cortar las uñas a un perro, el proceso debe ser gradual:

  • Colocar al animal en una postura cómoda.
  • Sujetar la pata con firmeza pero sin brusquedad.
  • Cortar solo la punta, evitando la zona rosada, llamada pulpa.

Saber cómo cortar las uñas a un gato es algo más complejo, ya que tienden a ser más inquietos. Hay que presionar suavemente la almohadilla para que la uña salga por completo y luego recortar solo la parte transparente. Es preferible hacer cortes pequeños y frecuentes que uno demasiado agresivo.

¿Cada cuánto hay que cortar las uñas?

La frecuencia depende del animal y su estilo de vida. En perros urbanos que pasean a diario por asfalto, el desgaste puede ser mayor. Otros necesitarán recortes cada tres o cuatro semanas.

En los felinos, es más difícil decir cada cuánto cortar las uñas a un gato, puesto que depende del ritmo de crecimiento, del desgaste o de si realmente supone alguna molestia para ellos, que no suele ser el caso. Una cifra realista es una vez al mes. No obstante, es más importante verificar si tocan las uñas en el suelo al caminar o si se curvan en exceso. 

¿Qué es mejor hacerlo en casa o acudir a un profesional?

Depende de la experiencia del propietario y del carácter del animal. Algunas personas adquieren práctica con el tiempo y pueden encargarse del corte sin problemas. Otras prefieren delegarlo en un veterinario o en un servicio de peluquería canina.

Riesgos de cortar mal las uñas

El principal riesgo es cortar la pulpa, lo que provoca sangrado y dolor. Si ocurre, el animal puede coger miedo y ponerse nervioso en los intentos futuros. También pueden producirse infecciones si el corte no es limpio. Por otra parte, puede generar estrés e incluso reacciones defensivas. Si tu perro muerde, es preferible ir al veterinario para no correr riesgos.

cortar unas perro en casa

¿Cuánto cuesta cortar las uñas en el veterinario? Precios en España

El precio de cortar las uñas a un perro en España suele oscilar entre 10 y 25 euros por sesión, dependiendo de la clínica y la ciudad. Si el servicio se incluye dentro de una consulta general, puede formar parte del coste global de la visita.

Si te preguntas cuánto cuesta cortar las uñas a un perro de forma puntual, es una cantidad relativamente accesible. Aun así, conviene tener en cuenta que forma parte de los gastos mensuales de un perro, junto con alimentación, vacunas o desparasitaciones.

En gatos, el coste es similar. Si el animal requiere sedación ligera por comportamiento agresivo, el precio puede aumentar. También puede variar si se trata de un servicio combinado con revisión o limpieza de oídos.

La importancia de contar con apoyo veterinario profesional

El cuidado regular de las uñas no solo evita molestias; también previene alteraciones en la pisada y problemas articulares a largo plazo. El seguimiento veterinario sirve para detectar anomalías en las patas o infecciones incipientes.

Para facilitar el acceso a las revisiones y los servicios veterinarios periódicos, te recomendamos apostar por un seguro para perros y gatos que cubre los imprevistos que puedan surgir. Puedes consultar e nuestra web las condiciones de MGC Mutua. Ten en cuenta además que la normativa actual estableció el seguro obligatorio para perros que incluya la responsabilidad civil. 

Preguntas frecuentes

¿Duele cortar las uñas a un perro?

Si se realiza correctamente y solo se corta la parte externa, no debería doler. El dolor aparece cuando se alcanza la pulpa.

¿Puedo usar un cortaúñas normal?

No es recomendable. Las herramientas específicas para mascotas están diseñadas para adaptarse a la forma de la uña y evitar fracturas.

¿Qué pasa si no corto las uñas a mi gato?

Pueden crecer en exceso, curvarse y clavarse en la almohadilla, causando dolor e infección.

¿Se pueden cortar las uñas a los cachorros?

Sí, pero con especial cuidado y utilizando herramientas pequeñas. Acostumbrarlos desde temprana edad facilita el proceso en la etapa adulta.

Todo lo que debes saber sobre el neumotórax o colapso pulmonar

Qué es un neumotórax

Un neumotórax, o colapso pulmonar, es un trastorno que se produce cuando el aire “se escapa” del pulmón, invadiendo el espacio entre el propio pulmón y la pared torácica. Esto causa que el aire oprima el pulmón, lo que origina el colapso, que puede ser parcial o total.

En algunos casos, el neumotórax puede ser potencialmente mortal.

Por qué se produce

Las posibles causas de un neumotórax son varias, incluyendo el que se produce sin motivo aparente. Pueden ser:

  • Una enfermedad en el pulmón, pues si el tejido pulmonar está dañado es más posible que colapse. Las enfermedades que pueden causar un neumotórax, entre otras, son una EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica), la fibrosis quística, el cáncer de pulmón, una neumonía, asma, tuberculosis o tos ferina
  • Daño en el tórax, como una lesión penetrante. Puede producirse por accidente, por una agresión física o por algún procedimiento médico que requiera insertar una aguja en el pecho.
  • Ventilación mecánica. Los pacientes que necesitan ayuda de un respirador pueden sufrir un neumotórax por la diferencia de presión de aire en el pecho, lo que puede provocar el colapso completo del pulmón.
  • Ampollas de aire rotas (bullas), que pueden aparecer en la parte superior de los pulmones y que pueden reventar dejando que el aire penetre en el espacio que rodea el pulmón

Qué síntomas provoca

Los más habituales son:

  • Dolor agudo en el pecho, que aumenta al respirar o al toser
  • Dificultad para respirar

Y, a medida que la gravedad es mayor:

  • Cianosis, o coloración azulada de la piel, que se produce por falta de aire
  • Opresión torácica
  • Mareos y desvanecimientos
  • Fatiga extrema
  • Frecuencia cardiaca acelerada
  • Respiración anómala o que requiere de un mayor esfuerzo que el habitual

Si experimentas alguno de los síntomas citados, acude de inmediato a Urgencias.

