Sector seguros

¿Qué es carencia en un seguro?

Si estás buscando información sobre seguros para su contratación, es bastante probable que hayas visto mencionar en numerosas ocasiones el concepto de carencia; un período de tiempo que conviene valorar antes de tomar la decisión final. Si no tienes claro qué es la carencia de un seguro, hoy te explicamos en qué consiste.

¿Qué es una carencia?

Se trata período de tiempo durante el cual no es posible beneficiarse de los servicios que se hayan contratado con la póliza. Es decir, que incluso si se presentara alguna dolencia o patología  de forma inesperada habría que esperar a que transcurra el plazo que marca el contrato para poder acceder a ciertas coberturas o servicios de asistencia.

Pero, ¿se aplica la carencia a cualquier tipo de seguro? La respuesta es no. De hecho, este período suele aplicarse principalmente a los seguros de salud. En el caso de los de coche, por ejemplo, no se aplica, dado que la probabilidad de sufrir algún tipo de siniestro o avería es más elevada y son completamente imprevisibles.

Dicho esto, es probable que te preguntes por qué se aplica a los servicios de salud, si también pueden surgir imprevistos. El motivo reside en que existe la posibilidad de que éste se contrate porque ya se conoce la existencia de alguna patología o la necesidad de realizar pruebas. La intención en estos casos es la de ahorrar el coste que puedan suponer, así como reducir el tiempo de espera para acceder a ellas.

De este modo, las compañías aseguradoras tienen la garantía de que la finalidad de la contratación no es la de cubrir una situación puntual para proceder con la cancelación del seguro una vez cubierta.

Las carencias más habituales en los seguros

Ya sabemos qué es la carencia en un seguro, pero… ¿Cuánto dura? Por lo general, se sitúa entre los seis y los diez meses. Esto significa que hasta que no transcurra ese plazo, la atención que se reciba, por lo general médica como hemos indicado, no será completa para la persona asegurada.

A grandes rasgos, las consultas de atención médica primaria, así como las especialidades, no suelen tener un período de carencia. Sin embargo, las intervenciones quirúrgicas, la asistencia al parto, las pruebas de alta tecnología o la psicología sí suelen contar con uno.

Pero además de tener claro qué es una carencia, también hay que conocer cuáles son las más comunes, ya que suelen ser similares en todas las compañías. Así, por ejemplo, dentro de las intervenciones quirúrgicas que mencionamos, se suele diferenciar entre las ambulatorias, con una duración de unos tres meses, y las que requieren hospitalización, que puede alcanzar los diez meses.

También, las pruebas, las radiografías o las analíticas suelen carecer del tiempo de espera, mientras que una resonancia, que requiere de tecnología específica, sí la incluye, y suele ser de tres meses. En los tratamientos de rehabilitación de suelo pélvico, puede ascender a los 12 meses, mientras que en los servicios de reproducción asistida se dispara y puede alcanzar los cuatro años.

No obstante, cuando se contrata un seguro de salud con una compañía, pero se procede de otra, existe la posibilidad de que no haya un período de carencia. Esto se debe a que la persona asegurada ya esperó ese tiempo con la compañía anterior y el cambio de una a otra está relacionado con las características específicas de la póliza. En los tratamientos que mencionamos con una carencia elevada, puede seguir manteniéndose.

¿Qué diferencia hay entre un seguro con carencias y sin y cuál es mejor?

Un seguro sin carencia sería aquel que carece del tiempo de espera inicial, pero a la hora de plantearse si elegir entre estos y los que la incluyen, hay que preguntarse si realmente existen. La respuesta es que sí, pero la ausencia de la carencia acostumbra a darse únicamente en los traspasos de póliza que mencionamos, así como en las llamadas urgencias vitales. Estas son situaciones de emergencia en las que la vida de la persona asegurada se pone en compromiso. Por lo tanto, salvo que el primero sea tu caso, tendrás que optar a un seguro con carencia.

Sin embargo, además del significado de la carencia, conviene conocer el de otro concepto, que aunque también cuenta con esta, tiene características diferentes: el copago. En estos, la cuantía de la prima es inferior, pero a cambio, la persona asegurada debe pagar un porcentaje del coste de los servicios médicos que requiera, por lo que conviene conocer el importe de estos. La idea es que se acuda a las consultas únicamente cuando realmente sea necesario.

Aquí sí cabe preguntarse si es mejor optar por una póliza con o sin esta opción. El copago está pensado como complemento a la sanidad pública y para quienes acuden al médico en momentos puntuales, ya que así les será rentable el pago puntual de parte de las pruebas. Si por el contrario las visitas son regulares, es preferible optar por un contrato sin copago; aunque las cuotas mensuales sean más elevadas, las pruebas, que serán más frecuentes, quedarán incluidas.