¿Funciona la homeopatía?

Qué es la homeopatía

Es una escuela médica expandida por todo el mundo, pero que no está fundamentada en los principios básicos de la medicina convencional. Es, por tanto, una forma de medicina alternativa y se fundó con el propósito de encontrar una nueva manera de entender al hombre, la enfermedad y los modos de restaurar la salud mediante una vía distinta de la medicina clásica.

La homeopatía parte de una concepción holística (o sea, global o integral) de la salud en la que el hombre, como organismo que puede enfermar, es comprendido fisiológicamente sin perder de vista el componente psicológico, y en la que no se concibe la enfermedad como una entidad independiente, sino en el enfermo como una entidad integral e indivisible.

La homeopatía se fundamenta en dos principios básicos:

Ley de la similitud

El principio esencial de la homeopatía. Según este principio, que ya había invocado dos milenios atrás la medicina de Hipócrates (similia similibius curantur) el remedio de las enfermedades se halla en la propia causa de las mismas y, por extensión, en otros elementos causantes de enfermedad que produzcan un mal parecido.

La homeopatía considera que, de la mera observación de la naturaleza, nos es posible obtener información valiosa del efecto que producen determinados elementos o sustancias sobre el organismo humano. Contrastando esa información con la que disponemos sobre los síntomas de las enfermedades, se pueden generar paralelismos entre estos y los observados con las diferentes sustancias.

Establece un planteamiento básico por el cual considera que las sustancias que producen un mal determinado semejante al de una determinada enfermedad son capaces de curar dicha enfermedad. Por ejemplo, la sustancia homeopática Rhus toxicodendron, que puede provocar inflamación en las articulaciones, es la que los homeópatas consideran adecuada para el tratamiento de la artritis y otros trastornos similares.

Principio de nula toxicidad

La homeopatía propone soluciones terapéuticas que aporten el beneficio esperado sin que ello conlleve un efecto perjudicial debido a su acción. Por ello, la elaboración de los fármacos homeopáticos debe llevarse a cabo muy cuidadosamente, siguiendo un proceso en el que la disolución inicial del principio activo se somete a sucesivas diluciones, que tienen por efecto reducir a dosis infinitesimales la cantidad de fármaco.

La confianza que tienen los homeópatas en el principio de nula toxicidad las permite aplicar el tratamiento sin temor a efectos secundarios y efectuar estudios sobre nuevos tratamientos en voluntarios sanos sin experimentos previos en animales.

En otras palabras, el tratamiento homeopático consiste en proporcionar al paciente una sustancia concreta que en dosis elevadas provocarían una enfermedad similar a la que el paciente padece, pero que lo infinitesimal de la dosis no ejerce ninguna acción perjudicial.

El origen de la homeopatía

El descubrimiento de la homeopatía se debe a un médico del siglo XVIII llamado Samuel C.F. Hahnemann. De origen alemán, Hahnemann estaba descontento con la medicina de su tiempo y traducía un libro de farmacología. Fue entonces cuando tuvo la idea de experimentar sobre sí mismo con la corteza de quina, un remedio muy usado en su tiempo para combatir la fiebre. Comprobó que al cabo de los días la sustancia le producía fiebre, que desaparecía al suspender la medicación. Observó idéntico resultado en otros voluntarios.

La deducción que obtuvo fue que las sustancias que eran capaces de generar una enfermedad en una persona sana, poseían al mismo tiempo una capacidad curativa sobre la misma dolencia. Con ello, formuló su “ley de la similitud” y realizó una experimentación más extensa y pormenorizada con todo tipo de principios activos (acónito, digital, belladona, fósforo, etc.)

El siguiente paso fue elaborar un método de preparación en los que ir reduciendo las dosis de la sustancia suministrada hasta que no ejerciese efecto tóxico alguno y con el que presumiblemente se conservarían las propiedades terapéuticas del principio activo.

Tras años de experimentación llegó a proceso consistente en disolver la sustancia inicial al 1% en un litro de alcohol de 70º; remover enérgicamente y, con la solución obtenida, hacer una nueva dilución en alcohol al 1%; así sucesivamente hasta completar 30 veces. Este proceso se sigue hoy en día, aunque ya no es el único (el de cincuenta milésimas, el de Korsakoff, etc.).

Las diluciones se impregnan en gránulos o glóbulos, que son las formas características de los medicamentos homeopáticos.

Se han caracterizado más de 3.000 sustancias homeopáticas, de las cuales casi la mitad son de origen vegetal (belladona, árnica, camomila) y el resto se dividen entre orígenes:

  • Minerales (incluyendo metales, como arsénico, mercurio, azufre, oro)
  • Animales, como tinta de calamar, leche animal, venenos de determinadas serpientes
  • Sustancias sintéticas (pesticidas, medicamentos alopáticos)
  • Sustancias inconcretas, como la luz del sol, la electricidad, etc.

Cómo se prescribe la homeopatía

Un mismo medicamento homeopático puede servir para varias dolencias y, a la vez, una enfermedad puede tratarse con varios elementos distintos. El criterio de prescripción es variable y depende en gran medida del propio homeópata.

Existen varias corrientes o escuelas de la medicina homeopática:

  • Homeopatía unicista o clásica, que planea un único remedio para la dolencia de cada paciente. Dicho remedio debe atender a la parte más esencial del trastorno del enfermo (remedio de fondo).
  • Homeopatía pluralista, que se sirve de varios fármacos para al tratamiento de un conjunto global de síntomas.
  • Escuela complejista, que realiza combinaciones de varios principios en una misma dilución, persiguiendo un efecto sinérgico o polivalente.

La homeopatía reúne indicaciones terapéuticas para un gran número de enfermedades, principalmente crónicas, pero también agudas. Su campo de aplicación no se limita a la medicina humana, sino que se aplica también en veterinaria.

La homeopatía en el mundo

La homeopatía se ha extendido sin parar en todo el mundo, principalmente en Europa, Estados Unidos y Sudamérica. En su país de origen, Alemania, se estima que la mitad de los médicos la tienen en cuenta en sus prescripciones, con porcentajes similares en el Reino Unido, Estados Unidos y México, por ejemplo. En Francia, se estima que casi uno de cada tres médicos ha recetado en algún momento un medicamento de este tipo.

En España, se estima que casi 10.000 médicos prescriben medicamentos homeopáticos y hasta un 33% de los españoles han consumido medicamentos homeopáticos; un 27% los consumen de forma ocasional o habitual.

Algunas facultades públicas de medicina proponen estudios de postgrado sobre homeopatía, que está regulada en nuestro país por el Real Decreto 1277 del año 2003.

El desafío intelectual: ¿es una terapia realmente eficaz?

Hay dos hechos incontrovertibles. Uno, que no hay ni un solo estudio científico que avale su eficacia. No hay prueba alguna que demuestre que un tratamiento homeopático sea más eficaz que un placebo.