Cómo se diagnostica

Probablemente lo primero que hará el médico es auscultar al paciente. También le tomará la tensión que podría estar anormalmente baja. Las pruebas diagnósticas que podría pedir son las siguientes:

  • Radiografía de tórax
  • Gasometría arterial, que mide la concentración de oxigeno y dióxido de carbono, así como el pH de la sangre
  • Un electrocardiograma, que podría revelar algún problema en el corazón
  • Una tomografía axial computerizada (TAC), si el médico sospechara otras lesiones.

Factores de riesgo

Un paciente que ya ha sufrido un neumotórax es más propenso a padecer otro en los siguientes casos:

  • Tiene factores genéticos
  • Es fumador
  • Ha tenido dos episodios de colapso pulmonar
  • Es alto y delgado: el estiramiento de los tejidos pulmonares puede provocar bullas. Un rápido crecimiento en la adolescencia puede propender a la formación de estas ampollas

Cómo se trata

Depende del tamaño del neumotórax. Uno pequeño suele desaparecer por sí solo, sin más que reposo y oxígeno adicional.

Si el problema es mayor, puede extraerse el aire de la zona que rodea al pulmón mediante una punción con una aguja, de modo que se relaje la presión sobre el pulmón y pueda éste expandirse.

Un neumotórax grande requerirá la colocación de una sonda (una sonda pleural) dentro del espacio que rodea a los pulmones para drenar el aire de la zona afectada. La sonda podría dejarse durante el tiempo necesario para drenar por completo la cavidad, a veces varios días.

Si la zona donde se produjo el escape ha sufrido daños, podría repararse mediante una intervención quirúrgica. También puede prevenirse la repetición del neumotórax mediante pleurodesis pulmonar, un procedimiento que mediante la introducción de una sustancia irritante entre la pleura (el tejido que recubre los pulmones) y la cavidad torácica, consigue que ambos tejidos se fusionen, eliminando el espacio donde se acumulaba el aire.

Bibliografía
MSD Manuals: vídeo

Dolor de rodilla: ¿qué hay detrás? Causas, prevención y cuándo acudir al médico

El dolor de rodilla es una de las consultas más habituales entre adultos de todas las edades. Puede aparecer de manera repentina tras una lesión o desarrollarse de forma progresiva con el tiempo. Identificar su causa es esencial para aplicar el tratamiento adecuado y evitar complicaciones futuras.

Las rodillas son las articulaciones más grandes del cuerpo y unas de las que soportan mayor carga a lo largo del día. En actividades tan cotidianas como subir escaleras, pueden llegar a soportar hasta cuatro veces nuestro peso corporal. Por ello, su buen funcionamiento es clave para caminar, levantarnos, practicar deporte y mantener una vida activa.

¿Por qué duele la rodilla? Causas más habituales

El dolor de rodilla puede tener múltiples orígenes. Entre los más frecuentes encontramos:

1. Artrosis de rodilla

Debida al desgaste progresivo del cartílago articular.
Es especialmente habitual a partir de los 50 años y provoca rigidez, dolor y pérdida de movilidad.

También pueden contribuir:

  • https://www.mgc.es/blog/artrosis-tipos-soluciones/Mala alineación de la rótula
  • Debilidad o desequilibrios musculares
  • Incremento de peso, que aumenta la presión sobre la articulación

Factores que aumentan el riesgo de dolor de rodilla

Existen situaciones que pueden favorecer la aparición del dolor o agravar problemas ya existentes:

  • Sobrepeso u obesidad, que incrementan la carga articular
  • Debilidad muscular, especialmente de cuádriceps e isquiotibiales
  • Sedentarismo
  • Actividad física intensa sin preparación previa o sin técnica adecuada

Con el tiempo, estos factores pueden acelerar el desgaste del cartílago y favorecer la artrosis y otros https://www.mgc.es/blog/como-paliar-los-dolores-articulares/dolores articulares.

¿Cómo prevenir el dolor de rodilla? Recomendaciones prácticas

La mejor manera de proteger las rodillas es adoptar hábitos saludables. Las recomendaciones principales son:

1. Mantener un peso saludable

Reducir el peso corporal disminuye de forma significativa la carga sobre las rodillas.

2. Fortalecer la musculatura

Trabajar cuádriceps, isquiotibiales y glúteos ayuda a estabilizar la articulación, especialmente en personas con https://www.mgc.es/blog/artrosis-cadera-sintomas-tratamiento-ejercicios/artrosis de cadera.

3. Practicar ejercicio de bajo impacto

Actividades como caminar, nadar o ir en bicicleta ayudan a mejorar la movilidad sin sobrecargar la articulación.

No es necesario realizar entrenamientos intensos: caminar 30 minutos al día es suficiente para mantener una buena salud articular.

¿Cuándo se debe consultar al médico?

No se debe normalizar el dolor de rodilla. Es importante solicitar una valoración médica si aparece:

  • Dolor persistente que no mejora con el reposo
  • Inflamación importante o recurrente
  • Sensación de inestabilidad o bloqueo
  • Dificultad para caminar o reducción del rango de movimiento habitual

Una detección precoz permite iniciar el tratamiento más adecuado: fisioterapia, ejercicio terapéutico, medicación antiinflamatoria o, en algunos casos, exploraciones complementarias.

