Salud y medicina

¿Cómo afecta el tabaco a los pulmones?

Fumar daña las vías respiratorias y, a largo plazo, se puede desarrollar una enfermedad respiratoria crónica que nos lleve a la muerte. ¿Quieres saber cómo afecta fumar tabaco a nuestros pulmones? El Dr. Xavier Tarrago, especialista en neumología del Centro Médico Mútua General de Catalunya, nos habla sobre los graves efectos que el tabaco causa en los pulmones tanto para los fumadores activos como a los pasivos.

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¿Por qué el tabaco afecta particularmente a los pulmones?

El tabaco daña a los pulmones, ya que el propio hecho de fumar se practica a través de la vía aérea, que comprende desde la lengua hasta los pulmones. Las sustancias de la combustión del tabaco pasan de la boca a la faringe, la laringe, y finalmente terminan en los alvéolos pulmonares, donde tiene lugar el intercambio gaseoso entre el aire inspirado y la sangre. De este modo, aunque los cánceres relacionados con el tabaco no sólo afectan a la vía aérea, suelen desarrollarse en la lengua, en la parte superior de la faringe (cavum), la laringe y el pulmón.

¿Qué le pasa a nuestros pulmones cuando fumamos tabaco?

El hecho de que no podamos ver a simple vista las consecuencias de fumar, no significa que no las estemos padeciendo. El humo del tabaco ingresa en las vías respiratorias a través de la boca y llega hasta los pulmones, que es donde se produce el mayor daño. No obstante, esto no significa que no pueden aparecer enfermedades y patologías en otras áreas como la lengua o la faringe.

A medida que el humo entra, va produciendo una irritación a su paso, que se ve agravada con la frecuencia de la exposición. Además de dañar las vías respiratorias, los sacos de aire de los pulmones también se ven afectados. Para alcanzar un diagnóstico de una enfermedad suelen pasar años con esta práctica, pero el daño se incrementa día a día desde el momento en que se inicia.

Los cambios que se producen en los pulmones a consecuencia del tabaco incluyen la irritación antes mencionada, una disminución de la capacidad pulmonar y un aumento de las secreciones en los bronquios y en la tráquea. Dicho aumento favorece las infecciones por virus y por bacterias. El resultado es la conocida tos crónica típica de las personas fumadoras, que se ve acompañada además de expectoración.

¿Qué consecuencias tiene el tabaco a corto y a largo plazo?

Daños del tabaco en el sistema respiratorio

El monóxido de carbono del tabaco pasa a la sangre a través de los pulmones y causa daños en el sistema vascular y en el respiratorio, lo que dificulta el transporte de oxígeno a las células.

Estos daños del tabaco en el sistema respiratorio se producen porque las sustancias químicas tóxicas que contienen los cigarrillos, como la nicotina, entre otros miles, alcanzan todas las vías que lo componen.

Al entrar en la boca y la garganta, se producen quemaduras químicas que irritan a su paso la superficie de sus estructuras. Cuando dichas sustancias descienden hasta los pulmones, los pelillos que recubren los bronquios, y que se conocen como cilios, se ven atacados. Así, su función de drenar el moco al exterior se ve dificultada.

Las manifestaciones de los daños del tabaco en el sistema respiratorio en el corto y medio plazo son la acumulación del moco en el interior de los pulmones, así como todos los químicos que componen el humo del tabaco.

A largo plazo, comienzan a aparecer infecciones continuas en las vías respiratorias por virus y bacterias y se eleva la hipersecreción bronquial. Además, pueden aparecer otras patologías de mayor riesgo como la hipertensión arterial, las enfermedades coronarias, accidentes cerebrovasculares y cáncer de pulmón, entre otras.

Daños del tabaco en el sistema vascular

Por otro lado, la nicotina actúa sobre las áreas del cerebro que regulan las sensaciones placenteras y daña el sistema vascular, de forma que aumenta la frecuencia cardiaca, la viscosidad sanguínea y los niveles de colesterol.

Otros efectos y daños del tabaco a corto y largo plazo

A corto plazo existen otros daños del tabaco en nuestro organismo. El tabaco produce dependencia, afecta a la calidad de la piel del rostro, a los dientes, al aliento y el olor corporal y al color de uñas y dedos. A nivel pulmonar, aumentan los catarros, la tos y disminuye el rendimiento deportivo, e incluso puede llegar a afectar al apetito.