El fundamento clave de la farmacología, pilar de la medicina actual, es que, para que el medicamento sea eficaz, debe suministrarse en cantidad suficiente para que llegue a las células a que va dirigido, y esto choca frontalmente con la homeopatía, cuyos medicamentos se preparan de forma que la cantidad de fármaco que incluyen es infinitesimal, no quedan moléculas de la sustancia en cuestión. Los defensores de la homeopatía argumentan, en contra, que el proceso de dilución y agitación profunda comunican al alcohol propiedades energéticas o informacionales. Pero nada de esto está demostrado científicamente de acuerdo con los protocolos definidos por la ciencia para la investigación.

Y el segundo hecho incontrovertible es que cada vez más gente en todo el mundo se somete a tratamientos homeopáticos y, por supuesto, cada vez más médicos defienden la homeopatía.

Como conclusión, la homeopatía sigue siendo controvertida. Hay quien la considera una alternativa válida a la medicina convencional; y hay quien piensa que no tiene fundamentos empíricos y la consideran una pseudociencia.

Bibliografía:

La homeopatía: Creer o no creer
Sociedad Española de Medicina Homeopática

Perder grasa formando músculo

El sobrepeso por exceso de grasa

Cando se habla de sobrepeso, y en definitiva de obesidad, se piensa siempre que el problema se reduce básicamente a un exceso de peso corporal debido a la grasa acumulada (tejido adiposo), por lo que automáticamente se deduce que la solución está en perder peso sin más, lo que hará que se elimine la grasa excesiva.

Sin embargo, la cuestión no es tan sencilla, pues cada vez está más caro que no se puede considerar la obesidad como una consecuencia del esquema simple “tanto comes de más, tanto acumulas”.

Couple On Winter Run Through Woodland

Existe muchos mediadores en nuestro organismo (neurotransmisores, hormonas, etc.) que regulan el metabolismo y el apetito. La actividad de dichos mediadores no depende exclusivamente de la cantidad de alimentos que ingieras o del grado de actividad física que realices, si bien es cierto que tienen en estas circunstancias sus principales puntos de referencia para incrementarla o disminuirla.

Catabolismo y anabolismo

El organismo humano funciona de acuerdo a dos estados metabólicos básicos muy diferentes entre sí: el catabólico y el anabólico.

Catabolismo

El estado catabólico es el que predomina cuando tu cuerpo necesita más energía y no recibe los nutrientes necesarios para conseguirla. Por ello, dirige todos sus mecanismos para obtener esta energía suplementaria “quemando” reservas que no son esenciales. Para ello, consume la grasa (los lípidos) del tejido adiposo y aminoácidos procedentes de proteínas propias (principalmente de las células del músculo).  

El predominio catabólico se produce con

  • La actividad física extrema
  • El ayuno prolongado
  • El consumo de ciertas sustancias estimulantes
  • Las enfermedades crónicas que provocan ausencia de apetito (anorexígenas)
  • Otras en que se eleva el ritmo metabólico basal (gasto de energía constante del cuerpo), como el hipertiroidismo.

Cuando predomina el estado catabólico y lo hace por tiempo prolongado, la persona adelgaza y pierde no sólo grasa, sino también músculo. El grado extremo se observa en casos de adelgazamiento extremo que entra en situación de caquexia; la persona en esta situación ha perdido tal cantidad de grasa y músculo que se encuentra en un estado de debilidad extrema, y expuesta a múltiples riesgos.

Anabolismo

El estado anabólico es el que se establece cuando el cuerpo recibe un aporte calórico excesivo y, por tanto, supedita todos sus mecanismos al depósito de reserva de dicho exceso, en forma de glucógeno hepático y lípidos en el tejido adiposo, básicamente.

Cuando predomina el estado anabólico no ocurre, como se podría pensar, lo contrario que con el catabólico, que sería la formación de grasa de reserva y de músculo; aquí lo que suceded es que el organismo destina casi todo el aporte energético sobrante a la síntesis de tejido adiposo, por lo que el paciente engordo, dando lugar al sobrepeso o a la obesidad.

Con todo, hay que recalcar que existe una relación entre los diferentes tejidos de nuestro cuerpo (tejido adiposo, músculo, huesos…) y un objetivo de peso corporal que el organismo tiende a conservar, y que se establece de acuerdo a una constitución concreta y a un nivel o hábito de actividad determinado. Para ello, nuestro cuerpo dispone de un complejo entramado de mediadores químicos con papel en la regulación metabólica que actúan procurando mantener un peso estable.

La obesidad no es sólo un problema de comer de más

Es cierto que comemos no sólo cuando tenemos hambre. Lo hacemos por placer, por costumbre, por hábitos sociales… hasta por aburrimiento. Pero está demostrado que cada uno de nosotros responde de un modo distinto el exceso de aporte energético. Mismos niveles de alimento ingerido y de actividad realizada provocan que una persona engorde y otra mantenga un peso estable.

La diferencia entre una y otra viene dada de modo claro por los genes, que sirven a la síntesis de numerosas sustancias mediadoras que ejercen un papel regulador del ritmo metabólico, así como del nivel de apetito. La leptina, por ejemplo, es una hormona que actúa sobre el hipotálamo (en el cerebro) dando cuenta del grado de adiposidad (a sea de grasa) del organismo, ejerciendo un efecto combinado de inhibición del apetito y de aumento del metabolismo basal. Esta hormona parece tener también un efecto periférico, estimulando la disminución de la síntesis de grasa y aumentando su catabolismo. Todo ello tendría el beneficio global de favorecer la disminución del exceso de grasa del organismo.

Se ha visto que la mayoría de los obesos presentan niveles elevados de leptina en sangre, lo que significaría una resistencia a la acción de la hormona (que el organismo intenta compensar aumentando su secreción). La diferencia en la sensibilidad de esta hormona justificaría una peor respuesta del organismo a la hora de “quemar” la grasa sobrante (bien por medio del incremento del metabolismo, bien por una peor respuesta a la hora de inhibir el apetito).

Existen otras sustancias y estructuras receptoras de mediadores en el organismo que tiene un papel en el control metabólico global:

  • La hormona alfa-MSH, con acción inhibitoria del apetito
  • Las proteínas desacopladoras (UCP) que son capaces de canalizar la formación de energía de la célula hacia la producción de calor
  • Los receptores PPAR, reguladores de la proliferación de adipocitos y de la sensibilidad a la insulina

Y otros. Todos ellos pueden ver alterada su actividad, por defecto o por exceso, determinada por los genes de cada individuo. Por eso mantenerse en el peso ideal es una tarea sencilla para algunos y hercúlea para otros.

Conseguir el peso ideal

Para conseguir el peso adecuado es importante cambiar muchas cosas: cambios en el estilo de vida. Por otro lado, determinadas personas necesitarán recurrir a tratamientos farmacológico para reducir el sobrepeso, pro tratarse de una enfermedad o trastorno metabólico.

Control de la alimentación

La reducción del porcentaje de grasas de la dieta es fundamental, pues el depósito de grasa es mayor si el exceso de calorías procede de grasas en lugar de hidratos o proteínas. Además, parece demostrado que las grasas tienen menor capacidad saciante que hidratos y proteínas.

Hay que saber también que el ayuno prolongado si más no es recomendable, y no solo porque puede producir carencias nutricionales, fundamentalmente de proteínas, sino porque se ha demostrado que en circunstancias de ayuno total, el organismo reduce su metabolismo basal hasta en un 40%, lo que reduce drásticamente la eficacia de esta medida. Además, el ayuno disminuye la iniciativa de hacer ejercicio, requiriendo este una motivación adicional.