Movilidad y calidad de vida

Las rodillas son esenciales para nuestro día a día y contribuyen directamente a nuestra autonomía. Cuidarlas no es solo una cuestión de confort, sino una inversión en movilidad y calidad de vida. Mantener las articulaciones libres de tensiones ayuda a prevenir muchos https://www.mgc.es/blog/como-paliar-los-dolores-articulares/dolores articulares.

En el https://centremedic.mgc.es/MGC Centre Mèdic contamos con un equipo especializado en https://centremedic.mgc.es/especialitats/consultes-despecialitats/traumatologia-i-ortopedia/traumatología, preparado para evaluar el dolor de rodilla y ofrecerte las opciones de tratamiento más adecuadas según tu caso.

Preguntas frecuentes sobre el dolor de rodilla

¿Es normal que la rodilla haga ruido al caminar?

A menudo sí. Los crujidos sin dolor suelen deberse al movimiento del tendón o a pequeñas burbujas de gas dentro de la articulación. Si hay dolor asociado, es necesaria una valoración médica.

¿El frío o la lluvia pueden aumentar el dolor de rodilla?

Algunas personas notan más molestias con los cambios de presión atmosférica. No es grave, pero puede ser indicativo de una articulación especialmente sensible.

¿Debo evitar el deporte si me duele la rodilla?

En general, no. Hay que evitar movimientos que generen dolor intenso, pero mantenerse activo con ejercicio de bajo impacto suele ayudar a la recuperación.

¿Los antiinflamatorios son siempre necesarios?

No. Depende de la causa del dolor. En muchos casos, la fisioterapia y el fortalecimiento muscular son más efectivos a largo plazo.

¿El dolor de rodilla siempre requiere pruebas de imagen?

No siempre. Muchas causas pueden diagnosticar-se mediante la exploración física. El médico valorará si es necesaria una radiografía o una resonancia magnética.

Operación de juanetes: cuándo es necesaria y precio

Los juanete son la deformación que se produce en el hueso del dedo gordo del pie. Su aparición supone un problema estético, pero más allá del aspecto, también es una patología que puede llegar a ser muy dolorosa. No solo por el propio crecimiento del hueso, sino por el roce con el calzado y las limitaciones de las actividades del día a día. 

Si bien es habitual apostar en primer lugar por plantillas y otros elementos qu contengan la deformación y alivien el dolor, llega un momento en el que la operación de juanetes se vuelve necesaria. Hoy veremos en qué casos, en qué consiste esta intervención y cuál es su precio. 

cuando operar juanetes

¿Qué son los juanetes y cuándo es necesaria la operación?

El juanete, conocido médicamente como hallux valgus, es una desviación del dedo gordo del pie hacia los demás dedos. El resultado de dicha desviación es una prominencia ósea en la parte interna del pie. Con el paso del tiempo, se va inflamando y puede ser dolorosa, sobre todo cuando se utiliza calzado estrecho. También es frecuente que aparezcan callosidades y que la pisada se vea afectada.

Sin embargo, no todos los casos de juanetes requieren cirugía. En una fase inicial, se suele apostar por el tratamiento conservador, que consiste en cambiar el tipo de calzado por modelos más anchos, utilizar plantillas personalizadas, tomar antiinflamatorios o realizar sesiones específicas tras ir al podólogo. Todas estas acciones son eficaces para frenar la progresión durante un tiempo.

La operación de juanetes se suele recomendar únicamente cuando el dolor se vuelve constante, hay dificultad para caminar, la deformidad está muy avanzada y los tratamientos conservadores ya no ofrecen ninguna mejoría.  fracaso del tratamiento conservador. 

¿En qué consiste la operación de juanetes?

La cirugía tiene como objetivo principal corregir la desviación del dedo y recolocar el hueso para que esté en su posición adecuada. Para ello, es necesario realizar cortes controlados en el hueso, llamadas osteotomías, y fijar la nueva posición con pequeños tornillos o grapas.

Existen dos técnicas principales: la cirugía tradicional abierta y la mínimamente invasiva. La elección depende del grado de deformidad y de la valoración médica. En ambos casos, el objetivo es aliviar el dolor y mejorar la funcionalidad del pie.

¿Es dolorosa?

La intervención se realiza con anestesia local o regional. El postoperatorio puede generar molestias los primeros días, pero el dolor suele controlarse con medicación. La inflamación puede durar varias semanas y es habitual llevar un zapato postquirúrgico temporal.

Riesgos y posibles complicaciones

Como en cualquier cirugía, hay consecuencias en la operación de juanetes. Puede haber infección, sangrado, rigidez articular o retraso en la consolidación ósea. Y aunque es poco frecuente, hay casos en los que las molestias se mantienen o aparecer recidiva. Por eso es importante realizar una buena valoración previa y lleva un seguimiento postoperatorio adecuado. 

¿Merece la pena?

Cuando el dolor limita las actividades diarias, la cirugía suele ser la opción indicada para mejorar la calidad de vida de la persona. No obstante, la decisión se debe basar en los síntomas y no solo en la apariencia del pie. 

¿Cuánto cuesta una operación de juanetes en España?

El precio en España de la operación de juanetes varía según la clínica, la ciudad y la técnica empleada. De forma orientativa, suele oscilar entre 1.500 y 3.500 euros por pie en los centros privados y con una técnica sencilla.

Dentro del precio de la operación de juanetes se incluyen los honorarios médicos, el quirófano y las revisiones básicas. En algunos casos, no cubre las pruebas complementarias o los tratamientos adicionales que puedan ser necesarios. 