A largo plazo el tabaco puede ocasionar básicamente tumores, y no sólo de la vía aérea. Por ejemplo, los de vejiga urinaria son debidos mayoritariamente al hecho de haber fumado. Aunque la consecuencia más importante es la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), que es la gran enfermedad causada por el tabaco en la que disminuye la capacidad ventilatoria de los pacientes.

¿Cómo afecta el tabaco al fumador pasivo?

El tabaco afecta al fumador pasivo, con un poco de mala suerte, prácticamente igual que si fuera un fumador activo o un fumador activo leve, ya que cuando inhala el humo de un cigarrillo está inhalando los productos de la combustión del tabaco. Por ejemplo, hay profesionales de la restauración que hoy sufren EPOC debido a la inhalación contínua del humo de los clientes al que estaban expuestos cuando se podía fumar en bares y restaurantes.

¿Cómo afecta el tabaco a los pulmones de un fumador pasivo?

De todas formas, un fumador, cuando fuma un cigarrillo, está inhalando los productos de la combustión del tabaco. En cambio, el fumador pasivo inhala el humo, que también contiene tóxicos que dañan el pulmón, aunque no en la misma forma y medida que el de los fumadores activos.

Pero aunque los pulmones de un fumador pasivo no absorban la misma cantidad de sustancias nocivas, siguen viéndose perjudicados. En concreto, pueden aparecer enfermedades respiratorias y cardiovasculares, como las cardiopatías coronarias e incluso cáncer del pulmón. Así como el síndrome de la muerte súbita en el lactante.

A corto plazo, los pulmones de un fumador pasivo se ven afectados en menor grado. Pero los síntomas que se presentan de manera inmediata son el dolor de cabeza, las náuseas, los mareos y la irritación de ojos, garganta, nariz y pulmones.

¿Los efectos de fumar tabaco son reversibles?

Los efectos del tabaco, una vez producida la enfermedad respiratoria, no suelen serlo. Una vez que se ha producido daño en el pulmón, raramente revierte completamente, por lo que, si se deja de fumar, el daño queda, aunque la enfermedad no avanza y no se progresa de forma directa hacia la insuficiencia respiratoria crónica, la invalidez y, finalmente, la muerte.

Entonces, ¿tiene sentido dejar de fumar?

Dejar de fumar tiene todo el sentido del mundo porque la bronquitis crónica es una enfermedad que destruye el pulmón hasta que se llega a una situación en la que nos falta órgano y capacidad para vivir.

El problema que se presenta es que se trata de una adicción. Por lo tanto, hay que tener en cuenta este factor a la hora de proponérselo, ya que durante las cuatro primeras semanas se experimentará la abstinencia.

Los beneficios de dejar de fumar se manifiestan desde las primeras 12 horas, en las que se reduce la presión arterial y mejora la circulación, además de aumentar los niveles de oxígeno en la sangre. En pocos días, mejoran además los sentidos del olfato y del gusto, y se reduce el riesgo de un infarto.

Con el paso de los meses se mejora la función pulmonar y se reducen los problemas respiratorios. Al año, los pulmones están prácticamente recuperados. Las arterias y los vasos sanguíneos son los que tienen una recuperación más lenta, ya que tardan en volver a ensancharse varios años.

Consejos para dejar de fumar

Para dejar de fumar, no basta solo la fuerza de voluntad, sino que es necesario trazar un plan de acción y tomar una serie de medidas. Por ejemplo, es importante deshacerse de todos los cigarrillos que se tengan, tanto en casa, como en el coche o en el trabajo.

Se recomienda fijar una fecha exacta para comenzar e informar a las personas del entorno de esta decisión, ya que es probable que se experimenten cambios en el humor durante la abstinencia.

Es imprescindible tener un plan de acción que sustituya a los momentos en los que se acostumbraba a fumar y se debe evitar cambiarlos por otras actividades que puedan ser perjudiciales o crear otras adicciones. Salir a dar un paseo, practicar ejercicio, los juegos de mesa o cualquier afición en general es interesante como alternativa.

En lo que respecta a los hábitos de vida, puede ser útil aumentar el número de comidas diarias y reducir la ingesta total en estas. De este modo, la persona fumadora se mantendrá ocupada con algo y evitará que sus pensamientos giren en torno al cigarro.

En cualquier caso, hay que partir de la comprensión. Esto significa que si en algún momento la tentación nos vence, no hay que torturarse por ello, sino continuar con el propósito de dejar de fumar.