Tasa de ejercicio físico

El componente más variable del gasto energético es la actividad física, de manera que el ejercicio supone entre un 20 y un 50% del gasto. Incrementar la actividad física, de manera controlada y adaptada a cada persona, es también esencial pera favorecer la pérdida de grasa. Conviene, en todo caso, saber que el ejercicio estimula el apetito, lo que exigirá un mayor control de lo que se come.

Mantenimiento del estilo de vida

No tiene ningún sentido aumentar el ejercicio y controlar la alimentación pera que, una vez conseguido el peso ideal, se relajen las medidas. Es el conocido efecto yo-yo. Es vital perseverar y conservar lo logrado durante al menos 6 o 12 meses. Parece demostrado que la pérdida de peso se mantiene si el tratamiento de la obesidad es continuo.

Adelgazar formando músculo

No siempre se tiene la forma física adecuada al conseguir el peso ideal. Además, el objetivo central de muchos hombres y mujeres no radica en el peso supuestamente ideal a la hora de buscar un cuerpo mejor; lo que quieren es sentirse más fuertes y desarrollados muscularmente.

Cuando sometemos al cuerpo a un plan de adelgazamiento, debemos saber que lo que intentamos con ello es generar un balance metabólico negativo que conduzca al organismo a un predominio catabólico. Esto va a determinar la pérdida de grasa, pero también de masa muscular. Por ello, la forma ideal de encarar un plan de adelgazamiento debe combinar una dieta hipocalórica, pobre en grasas, pero rica en proteínas e hidratos junto a un programa de ejercicio continuado y regular, adaptado a la condición física del sujeto y buscando mantener (o incluso mejorar) la musculatura.

Existen en el mercado muchos suplementos alimenticios de todo tipo de sustancias que garantizan un efecto anabolizante muscular para deportistas. Unos aportan vitaminas y minerales, otros aminoácidos esenciales, otras son sustancias que incrementan la tolerancia al esfuerzo, etc. Lo cierto es que con una forma física normal no son necesarios para alcanzar el peso ideal y ni siquiera para mejorar la musculación. En todo caso, el suministro de este tipo de productos debe estar en las farmacias, huyendo de dudosas gangas milagrosas disponibles en internet, de efectos en muchos casos imprevisibles y hasta perniciosos.

Bibliografía:

Concepto: metabolismo

Elsevier: genética y obesidad

¿Cuánto cuesta una operación? Tipos de intervenciones quirúrgicas y rangos de precios

Las intervenciones quirúrgicas pueden ser de múltiples tipos, tener causas diferentes y seguir procedimientos distintos, puesto que no hay dos personas únicas. Por eso, es difícil establecer el precio de una operación en España. El rango puede ir desde unos cientos a más de 20.000€. Además del trabajo del cirujano, hay que sumar quirófano, anestesia, pruebas previas, hospitalización y seguimiento. Tener un seguro médico puede marcar una gran diferencia, sobre todo en operaciones programadas o no urgentes.

¿Por qué varían tanto los precios de una operación en España?

Los precios pueden cambiar drásticamente de un hospital a otro, incluso dentro de la misma ciudad. Uno de los factores determinantes es el prestigio del centro o del cirujano. Pero también hay otros como el tipo de intervención, la tecnología empleada, la duración del ingreso o si hay complicaciones. Por ejemplo, las operaciones quirúrgicas sencillas, como las ambulatorias, no costarán lo mismo que una cirugía que requiere tres noches de hospitalización.

Otra diferencia importante que influye en el precio de una operación en España es si la intervención se realiza a través de la sanidad pública o la privada. En la primera,  la operación siempre está cubierta, siempre que esté incluida en la cartera de servicios y haya indicación médica. En la privada, es la persona la que asume todos los gastos. De ahí que sea importante contar con una póliza que pueda cubrirla, ya que el precio de las operaciones privadas es más elevado.

Principales tipos de operaciones y su coste aproximado

Operaciones frecuentes (apendicitis, hernias, vesícula, etc.)

La sanidad pública cubre las operaciones quirúrgicas más comunes, pero aun así, muchas personas optan por realizarlas en clínicas privadas por rapidez o comodidad. Operarse de apendicitis en un centro privado puede costar entre 2.000€ y 5.000€. Una hernia inguinal ronda los 3.000€, mientras que una colecistectomía (extracción de vesícula) suele superar los 4.000€. Si además hay complicaciones o se requieren pruebas adicionales, el precio aumenta.

Cirugías ortopédicas (rodilla, hombro, prótesis, etc.)

Se trata de intervenciones complejas y con tiempos de recuperación más largos. El precio de una operación de prótesis de rodilla puede costar entre 7.000€ y 12.000€, mientras que una artroscopia de hombro suele rondar los 4.000€. Lo habitual es buscar una segunda opinión y consultar coberturas, ya que muchas veces son programadas y no urgentes. Para deportistas o personas con movilidad reducida, esta cirugía puede ser imprescindible.

Intervenciones oftalmológicas (cataratas, miopía)

La cirugía ocular ha avanzado y ya es posible corregir la visión para no depender de gafas o lentillas. El precio de una operación de cataratas en una clínica privada cuesta entre 1.500€ y 2.500€ por ojo. Mientras que el precio de una operación de miopía, astigmatismo o hipermetropía, así como la cirugía de la refracción del ojo, tienen precios que van de los 1.000€ a los 2.000€ por ojo. No obstante, aunque se trata de intervenciones frecuentes, antes de operarse los ojos, es necesario estudiar que se tiene el perfil adecuado.

Cirugías ginecológicas y urológicas

Operaciones como la histerectomía, extirpación de miomas o intervenciones por endometriosis pueden costar entre 4.000€ y 8.000€. En urología, una resección prostática puede rondar los 5.000€ y una cirugía de incontinencia urinaria, unos 3.500€. Algunas de estas operaciones están cubiertas por la Seguridad Social. Pero en el ámbito privado, su precio depende mucho de las pruebas previas necesarias, la estancia en hospital y los honorarios del equipo médico.

Cirugías estéticas o no cubiertas por la Seguridad Social

En las cirugías estéticas, el coste se eleva considerablemente, puesto que lo que prevalece es la apariencia y no una cuestión de salud. El precio de una operación de pecho, en concreto de aumento, puede costar entre 4.000€ y 10.000€, mientras que una rinoplastia se mueve entre 3.500€ y 6.000€. La liposucción varía mucho según la zona, pero puede superar fácilmente los 5.000€. Estos tratamientos no están incluidos en la cartera de servicios públicos, salvo que haya una causa médica justificada.

Si buscas un seguro para cirugía estética, existen pólizas específicas que ayudan a financiar estos procedimientos. Pero ojo, si ya te has operado o tienes un problema previo, puede que se considere una enfermedad preexistente y no estará cubierta.

¿Qué cubre un seguro de salud en una operación quirúrgica?