¿La operación de juanetes la cubre la Seguridad Social?

Una duda habitual es si se puede hacer la operación de juanetes por la Seguridad Social. Suele estar cubierta cuando hay una indicación médica por dolor o por la limitación funcional. En estos casos, el paciente no asume el coste directo de la cirugía, aunque puede haber lista de espera.

Por esta razón, lo más frecuente es apostar por un seguro médico privado. Además de no tener que esperar para la intervención, se reduce en gran medida el coste de la misma. No obstante, todo depende de las condiciones de la póliza. Los tratamientos podológicos en MGC están incluidos en la cobertura. Puedes consultar todos los detalles en la web. 

Factores que influyen en el coste

Entre los elementos que determinan el presupuesto final destacan:

  • Tipo de técnica quirúrgica.
  • Experiencia del cirujano.
  • Necesidad de pruebas diagnósticas adicionales.
  • Ciudad donde se realiza la intervención.
  • Seguimiento postoperatorio incluido.

Preguntas frecuentes

¿Se pueden operar los dos pies a la vez?

En algunos casos sí, pero depende de la valoración médica y de la capacidad de recuperación del paciente. Operar ambos pies puede alargar la recuperación inicial.

¿Cuándo puedo volver a conducir?

Generalmente entre 3 y 6 semanas, siempre que el pie intervenido permita apoyar con seguridad y el especialista lo autorice.

¿Cuándo podré usar calzado normal?

Suele ser posible tras 6 u 8 semanas, aunque la inflamación puede tardar varios meses en desaparecer por completo.

¿Pueden volver a salir los juanetes?

Existe riesgo de recidiva si no se corrigen factores que potencian su aparición, como el uso habitual de calzado inadecuado.

¿Es mejor la cirugía tradicional o la mínimamente invasiva?

No hay una opción universalmente superior. La elección depende del grado de deformidad, expectativas del paciente y valoración del especialista. En cualquier caso, una buena orientación médica y revisiones periódicas ayudan a tomar la decisión adecuada.

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Qué son las clamidias

Las clamidias son un grupo especial de bacterias de pequeño tamaño que pueden ser parásitas en el interior de las células de los hombres y algunos animales.

Conforme a los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en todo el mundo hay alrededor de 146 millones de casos de infección por Chlamydia trachomatis. La prevalencia es fundamentalmente de 15 a 24 años, y es más frecuente en mujeres (4%) que en hombres (2,5%). La mayoría de los casos no presentan síntomas (75% de mujeres y 50% de hombres), lo que dificulta su detección y control.

Variedades de clamidias

Existen tres especies diferentes: Chlamydia psittaci, Chlamydia pneumoniae y Chlamydia trachomatis. Las dos primeras causan fundamentalmente infecciones respiratorias, incluyendo pulmonías.

Existe una relación causal de Chlamydia pneumoniae con la arteriosclerosis., una grave enfermedad cardiovascular. La infección crónica con la bacteria desencadena una inflamación de las arterias, lo que produce formación de placas por la activación de células inmunes1 (macrófagos y linfocitos C).

Por el contrario, la Chlamydia trachomatis da lugar sobre todo a infecciones de transmisión sexual e infecciones oculares, comportándose de forma diferente en occidente y en el tercer mundo.

En algunos países poco desarrollados de África, Oriente medio, Asia y América latina produce el tracoma, una forma de conjuntivitis crónica que da lugar al 15% de todos los casos de ceguera en el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud, como hemos dicho, existen 146 millones de afectados que sería necesario tratar para erradicar esta causa de ceguera. También puede producir una enfermedad de transmisión sexual caracterizada por una gran inflamación de los ganglios de la ingle que se conoce como linfogranuloma venéreo.

En el mundo occidental las infecciones causadas por Chlamydia trachomatis suelen producir inflamación del aparato genital. En conjunto, constituye la enfermedad bacteriana de transmisión sexual más frecuente, muy por delante de la gonorrea o de la sífilis. Al no ser una enfermedad “de declaración obligatoria”, la verdadera incidencia de la infección por clamidias en España no es conocida. La clamidia afecta sobre todo a adultos jóvenes y a adolescentes, y en el caso de las mujeres puede dar lugar a complicaciones graves como infertilidad y transmisión de la infección al recién nacido.

Cómo se contagia

En nuestro medio la infección por Chlamydia trachomatis es una enfermedad de transmisión sexual, excepto en el caso de los recién nacidos de una madre infectada, que se contagian al atravesar el canal del parto.

Por qué se produce

Las clamidias son capaces de unirse a la membrana de las células humanas y de introducirse en su interior. Una vez allí aumentan de tamaño y se multiplican, dando lugar a muchas nuevas clamidias que se liberaran al morir la célula en que se hospedaban. Las nuevas bacterias vuelven a unirse a otras células, infectándolas e iniciando un nuevo ciclo.

Qué síntomas produce la infección por clamidias

En el hombre

En el varón, lo más frecuente es la aparición de síntomas de uretritis entre tres días y tres semanas después del contagio, produciendo:

  • Escozor al orinar
  • Salida de exudado, con aspecto de mucosidad o de pus, por el orificio de la uretra.

Hasta en la mitad de los casos, la uretritis produce pocos o ningún síntoma. Esto facilita que no se diagnostique y que la infección se disemine por el aparato genital masculino hasta el epidídimo (epididimitis), lo que produce dolor en el testículo y, a largo plazo, puede afectar a la fertilidad.

En el caso de relaciones sexuales anales, pueden existir síntomas por inflamación del recto (diarrea, dolor al defecar, mucosidad o sangrado por el ano).

En la mujer

En la mujer, lo más frecuente es que no haya síntomas pese a una infección del cuello del útero (en el útero o matriz, el cuello es la zona más próxima a la vagina y la que se comunica con ella). En caso de existir síntomas, suelen deberse a inflamación del cuello del útero o la uretra. Los más frecuentes son:

  • Incremento de la secreción vaginal o secreción purulenta
  • Molestias durante las relaciones sexuales
  • Pequeños sangrados por la vagina tras el coito o de forma espontánea
  • Escozor al orinar
  • Aumento de la frecuencia urinaria
  • Secreción uretral purulenta (raro).

La ausencia de síntomas da lugar a que la infección no se trate y ello facilita la progresión de la clamidia por el aparato genital femenino, pudiendo producirse inflamación del cuerpo del útero (endometritis) y las trompas (salpingitis). La inflamación de la trompa puede dar un cuadro de dolor abdominal con fiebre llamado enfermedad inflamatoria pélvica y, en los casos más graves, peritonitis o producir cicatrices que interferirán con la posibilidad de fecundación y anidamiento correcto del óvulo, dando lugar a infertilidad o embarazos ectópicos. La afectación de la matriz puede dar lugar problemas durante el embarazo incluyendo partos prematuros y bajo peso de los recién nacidos.

En ambos sexos se puede producir un linfogranuloma venéreo. Esta forma de presentación es rara en occidente y sólo son capaces de producirla algunas cepas de la bacteria. Se caracteriza por la aparición de una pequeña lesión genital (bultito, ampolla o úlcera), en general en el pene o los labios de la vulva, que muchas veces pasa desapercibida, que se sigue por aparición de fiebre, afectación general y grandes ganglios dolorosos en la ingle que pueden llegar a supurar.

En el recién nacido

El recién nacido se puede infectar en el aparato genital femenino durante el parto. Lo más frecuente es la aparición de conjuntivitis entre una y dos semanas después del nacimiento, pero también pueden producirse infecciones respiratorias, incluyendo neumonía, durante el primer trimestre de vida.

Cómo se diagnostica

Las infecciones por clamidias son frecuentes en nuestro medio, por lo que el médico deberá considerar esta posibilidad ante cualquier persona joven, sexualmente activa, con síntomas de enfermedad del aparato genital y en cualquier recién nacido con infección ocular.

Desgraciadamente, como la mayoría de los casos no tienen síntomas, es infrecuente que la persona infectada acuda al médico, excepto en los casos en que desconfía de alguna relación sexual previa. De hecho, en algunas zonas se han llevado a cabo estudios en población general para tratar de detectar los casos asintomáticos y prevenir la difusión de la enfermedad y sus complicaciones.

Son especialmente sugestivos de infección por clamidia los casos que tienen alguno de los síntomas o circunstancias siguientes:

  • Un varón con escozor al orinar y exudado uretral
  • Una mujer que orina con molestias y mayor frecuencia, con cultivo de orina negativo
  • Una persona con otra enfermedad de transmisión sexual
  • Una persona cuya pareja sexual tiene la infección
  • Una persona (homosexual o heterosexual) con múltiples parejas
  • Un recién nacido con conjuntivitis.

La confirmación del diagnóstico se realiza en el laboratorio clínico, detectando la presencia de clamidia en una muestra de la zona infectada. En general se realiza utilizando una torunda de algodón o similar para obtener un cierto número de células de la uretra, cuello del útero o conjuntiva, según los casos.

El gonococo (Neisseria gonorrhoeae) es la causa de la gonococia, gonorrea o blenorragia. Este germen puede producir síntomas idénticos a los que produce Chlamydia trachomatis, porque también puede dar lugar a uretritis, proctitis, epididimitis, cervicitis, endometritis y salpingitis en el adulto y conjuntivitis en el recién nacido. Por todo ello siempre es obligatorio descartar que esta infección sea la causa de los síntomas o que coexistan las dos infecciones (en las enfermedades de transmisión sexual es frecuente que se padezcan y se contagien varias a la vez).

En la mayoría de las ocasiones estos problemas puede tratarlos el médico de atención primaria, que ordenará algunos estudios para demostrar la presencia de clamidias y descartar la existencia de gonococo y otros microorganismos de transmisión sexual, e indicará un tratamiento con antibióticos. Otras veces el diagnóstico es difícil de confirmar y será necesaria la participación de un especialista e incluso consultas urgentes al hospital en caso de complicaciones como la enfermedad inflamatoria pélvica.

Cómo se trata

Debido a la posibilidad de que se produzcan graves complicaciones en el futuro y de que se contagie la enfermedad a otras personas, es importante tratar la infección por Chlamydia trachomatis en cuanto se detecte.

El tratamiento se realiza con antibióticos, empleándose tetraciclinas o macrólidos. La cómoda administración de la doxiciclina (dos tomas al día) hace que sea la tetraciclina más usada. Las tetraciclinas no se pueden usar durante el embarazo ni en los niños. Los macrólidos son antibióticos bastante seguros aunque pueden producir molestias digestivas e interferir con otros medicamentos (anticoagulantes, antiepilépticos). El macrólido clásico es la eritromicina, aunque hay otros nuevos como la azitromicina que precisan menos tomas al día.

La mayoría de las infecciones de la uretra, cuello uterino y recto curan con siete días de tratamiento de doxiciclina o eritromicina. En estos pacientes una dosis única de 1 gramo de azitromicina parece igual de efectiva.