La mayoría de seguros médicos privados cubren las operaciones clínicas, siempre que estén incluidas en la póliza contratada. Aquí entran las consultas previas, pruebas diagnósticas, quirófano, anestesia, hospitalización y revisiones posteriores. Pero los procedimientos estéticos, reducciones de peso o cirugías con fines no estrictamente médicos pueden estar excluidas.

La buena noticia es que algunas pólizas están ampliando sus coberturas, para adaptarse a las necesidades de sus clientes. Por ejemplo, técnicas avanzadas y especialidades concretas. Un ejemplo es la cirugía bariátrica, que podría incluirse si existe una indicación médica firme.

Si estás valorando una intervención, revisa bien las coberturas, los periodos de carencia y los límites por acto quirúrgico. Y si se trata de una intervención con fines estéticos, consulta si el seguro cubre la cirugía plástica, ya que no todas las pólizas lo hacen.

Entonces, ¿merece la pena contratar un seguro médico para cubrir operaciones?

Depende del tipo de operación que necesites y del uso que hagas de la sanidad privada. Para intervenciones urgentes, el sistema público funciona bien, pero para aquellas programadas o que se deseen realizar sin esperas, será preferible contar con un seguro de salud.

Te permite elegir centro, especialista, reducir tiempos y evitar costes que pueden ser inasumibles sin cobertura. Además, el seguro médico es útil si hubiera consultas postoperatorias o complicaciones. Si quieres tranquilidad y rapidez, apuesta por una póliza de este tipo.

Ortodoncia infantil: cuándo poner brackets a los niños, por qué y cuánto cuestan

En salud, siempre es mejor prevenir que curar. Por eso, es importante detectar a tiempo los problemas de alineación dental en la infancia, para evitar complicaciones futuras. Una pregunta frecuente es a qué edad se ponen brackets, por si es necesario esperar a que salgan todos los dientes definitivos o si conviene intervenir antes. En este artículo, resolvemos las dudas más frecuentes sobre ortodoncia infantil.

¿Qué es la ortodoncia infantil y para qué sirve?

La ortodoncia infantil se encarga de corregir problemas en el desarrollo de la mandíbula y la posición de los dientes durante la infancia. Aunque también influye en la estética, una alineación incorrecta puede dificultar la masticación, alterar el habla o provocar problemas respiratorios.

Hoy en día, existen diferentes técnicas para la corrección de la sonrisa, como aparatos funcionales, removibles o fijos. A través de ellos, el ortodoncista va guiando el crecimiento de los huesos maxilares para que la mordida sea la adecuada. Cuanto antes se detecte el problema, más sencillo y eficaz será el tratamiento.

¿A qué edad se recomienda empezar con la ortodoncia infantil?

La edad para la ortodoncia varía en cada caso, pero se recomienda hacer una revisión entre los 6 y 7 años, ya que en ese momento, los dientes definitivos comienzan a salir. Los aparatos no tienen por qué colocarse a esa edad, pero se puede marcar una estrategia de seguimiento. Es importante saber a qué edad se lleva a un niño al dentista, para detectar alteraciones en el desarrollo lo antes posible.

Cuando hay mordidas cruzadas o apiñamientos severos, la edad para poner brackets puede adelantarse, incluso cuando aún quedan dientes de leche. Pero lo más habitual es que se espere a que la dentición permanente esté casi completa. Es decir, que se usarán brackets para niños de 10 años en adelante, aproximadamente.

¿Cómo saber si mi hijo necesita ortodoncia?

Un profesional será quien hará la valoración pertinente, pero hay algunas señales que indican que se requiere una valoración ortodóntica para un posible tratamiento:

  • Dientes torcidos o que no encajan correctamente al cerrar la boca.
  • Dificultad al masticar o morder.
  • Respira habitualmente por la boca.
  • Pérdida prematura de dientes de leche sin espacio suficiente para los definitivos.
  • Hábitos como succión del pulgar más allá de los 4 años.

Aunque estos signos pueden ser evidentes, la confirmación solo puede hacerla un ortodoncista, tras un estudio detallado. Cuándo poner ortodoncia es una decisión clínica, no solo estética. Por eso, es recomendable hacer revisiones regulares desde edades tempranas.

Tipos de brackets y tratamientos disponibles para niños

Los tratamientos de ortodoncia infantil se adaptan al momento del desarrollo y al tipo de problema. En la actualidad, existen los siguientes:

  • Ortodoncia interceptiva. Se aplica en edades tempranas, incluso con dentición mixta. Su objetivo es modificar malos hábitos y guiar el crecimiento óseo antes de que el problema se agrave.
  • Brackets metálicos. Son la opción más utilizada por su eficacia. La edad recomendada para la ortodoncia es entre los 10 y 11 años, cuando hay un número suficiente de dientes definitivos.
  • Brackets estéticos. De cerámica o zafiro, funcionan igual que los metálicos, pero son menos visibles.
  • Invisalign u ortodoncia invisible. Se está convirtiendo en la opción más popular, incluso en pacientes jóvenes, ya que cuenta con una versión pediátrica (Invisalign First).

Elegir entre una u otra dependerá de la edad del niño, su nivel de colaboración, el problema a corregir y el presupuesto disponible.

Beneficios de corregir la posición dental en la infancia

Ya sabemos cuándo poner brackets y los tipos que hay, pero es importante tener en cuenta las ventajas de la ortodoncia en niños.

  • Previene complicaciones mayores en la adolescencia o edad adulta.
  • Mejora la higiene oral, al facilitar el cepillado entre dientes bien alineados.
  • Favorece una correcta masticación y habla.
  • Contribuye al desarrollo equilibrado de la mandíbula y el rostro.
  • Refuerza la autoestima del niño al evitar complejos relacionados con su sonrisa.

Actuar en el momento adecuado permite aplicar tratamientos menos invasivos y más eficaces. Por eso, cuando surgen dudas sobre a qué edad se ponen brackets, lo mejor es consultar con un especialista.

¿Cuánto cuesta la ortodoncia infantil y cómo se puede financiar?

El precio de la ortodoncia infantil varía según el tipo de tratamiento, su duración y la clínica escogida, así como la comunidad autónoma. A continuación te dejamos algunos precios orientativos:

  • Tratamientos interceptivos. Suelen comenzar en los 600€.
  • Brackets metálicos. El precio varía según la gravedad o la dificultad del problema, pero oscila entre 1.500 y 3.000€.
  • Ortodoncia invisible. Puede superar los 3.500€.

Para facilitar el acceso a la ortodoncia infantil, muchas clínicas ofrecen financiación a plazos sin intereses. No obstante, contar con un seguro dental completo es la opción más sencilla para poder acceder a descuentos y ahorrar en las revisiones, estudios y radiografías.

Si quieres saber exactamente qué cubre un seguro dental, consulta los detalles antes de comenzar el tratamiento. Algunas pólizas incluyen parte de los costes o facilitan precios especiales en clínicas concertadas.

Detectar a tiempo los problemas ortodónticos hace que el tratamiento sea más sencillo y evita complicaciones futuras. No se trata solo de cuándo se ponen los brackets, sino de actuar con información y asesoramiento profesional. Un diagnóstico temprano es la mejor herramienta para tomar decisiones acertadas.

Cuando el ataque al corazón no provoca síntomas

Una crisis cardíaca (o ataque al corazón, más coloquialmente) es, comprensiblemente, una experiencia traumática y es frecuente que quienes lo padecen -y sobreviven a él- sufran de ansiedad, o estrés postraumático.

Sorprendentemente, un ataque al corazón puede no notarse. De hecho, según algunos estudios, hasta uno de cada cinco ataques al corazón pasan por completo desapercibidos por quienes lo padecen. Es relativamente frecuente, pues, que el ataque aparezca en un electrocardiograma como un hallazgo casual en una visita rutinaria al cardiólogo.

La interpretación de ciertos síntomas

La creencia general es que la crisis cardíaca produce dolor en el pecho, sudor frío y falta de aire (disnea). Y, en realidad, se puede manifestar de muchas maneras. Las pacientes que lo sufren pueden pensar en indigestión, náuseas o simplemente confundir los síntomas con los de una enfermedad pre-existente.

Por ejemplo, los diabéticos pueden, con el tiempo, sufrir daños neurológicos (en términos médicos neuropatía diabética) que pueden afectar a la percepción del dolor, volviéndolos más proclives a, en caso de ataque, no percibir ningún síntoma.

Mi umbral del dolor es alto: ¿tengo más riesgos?

La estadounidense American Heart Association (AHA) opina que podría haber una asociación entre la tolerancia alta al dolor y los ataques asintomáticos.

Un estudio publicado por dicha asociación investigó a más de 4.800 adultos a quienes se sometió a pruebas de estrés con frío (o estimulación por frío) y a electrocardiogramas. Los resultados mostraban que quienes habían padecido, sin identificarlo, una crisis cardíaca sin síntomas, soportaron la prueba del frío significativamente más tiempo que los que había reconocido los síntomas.

Más prevalente en mujeres

El estudio mencionado también mostró que los ataques no identificados son más frecuentes en mujeres, en razón del 75% comparado con el 58%. La razón puede estar en algo tan simple como la creencia popular de que las mujeres “no tienen infartos”.

Y el error de esta creencia es mayúsculo: los ataques al corazón -y, en general, las enfermedades coronarias- causan la muerte a más del doble de lo que lo hace el temido cáncer de mama, por ejemplo.

Cómo se detecta

Un simple electrocardiograma puede mostrar una crisis cardíaca pasada. Otra prueba, el ecocardiograma, mostrará las áreas del músculo (el corazón en un músculo, el músculo cardíaco) que haya podido quedar afectadas o dañadas.

Si estas pruebas muestran signos de episodios previos, el médico podrá plantear nuevas pruebas, incluyendo una angiografía de las arterias coronarias (coloquialmente, un cateterismo) para identificar posibles estrechamientos u oclusiones de dichas arterias, que son las que riegan el corazón.

Si ya has padecido un ataque, será necesario, en cualquier caso, estar atento a cualquier síntoma anormal. Lo ideal es que, de acuerdo con tu médico, planteéis chequeos periódicos para controlar la salud cardíaca.

¿Se puede prevenir?

No hay una estrategia de prevención específica para el ataque asintomático: es la misma estrategia usada para prevenir en ataque “tradicional”. Básicamente, seguir un estilo de vida sano, incluyendo la práctica regular de ejercicio.

En este blog hay muchos artículos acerca de lo que es una “vida sana”. De una manera simple, debe suprimirse por completo el fumar, beber alcohol en exceso y comer platos con grasas saturadas (grasas animales fundamentalmente).

Lo que sí contempla la vida sana es hacer ejercicio regularmente: la Organización Mundial de la Salud, OMS, recomienda que a partir de la adolescencia, se efectúe entre 150 y 300 minutos semanales de ejercicio entre moderado y fuerte. Igualmente, sugiere la ley del cinco: comer a diario 5 piezas de fruta o porciones de verdura, equivalentes a 400 gramos.

Una persona que ha sufrido un ataque al corazón debe ser consciente de que el riesgo de que se repita es mayor que en quien no lo ha sufrido nunca. Es habitual que quien ya ha pasado por ello piense eso, que es “agua pasada”, un episodio aislado y que ya está curado.

Pero la realidad es muy otra y, aunque haya superado con éxito el ataque, seguirá siendo toda la vida un cardiópata: o sea, un paciente de enfermedad cardíaca.

Bibliografía:

Clínica Mayo: ataque al corazón sin síntomas

Ministerio de Sanidad: Prevención de cardiopatías

Hidratación inteligente: cómo, cuándo y qué beber para cuidarte este verano

Con el calor del verano, aumenta la pérdida de líquidos a través del sudor, la respiración e incluso la piel. A menudo pensamos que hidratarse significa simplemente beber agua, pero una hidratación inteligente va mucho más allá. Se trata de saber cómo, cuándo y con qué hidratarse para ayudar al cuerpo a funcionar correctamente y prevenir problemas de salud relacionados con la deshidratación.

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¿Cuánto cuesta mantener un perro al mes en España?

Tener un perro es una decisión que requiere de una reflexión previa. Si bien viene acompañada de mucas alegrías y, sobre todo, compañía, también tiene otra cara que no se puede obviar. Son los gastos que implica. Si te estás preguntando cuánto cuesta mantener un perro, debes saber que hay costes que son fijos, pero también otros que son imprevisibles. Además, también depende de la raza y del tamaño, puesto que las necesidades de un perro varían. Lo que si debemos tener presente es que hay que poder atenderlas durante toda su vida.

¿Por qué es importante conocer el coste mensual de tener un perro?

Adoptar un perro sin haber analizado antes los costes que implica es un error bastante habitual. Se trata de una responsabilidad que acarrea cubrir sus necesidades de alimentación, salud, higiene, educación y entretenimiento.

Saber cuánto cuesta tener un perro nos ayuda a planificar y evitar situaciones de abandono. En España, los gastos anuales giran en torno a los 1.700 euros, sin contar las emergencias veterinarias. No obstante, y como veremos, la cifra depende de la edad, el tamaño o la raza. Pero en cualquier caso, informarse antes de tomar la decisión evitará arrepentimientos o dificultades futuras.

Gastos fijos mensuales que supone tener un perro

Los gastos de un perro básicos empiezan con la alimentación. Un pienso de calidad oscila entre 30 y 70 euros al mes, según el tamaño y necesidades del animal. A esto se suma la desparasitación interna y externa; 10€ mensuales si se compra en formatos trimestrales, y productos de higiene como champú o bolsas para excrementos, que ascienden a unos 5-10€ al mes.

Sin embargo, los gastos veterinarios de un cachorro incluyen también las primeras vacunas, chip y esterilización, que aunque no son mensuales, suelen repartirse en los primeros meses. Otro fijo es el nuevo seguro obligatorio, que como los gastos anteriores, es obligatorio por ley. Y si trabajas fuera, podrías necesitar guardería, ya que la normativa también pone limitaciones al tiempo que pueden permanecer solos.

Gastos variables o puntuales a tener en cuenta

Además de los fijos, hay gastos que conlleva un perro que aparecen de forma esporádica, como tratamientos veterinarios por enfermedades o accidentes. Pueden costar entre 100 y 1.000€ según la gravedad. También están los juguetes, collares, camas, arneses y transportines, que habrá que renovar con el uso.