Otras localizaciones (epidídimo, trompa) o el linfogranuloma venéreo requieren tratamientos durante periodos más prolongados. Durante el embarazo se suelen escoger como antibióticos la eritromicina o amoxicilina.

Es de suma importancia evaluar y tratar adecuadamente a la pareja para evitar reinfecciones.

Qué debes hacer si crees haberla contraído

Debes ponerte en contacto con tu médico. Para evitar contagiar a otras personas, deberías abstenerse de tener relaciones sexuales sin protección hasta haber realizado el tratamiento.

Debes informar a tu pareja o parejas, de los dos meses anteriores, al objeto de que puedan ser diagnosticadas y tratadas.

Qué se puede hacer para prevenir la infección por clamidias

Puesto que esta es una enfermedad de transmisión sexual, es necesario adoptar precauciones en las relaciones sexuales, evitando que las células infectadas, presentes en el semen o las secreciones genitales femeninas, entren en contacto con zonas de nuestro organismo susceptibles de infectarse como la uretra, el aparato genital femenino o el recto.

Para una relación sexual más segura debemos tener en cuenta estos principios:

  • En personas sexualmente activas, emplear el preservativo en todas las relaciones sexuales es la manera más efectiva de prevenir todas las enfermedades de transmisión sexual.
  • También resulta seguro mantener relaciones sin preservativo si las dos personas no tienen ninguna enfermedad de transmisión sexual y ninguno mantiene relaciones sexuales con otra pareja. Sin embargo, en muchas situaciones es difícil o imposible garantizar que ésta es la situación, por desconocimiento o falta de honestidad.
  • El riesgo aumenta a medida que aumenta el número de parejas sexuales, cuando la pareja tiene relaciones sexuales con múltiples personas y en los primeros momentos de relaciones sexuales con una pareja nueva.
  • Hay datos de que en algunas ocasiones, el cribado de poblaciones sin síntomas permitiría detectar y tratar casos y además ahorraría dinero porque evitaría las complicaciones de la enfermedad, que son más caras que el programa de cribado y el tratamiento de los casos detectados.

Cuál es la evolución probable de la enfermedad

Cuando la enfermedad se diagnostica precozmente y se trata correctamente, se obtiene la curación de más del 90% de los casos, habitualmente con dosis únicas de antibiótico o con la pauta clásica de una semana de tratamiento.

Si no se trata la enfermedad, pueden producirse complicaciones muy importantes a largo plazo, especialmente en las mujeres, como:

  • Esterilidad
  • Embarazos ectópicos (el óvulo fecundado no se implanta en el útero)
  • Complicaciones del embarazo (partos prematuros, recién nacidos de bajo peso)
  • Dolor o molestias abdominales bajas persistentes
  • También la enfermedad puede presentar complicaciones graves como la enfermedad inflamatoria pélvica, o provocar reacciones a distancia como inflamación de las articulaciones o del hígado.

Bibliografía
MedLinePlius: Infecciones por clamidias
MSD: Chlamydia

¿Cuántas pulsaciones hay que tener? Valores normales por edad y sexo

Llevar un control del pulso es una forma sencilla de conocer cómo está funcionando nuestro corazón. Sin embargo, muchas personas se preguntan por desconocimiento cuáles son las pulsaciones normales por minuto adecuadas, si es preocupante tener el pulso bajo o si cambia con la edad. En este artículo, responderemos a todas las dudas más frecuentes. 

¿Cuántas pulsaciones por minuto es normal en reposo?

En adultos sanos, las pulsaciones en reposo suelen situarse entre 60 y 100 latidos por minuto. Esta cifra puede variar ligeramente en función del estado físico, la genética o el momento del día. Los deportistas entrenados pueden presentar pulsaciones en reposo más bajas sin que ello suponga un problema.

Cuando se habla de cuántos latidos por minuto es normal, es importante tener en cuenta que el corazón no late siempre igual. El ritmo cardíaco aumenta con la actividad física, el estrés o la fiebre, y disminuye durante el sueño o en estados de relajación profunda.

pulsaciones normales

Pulsaciones normales en reposo por edad

El ritmo cardíaco normal por edad cambia especialmente en la infancia. Los bebés y los niños pequeños presentan cifras más elevadas, que se van reduciendo de manera progresiva hasta que se alcanza la edad adulta.

De forma orientativa:

  • Recién nacidos: 100–160 latidos por minuto
  • Niños de 1 a 10 años: 70–120
  • Adolescentes y adultos: 60–100

Con el paso de los años, las pulsaciones normales en reposo por edad pueden variar ligeramente debido a cambios fisiológicos y a la condición cardiovascular. Los adultos que practican deporte con regularidad y se mantienen activos, suelen continuar con las pulsaciones por minuto del rango anterior.

¿Hay diferencias entre hombres y mujeres?

Existen pequeñas diferencias entre las pulsaciones normales de la mujer y el hombre. En general, las de ellas suelen ser algo más altas que en los hombres, debido a factores hormonales y a diferencias anatómicas del tamaño cardíaco. No obstante, la variación es muy leve y ambos sexos comparten el mismo rango general de normalidad. Además, a los dos también les afecta el nivel de entrenamiento, el peso corporal y la presencia de enfermedades cardiovasculares.

¿Qué significa tener pulsaciones bajas o altas?

Se considera que se habla de pulsaciones bajas, conocidas como bradicardia, cuando los latidos del corazón por minuto están por debajo de 60 en adultos no deportistas. Puede ser normal en personas que llevan años entrenando, pero si se acompaña de mareo, fatiga o desmayos, es conveniente consultar con un médico. 

Por el contrario, si el pulso normal en reposo está por encima de los 100 latidos, se habla de taquicardia. Algunas causas son la ansiedad, fiebre, anemia, deshidratación o problemas cardíacos. Cuando aparecen palpitaciones intensas o sensación de vuelco al corazón, conviene descartar alteraciones del ritmo. En cualquier caso, no todas las variaciones son patológicas. Pero si los latidos del corazón son irregulares o aparecen síntomas asociados, sí que se recomienda pedir cita con un profesional.

Cómo medir correctamente el pulso en casa

El cálculo de la frecuencia cardíaca es sencillo y se puede hacer manualmente. Basta con colocar dos dedos en la muñeca o en el cuello y contar las pulsaciones durante 60 segundos. También puede contarse durante 30 segundos y multiplicar por dos.

Para que el valor obtenidos ea fiable, se recomienda:

  • Estar en reposo al menos cinco minutos.
  • No haber consumido cafeína ni realizado ejercicio previo.
  • Repetir la medición varios días para comparar.

Actualmente, muchos relojes inteligentes permiten controlar las pulsaciones por minuto de forma continua, aunque ante la duda, siempre es mejor confirmar con una medición manual o profesional.

frecuencia cardiaca normal hombres mujeres

Cuándo consultar con un profesional sanitario

Conviene acudir al médico cuando:

  • El pulso en reposo es persistentemente inferior a 50 o superior a 100 sin causa aparente.
  • Aparecen mareos, desmayos o dolor torácico.
  • Se perciben palpitaciones frecuentes o sensación de irregularidad.
  • Existe antecedente de enfermedad cardiovascular.

Las revisiones médicas periódicas sirven para detectar alteraciones antes de que generen complicaciones. En ella, se evalúa la tensión arterial, el colesterol y la función cardíaca.

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La prevención es clave para detectar arritmias, alteraciones del ritmo o factores de riesgo cardiovascular antes de que evolucionen.

Preguntas frecuentes

¿Es malo tener 55 pulsaciones en reposo?

Depende del contexto. En personas deportistas puede ser completamente normal. Si no se realiza ejercicio habitual y aparecen síntomas, conviene consultar.

¿Cuántas pulsaciones son normales al hacer ejercicio?

Durante la actividad física, el corazón puede alcanzar entre el 50 % y el 85 % de la frecuencia cardíaca máxima teórica, que se calcula restando la edad a 220. Es normal que el pulso aumente proporcionalmente a la intensidad del esfuerzo.

¿El estrés aumenta el ritmo cardíaco?

Sí. El estrés activa el sistema nervioso simpático y puede elevar las pulsaciones de forma temporal. También puede provocar palpitaciones perceptibles incluso en reposo.

¿Las pulsaciones cambian con la edad?

Sí. En la infancia son más elevadas y tienden a estabilizarse en la edad adulta. Con el envejecimiento pueden producirse ligeras variaciones, aunque los rangos normales se mantienen.

¿Es normal notar los latidos del corazón en reposo?

En ocasiones sí, especialmente en situaciones de ansiedad o tras consumir estimulantes. Si la sensación es persistente o molesta, conviene realizar una evaluación médica para descartar alteraciones del ritmo.

Tu bebé está llorando

El constante sonido del llanto del recién nacido es una señal de sufrimiento que atrae la atención sobre el niño, ya que genera mucha ansiedad en los padres o en los cuidadores.

El llanto de los niños resulta molesto al oído y muchos padres no son capaces de oír llorar a sus hijos durante mucho tiempo seguido, por lo que este hecho constituye un motivo frecuente de consulta en Atención Primaria.

Significado del llanto

El llanto es uno de los aspectos más importantes de la personalidad humana y es el único modo con que el tu hijo puede expresar su estado de ánimo. Por tanto, como primera premisa hay que entender que el llanto es el lenguaje del recién nacido y la única forma que tiene para comunicarse con su entorno.

La segunda idea que debe quedar clara es que los niños no lloran porque sí, sin razón. Es necesario hacer un esfuerzo racional de comprensión para entender qué es lo que necesita el niño, sin caer en el tópico de que si un niño llora es porque tiene hambre. Éste es el error más frecuente de los padres primerizos.

Ante un recién nacido llorando lo primero que hay que preguntarse es si la causa es fisiológica, y por tanto fácil de resolver, o por el contrario es patológica y será necesario consultar con el pediatra.

Ritmo del llanto normal del niño

El llanto en un lactante normal sigue un patrón característicamente rítmico. Cada “unidad de llanto” consiste en llanto seguido de un breve sonido inspiratorio.

La primera serie rítmica de llanto se observa en el recién nacido durante la primera media hora de vida, y a partir de entonces se hace más variable.

El llanto no es uniforme, sino que muestra un ritmo circadiano desde las primeras semanas. Así, los primeros cuatro meses se caracterizan por episodios de llanto predominantemente vespertino y nocturno. A los nueve meses el llanto es más bien nocturno.

Intensidad y periodicidad del llanto

A medida que tu hijo crece el llanto lo hace con la misma intensidad, alcanzando su punto más elevado entre las 6-8 semanas de vida, seguido de un rápido descenso.

A los dos meses los bebés lloran una media de aproximadamente 2-2,5 horas diarias. En el primer trimestre, solo un 30% de niños llora una media de tres horas al día, bajando el porcentaje entre un 7% y un 10% en el segundo trimestre.

El origen del llanto de los niños más mayores puede distinguirse con mayor claridad, ya que son más capaces de expresar la procedencia del llanto.