Otro gasto puntual son las sesiones de adiestramiento o etología para perros con problemas de conducta. También las residencias si haces viajes largos; si bien puedes viajar con tu perro, necesitarás un transportín concreto y actualizar la cartilla y las vacunas.

¿Cuánto cuesta mantener un perro al mes, en promedio?

La media de cuánto cuesta un perro al mes en España ronda entre los 70 y los 150€, según el tamaño, la raza y el estilo de vida. Un perro con necesidades especiales o problemas crónicos de salud puede duplicar esta cifra. Si a esto le añadimos gastos puntuales o algún capricho extra, la cifra aumentará.

Además, suele obviarse cuánto cuesta cuidar a un perro, porque debemos contemplar el coste emocional y el tiempo que conlleva. Por último, también hay que añadir el tiempo de informarse o formarse. Por ejemplo, hay más de un alimento que no debe comer porque son tóxicos, aunque no lo sean para nosotros. 

Diferencias según si tu perro es pequeño, mediano o grande

Los gastos de un perro mediano, como un beagle, oscilan entre 80-100€ mensuales, y algo menos si se son razas pequeñas. Si se trata de otras con cuidados especiales, el coste se incrementa por las visitas a la peluquería, que es lo que sucede con los gastos de mantener un bichón maltés o frisé.

Y si hablamos de cuánto cuesta mantener un golden retriever, que es una raza grande, sube fácilmente a 130-150€ al mes.  A la hora de preguntarnos qué supone tener un perro, hay que valorar los problemas de salud asociados a cada raza.

Cómo ahorrar sin comprometer su bienestar

Existen muchas formas de reducir los costes de tener un perro, sin afectar a su salud o su bienestar. El truco está en planificar, comparar y prevenir.

Comparar precios en alimentación y veterinarios

Las diferencias de precio entre marcas de comida son muy grandes. Compara la composición y haz búsquedas en internet. Los de supermercado son de muy baja calidad, pero tampoco todos los que se venden en el veterinario son de gama alta. Elige un pienso equilibrado, pero asequible para ti. En cuanto al veterinario, además de comparar precio, busca conocimientos y un buen trato.

Beneficios de contratar un seguro para mascotas

Los imprevistos de salud nos afectan tanto a humanos como al resto de especies. Más allá de la obligatoriedad que marca la ley por la responsabilidad civil, un seguro médico para perros cubre desde consultas rutinarias hasta intervenciones quirúrgicas o medicamentos. Algunos incluyen asistencia telefónica 24/7 o descuentos en clínicas concertadas. Si tu perro es propenso a enfermedades o tiene ya cierta edad, es una inversión muy recomendable.

Prevención y chequeos: mejor que curar (y más barato)

Los chequeos anuales, análisis básicos o limpiezas dentales son más baratos que tratar una enfermedad avanzada. Además, tener las vacunas y las desparasitaciones al día reducirá el riesgo de una emergencia que implique un coste mayor. La prevención mejora la calidad de vida de tu mascota, pero también la tuya y la de tu cuenta bancaria.

Ahora que sabes cuánto cuesta mantener un perro, sé responsable, tanto si ya tienes uno en tu vida como si estás valorando esta posibilidad.

8 síntomas de que tu dieta no es adecuada

Como resulta evidente, el síntoma más claro de que tu dieta es o no la adecuada es que engordas. Pero no es la única forma que el cuerpo (que es muy listo) tiene de protestar, y dispone de algunos signos para indicarnos que lo que estamos comiendo no es conveniente.

Y es necesario saber interpretarlos, porque el problema es que pueden ser signos muy sutiles. A continuación te exponemos los más frecuentes.

Mal aliento: no comes lo suficiente

    El mal aliento, o halitosis en términos médicos, puede ser consecuencia de un proceso metabólico llamado cetosis. Cuando el cuerpo no tiene suficiente glucosa para generar energía, recurre a la grasa almacenada, lo que genera unos compuestos llamados cuerpos cetónicos. Esos compuestos pueden ser la causa de tu mal aliento y el olor recordaría a la acetona, el disolvente usado para quitar el esmalte de uñas.

    Los más proclives a tener cetónicos en el aliento son quienes siguen dietas bajas en hidratos de carbono (o carbohidratos). El caso extremo son los diabéticos tipo 1, quienes, si detectan cuerpos cetónicos en su aliento, deben acudir a su médico, pues podría tratarse de que el páncreas no libera suficiente insulina.

    Hay que indicar, dicho lo anterior, que los cuerpos cetónicos no son la única causa de mal aliento: el café, el tabaco y una mala salud dental pueden también causarlo y en estos casos la dieta no influiría en absoluto.

    Pelo más fino: Tienes falta de hierro

    El hierro es un mineral necesario para la producción de los glóbulos rojos, que sirven para llevar el oxígeno a las células, a través de la sangre. Si tienes falta de hierro, el pelo puede “adelgazar”. Además, podría presentarse un estado tendente a la letargia (somnolencia, cansancio).

    Verduras como las espinacas o el brécol, las legumbres (lentejas, garbanzos, alubias, guisantes) o la carne roja pueden paliar esta carencia. Las mujeres en edad fértil deben asegurarse especialmente de seguir una dieta rica en hierro, pues la menstruación puede afectar a los niveles de este mineral.

    Diarrea persistente: Podrías ser celíaco

    La enfermedad celíaca, o celiaquía, fue descrita hace relativamente poco tiempo, y es una reacción al gluten, una proteína que se encuentra en el trigo y otros cereales.

    Los celíacos no pueden asimilarlo y la respuesta a la ingestión de gluten tiene lugar en el intestino delgado y puede incurrir diarrea, hinchazón, pérdida de peso, indigestión y dolor abdominal. Los síntomas desaparecen al suprimir el gluten de la dieta.

    Hay que señalar que la celiaquía no es lo mismo que la intolerancia al gluten, aunque los síntomas sean similares. Cualquier persona con los síntomas descritos debería acudir al médico para investigar las causas del problema.

    Estreñimiento: No bebes la suficiente agua

    Si tienes problemas para defecar, se asume como norma que tu dieta está falta de fibra. Probablemente es cierto, pero no menos cierto -y más frecuente- es que se trata de un problema de falta de agua, o sea una deshidratación.

    Tanta la fibra como el agua son necesarios para el movimiento regular del intestino. La fibra atrae el agua, que ayuda al tránsito intestinal (el paso de los alimentos hacia el intestino grueso). Las personas estreñidas deberían beber más agua e incrementar su ingestión de fibra.

    Grietas en la comisura de la boca: posible falta de hierro

    O estomatitis angular o, comúnmente, boqueras, esas molestas y dolorosas grietas que se producen en las comisuras de la boca. Pueden ser consecuencia de falta de hierro o de una infección, ya sea bacteriana o vírica. Merece la pena que pruebes a aplicarte manteca de cacao o vaselina; pero si en unos días no mejoran, hay que acudir al médico para que investigue la causa.

    Bajo de energía, o cansancio: Estás tomando demasiada azúcar

    A veces, el exceso de carbohidratos (como el azúcar) puede causar “bajones” de forma y de energía. El problema radica en que el azúcar provoca inicialmente una subida de insulina en el organismo, pero la consiguiente bajada del nivel de azúcar en la sangre (la glucemia) puede causar esa falta de energía.

    Mucha gente achaca esa falta de energía a una falta de azúcar y lo que hace es tomar aún más azúcar. Y el círculo vicioso continúa, cuando no empeora. Por el contrario, reducir la ingesta de azúcar estabilizará paulatinamente los niveles energéticos, y además lo hará en poco tiempo.

    Necesitas orinar cada poco: Puedes estar deshidratado

    Esto resulta confuso, ¿verdad?, porque se diría que debería ser al contrario. Pero si bien la vejiga llena envía al cerebro una señal urgiéndole ir al cuarto de baño, otro desencadenante es el hecho de que la orina esté demasiado concentrada, lo que podría indicar un principio de deshidratación.

    Si te sucede con frecuencia, la vejiga podría irritarse y requerir ir al cuarto de baño una y otra vez. Curiosamente, la cafeína puede tener efectos análogos en los receptores químicos de la vejiga, irritándola. El nivel de tolerancia a la cafeína es diferente en cada persona; pero si necesitas ir con frecuencia a orinar, sería cuestión de probar a reducir la cafeína, a ver qué efectos tiene.

    Reflujo gastroesofágico: Bebes demasiado alcohol

    El alcohol no es la única causa del reflujo, pero es un importante factor desencadenante. El reflujo gastroesofágico (ERGE) es consecuencia, por lo general, de que el músculo en forma de anillo (“esfínter esofágico”) al final del esófago (que es el tubo que lleva la comida de la boca al estómago) no funciona como debiera, abriéndose para permitir el paso de la comida al estómago y cerrándose para evitar que vuelva al esófago.

    Hay otros factores que provocan el síndrome: fumar, el café, el embarazo y el exceso de peso. Y por supuesto, el alcohol, que puede causar que el músculo en cuestión se relaje y no cumpla adecuadamente su función.

    Bibliografía:

    Instituto Dietética Nutrición y Salud

    Organización Mundial de la Salud

    ¿Ibuprofeno o paracetamol? Guía rápida para saber cuál elegir

    Cuando nos duele algo, la tendencia habitual es buscar algún remedio que lo alivie. Las opciones suelen ser las mismas, pero lo que también se repite siempre es el debate entre si debemos tomar ibuprofeno o paracetamol. Aunque ambos se usan para tratar el dolor y la fiebre, no actúan igual ni sirven para los mismos síntomas. 

    Ibuprofeno y paracetamol: ¿en qué se parecen y en qué se diferencian?

    Qué es el ibuprofeno y cómo actúa

    El ibuprofeno es un fármaco antiinflamatorio no esteroideo (AINE). Actúa inhibiendo las enzimas responsables de la inflamación, el dolor y la fiebre (COX-1 y COX-2). Por eso, además de aliviar el malestar, reduce la inflamación. Se recomienda especialmente en casos como esguinces, traumatismos, dolores musculares y articulares, o para el dolor de regla. Además, también es útil ante infecciones leves con componente inflamatorio.

    Qué es el paracetamol y cómo funciona

    El paracetamol es un analgésico y antipirético, pero no es antiinflamatorio. Actúa a nivel del sistema nervioso central para bloquear los receptores del dolor y regular la temperatura corporal. Está indicado para tratar el dolor de cabeza, fiebre sin inflamación, molestias leves y dolores de tipo tensional. Es mejor tolerado a nivel gástrico y es la primera opción en casos de fiebre en niños o si se necesita una alternativa más suave.

    Similitudes clave entre ambos medicamentos

    Ambos se utilizan para el dolor y la fiebre, son accesibles sin receta y están disponibles en varias presentaciones (comprimidos, jarabes, sobres). Si se utilizan correctamente, son seguros. Pero al ser medicamentos, el exceso o mal uso de cualquiera de los dos puede producir efectos secundarios indeseados, sobre todo a nivel hepático en el paracetamol y  digestivo en el ibuprofeno.

    Principales diferencias en su efecto y uso

    La diferencia entre ibuprofeno y paracetamol es la acción antiinflamatoria, que está presente solo en el primero. Si tienes inflamación visible o dolor tras una lesión, el ibuprofeno será más eficaz. Para fiebre o dolores leves sin inflamación, el paracetamol es preferible.

    Cuándo tomar ibuprofeno

    El ibuprofeno es más adecuado cuando el dolor viene acompañado de inflamación: dolores musculares tras el ejercicio, lesiones articulares, tendinitis o dolor de espalda. También para molestias menstruales intensas, ya que su efecto antiinflamatorio reduce la contracción uterina. Sin embargo, no se recomienda en personas con problemas gástricos, renales o cardiovasculares sin supervisión médica. Se recomienda tomarlo con comida para evitar irritaciones estomacales.

    Cuándo tomar paracetamol

    El paracetamol se usa cuando hay fiebre o dolor leve sin inflamación. Se recomienda en niños, resfriados comunes o como alternativa para estómagos sensibles. Pero se debe controlar la dosis si hay enfermedades hepáticas. También es la mejor opción en embarazadas, salvo contraindicación médica. Ante un dolor de garganta, por ejemplo, puede ser más seguro usar paracetamol si no hay inflamación visible.

    ¿Cuál elegir según el dolor o síntoma que tengas?

    Dolor muscular o inflamación

    Si te preguntas qué tomar para las agujetas, ibuprofeno o paracetamol, la respuesta es el primero, por su efecto antiinflamatorio que actúa sobre la causa del dolor. También para contracturas, lesiones deportivas o dolor de espalda.

    Fiebre sin inflamación

    Cuando hay fiebre, pero no hay indicios de inflamación, como en un resfriado o gripe, el paracetamol suele ser más eficaz y más seguro. Si dudas qué es mejor para la fiebre, paracetamol o ibuprofeno, el paracetamol es la primera opción.

    Dolor de cabeza, muelas, regla, etc.

    Para el dolor de cabeza, ibuprofeno o paracetamol son eficaces. El primer es mejor para migrañas y el segundo si es tensional. Si te preguntas qué tomar para el dolor de muelas, el ibuprofeno funciona mejor.

    ¿Qué tomar si tengo el estómago sensible?

    Si hay molestias gástricas, úlceras o tendencia al reflujo, es preferible evitar AINEs como el ibuprofeno. Por tanto, se escogerá el paracetamol, aunque no tenga el efecto antiinflamatorio.

    ¿Se pueden combinar ibuprofeno y paracetamol?

    Alternancia segura: cuándo sí y cuándo no

    En algunos casos, puede indicarse alternar ibuprofeno y paracetamol, especialmente si uno solo no controla el dolor o la fiebre. Por ejemplo, en niños o pacientes con fiebre alta, se pueden espaciar las tomas para que no coincidan.

    Qué dice la evidencia médica sobre su combinación

    Los estudios médicos indican que se puede tomar ibuprofeno y paracetamol a la vez en casos de dolor intenso, pero solo bajo control médico y no por iniciativa propia. La combinación puede ser útil tras una cirugía o en infecciones dolorosas.