Causas fisiológicas (no patológicas) del llanto del recién nacido

La mayoría de las causas de llanto son evidentes para los padres, por lo que no suelen ser motivo de consulta. De todas maneras, no siempre somos capaces de diferenciar la causa, aun cuando el niño no sufra una enfermedad.

Los motivos más frecuentes son:

  • Sensación de hambre o sed

Es el motivo más frecuente de llanto, pero hay que saber que el recién nacido presenta un “reflejo de succión”, por lo que chupará cualquier cosa que se le lleve a la boca como si tuviera mucha hambre. Esto no significa por tanto que se quede con hambre. Si tras la toma el niño duerme plácidamente lo lógico es que haya tomado el alimento necesario y sólo llorará por hambre al cabo de 2-3 horas. Si por el contrario el niño come poca cantidad, no se quedará tranquilo inmediatamente tras la toma y seguirá requiriendo leche.

  • Mala alimentación

El llanto puede ser causa de una hiperconcentración de la leche o de la alimentación complementaria, o por un exceso de sal en las papillas. Una mala elaboración del biberón (demasiada leche en polvo y poca agua) le provocarán sed al niño y otras alteraciones, como diarrea osmótica o deshidratación.

  • Aire o gases en exceso

Siempre debes procurar que el niño expulse los aires que ha ingerido durante la toma. Aun en los casos más cuidadosos, esto no siempre se consigue y provoca que al final del día el niño presente el típico cólico del lactante. Se facilitará su mejoría realizando masajes circulares en el abdomen y flexionando las piernas hacia el ombligo.

  • Soledad

Esto es raro en los primeros meses de vida, pero a partir del segundo semestre el niño comienza a tomar conciencia de su entorno y experimenta lo que se ha denominado “ansiedad de separación”, requiriendo la presencia de sus padres.

  • Deseo de que lo tomen en brazos

Normalmente este llanto se calma al coger al niño en brazos. Pueden expresar este deseo muy precozmente y no es aconsejable dejarles llorar pensando que adquirirán malos hábitos.

  • Miedo a la oscuridad

Aparece en niños más mayores, al acostarlos. En ocasiones los niños dejan de llorar dejando una luz encendida.

  • Fatiga o cansancio

Cuando han sido movidos o manipulados en exceso o bien hay un ambiente ruidoso, algunos bebés están tan activos que les cuesta dormirse al final del día.

  • Exceso de ropa, o poca ropa

Si el niño lleva demasiada o muy poca ropa puede ser que llore porque tenga calor o porque, por el contrario, tenga frío.

  • Pañales mojados

El llanto del niño también puede deberse a que el pañal está mojado y le molesta.

  • Ropa de lana, nylon o fibras artificiales

El uso de ropa o prendas de lana o contacto con fibras de nylon u otras fibras artificiales, pueden provocar picor y sensación de malestar.

  • Dolor de dientes

Cuando sale algún diente o cuando se están formando pueden provocar dolor. Normalmente se asocia a babeo excesivo y suele calmar con analgésicos (paracetamol), si el médico lo estima adecuado, o con algún mordedor que le calme la sensación de desasosiego.

  • Otras causas

Ambiente ruidoso, discusiones a su alrededor, el ladrido de un perro, una melodía, cuando se les desnuda, caras extrañas, movimientos bruscos, retraso en la hora de la comida, etc.

Causas patológicas del llanto

El llanto patológico suele ser continuo y no va precedido de gemidos. Suele ser un llanto más estridente que llama la atención de los padres al notar que es diferente del llanto habitual. Por eso siempre debemos hacer caso a las personas que conocen al niño ya que pueden percibir una situación anormal. Se deberá valorar si son crisis repetidas de llanto o son aisladas. En el primer caso si afectan o no al crecimiento y desarrollo del niño.

Las causas de llanto patológico pueden ser múltiples y siempre se debe consultar con el pediatra, que se encargará del diagnóstico y tratamiento apropiado, realizando una adecuada exploración clínica que incluirá la temperatura, otoscopia, tacto rectal o clínica meníngea.

El niño llorón

Sin embargo, siempre existe un pequeño porcentaje de niños que lloran sin razón aparente. Son niños que no tienen una causa objetiva (ni patológica ni no patológica) que explique su conducta.

El llanto no se detiene con frecuencia al tomar al niño en brazos, y todas las técnicas empleadas para calmarlos resultan ineficaces.

Es importante asesorar a los padres acerca de las causas de llanto normal y de esta forma intentar aliviar el sentimiento de culpa y disminuir las preocupaciones al respecto. Pero parte de la inquietud causada por el llanto no puede suprimirse mediante el razonamiento lógico.

En estos casos, es necesario que los padres descansen del llanto para poder afrontar de manera adecuada su propia inquietud, ya que la fatiga, el escaso descanso y la tensión pueden provocar una respuesta paterna inadecuada al llanto del niño, como puede ser dejarle solo en casa o incluso provocar malos tratos.

Bibliografía

MedLinePlus: Llanto en la niñez
Manual MSD: Llanto en niños

¿Por qué es necesario contratar un seguro de vida?

Contratar un seguro de vida es una decisión que muchas personas se plantean cuando piensan en el futuro. ¿Realmente vale la pena o puede parecer un gasto innecesario?

Aunque no es obligatorio, disponer de un seguro de vida es una manera eficaz de proteger a los seres queridos en caso de enfermedad, invalidez o fallecimiento. Es especialmente recomendable si tienes hijos, hipoteca o personas que dependen económicamente de ti.

En este artículo te explicamos qué es un seguro de vida, por qué contratarlo y cuáles son sus principales beneficios.

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