    Consejos de uso seguro y pautas de dosificación

    Dosis recomendadas para adultos y niños

    Para adultos, la dosis habitual de ibuprofeno es de 400 a 600 mg cada 6-8 horas, sin superar los 2400 mg diarios. Para el paracetamol, 500 a 1000 mg cada 6-8 horas, con 4 g al día de máximo. En niños, las dosis deben calcularse según el peso.

    Cuánto tiempo se pueden tomar sin riesgo

    Ninguno se debe tomar durante más de 3-5 días seguidos sin supervisión. Si el dolor o la fiebre persisten, hay que acudir al médico para evitar complicaciones. El uso prolongado puede causar efectos secundarios como daños hepáticos (paracetamol) o gástricos (ibuprofeno).

    Cuándo consultar al médico o farmacéutico

    Si tienes alguna condición previa, como úlcera, enfermedad hepática o renal, estás tomando otros medicamentos o tienes dudas sobre qué tomar para el dolor de barriga, ibuprofeno o paracetamol, lo más seguro es consultar antes de automedicarse. También si se trata de síntomas que no remiten, como una infección de orina o dolor de espalda persistente, entre otros. Como hemos visto, no se trata de qué es mejor, paracetamol o ibuprofeno, sino de tomar cada uno cuando corresponde.

    Fisio Virtual: Rehabilítate en casa con tu app

    Tienes un nuevo aliado en la app MGC Mutua Salud: el servicio de Fisio Virtual, pensado para ayudarte a cuidar tu cuerpo, prevenir lesiones y fortalecer tu musculatura… desde la comodidad de tu casa.

    Tele-rehabilitación inteligente

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    En la propia app encontrarás una biblioteca con vídeos, fotografías y rutinas guiadas, centradas en:

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    La enfermedad de Crohn: lo que debes saber

    La enfermedad de Crohn es una enfermedad autoinmune. Se presenta cuando el sistema inmunitario del paciente ataca por error y destruye tejidos corporales sanos. En el caso del Crohn, afecta a tejidos intestinales, casi siempre la parte inferior del intestino delgado (íleon) y el comienzo del intestino grueso, pero puede afectar a cualquier parte del sistema digestivo, dese la boca hasta el recto.

    Las partes afectadas aparecen enrojecidas e hinchadas, incluso con úlceras. A medida que estas se curan, puede producirse un estrechamiento del tubo por la cicatrización, lo que puede inducir una obstrucción.

    La enfermedad no tiene cura y el tratamiento va dirigido a tratar los síntomas y a procurar que los períodos asintomáticos sean lo más largos posible.

    La causa es desconocida, pero sabemos que afecta con mayor frecuencia a los familiares de pacientes que la padecen. Se suele manifestar entre los 20 y los 30 años.

    Qué síntomas produce

    Son muy variables. Los casos leves pueden incluso pasar inadvertidos durante años, hasta que la enfermedad se diagnostica. Los síntomas dependen de la parte del tubo digestivo afectada; fluctúan de leves a graves y pueden aparecer y desaparecer en períodos de duración variable.

    Es de causa desconocida, como todas las enfermedades autoinmunes.

    Los casos más serios producen:

    • Fiebre
    • Fatiga
    • Períodos de diarrea con sangre y dolor en la parte baja del abdomen
    • Tenesmo (sensación falsa de no haber evacuado del todo)
    • Pérdida de apetito
    • Pérdida de peso
    • Abscesos (cavidades de pus) y pequeñas fístulas (que son pequeños conductos que conectan el intestino con otros órganos o con la piel)
    • Afectación general.

    Otros síntomas que pueden presentarse son:

    • Estreñimiento
    • Úlceras o inflamación en los ojos
    • Salida de pus, moco o heces por una zona adyacente al ano, por una fístula
    • Hinchazón y dolor articular

    Cómo se diagnostica

    Debe sospecharse que el paciente tiene la enfermedad si presenta los síntomas descritos (diarrea, dolor abdominal, pérdida de peso) durante más de tres o cuatro semanas. El preceptivo examen a cargo del especialista puede mostrar sensibilidad en el abdomen, erupciones cutáneas e inflamación de las articulaciones. El paciente también podría presentar úlceras bucales.

    Tras un posible cultivo de heces, que podría mostrar otras causas posibles de los síntomas, las pruebas a que se sometería el paciente son algunas o todas las exploratorias del sistema digestivo, a saber:

    Los análisis de sangre y heces efectuados a un paciente con enfermedad de Crohn podrían mostrar:

    • Velocidad de sedimentación elevada
    • Leucocitos elevados
    • Hemoglobina y hematocrito bajos
    • Proteína C reactiva elevada
    • Función hepática anormal
    • Calprotectina en las heces elevada (que indicaría inflamación)

    Posibles complicaciones

    • Sangrado y anemia ferropénica (por pérdida de hierro)
    • Disminución de la movilidad del intestino u obstrucción (bloqueo parcial o total del tránsito intestinal
    • Inflamación del hígado y la vía biliar
    • Perforación del intestino y/o formación de una fístula
    • Problemas con la digestión

    Cuál es el tratamiento

    El tratamiento depende de la gravedad y de la extensión de la enfermedad, y su efecto en cada paciente. En la mayoría de los casos, la medicación reduce la inflamación, mantiene controlados los síntomas y reduce la posibilidad de un nuevo ataque.

    En casos complicados, podría ser necesario la resección quirúrgica de las zonas inflamadas (perforación, fístulas, abscesos, obstrucción), pero nada de ello previene la posibilidad de que la enfermedad se presente en otros sitios.

    Los fármacos más habituales en el tratamiento de los síntomas de la enfermedad de Crohn son:

    • Los antiinflamatorios, en los casos de inflamación con síntomas moderados
    • Corticoides por vía oral, en el caso de agudización de la inflamación
    • Anticuerpos: proteínas producidas por los seres vivos para bloquear otras sustancias, contra el TNF alfa para los pacientes con fístulas
    • Medicamentos en enema, para acción local en el recto
    • Inmunosupresores, que son medicamentos que bloquean la división de las células (en los casos graves que no responden a los corticoides)
    • Antibióticos para el tratamiento de posibles infecciones asociadas
    • Vitaminas, para suplir posibles carencias
    • Antidiarréicos, en los casos graves.

    Qué puedes hacer en casa

    Debes consumir una dieta equilibrada, con alimentos de todos los grupos (proteínas, hidratos, grasas). Habla con tu médico por si pudiera ser conveniente que tomaras vitaminas o suplementos minerales

    Al tratarse de una enfermedad que afecta al sistema digestivo, la dieta tiene importancia, aunque no se ha demostrado que mejore los síntomas de la enfermedad. Por lo mismo, una determinada dieta puede resultar beneficiosa a un paciente y exacerbar los síntomas a otro. Como regla general:

    • Evita los alimentos que sabes que te sientan mal o que te producen gases
    • Come varias veces al día, pero en pequeñas cantidades
    • Evita los alimentos ricos en fibra
    • Evita el exceso de grasa (los fritos, mantequilla, margarina)
    • Evita los alimentos picantes o muy especiados

    Bibliografía

    Clínica Mayo: enfermedad de Crohn

    Manual MSD: enfermedad de Crohn