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Vértigo y mareos cervicales

Vértigos y mareos

Normalmente son considerados sinónimos, pero es un error: no es lo mismo vértigo que mareo. Tanto el uno como el otro están causados por muy diversas causas y veremos a lo largo de este artículo que los problemas cervicales son una causa poco frecuente de ambos trastornos.

El mareo

El mareo es una sensación de aturdimiento, confusión y desorientación. Es muy frecuente en algún momento de la vida pasar por episodios esporádicos, que suelen remitir en poco tiempo y que no tienen mayor importancia.

Las causas de un mareo son muy variadas: desde levantarse de la cama o de la silla demasiado deprisa hasta una bajada brusca de la presión arterial. Hay situaciones muy proclives a generar mareos, como ir a bordo de un barco que se mueve mucho o incluso en un coche circulando en carreteras con curvas. A todos nos resulta familiar la sensación de mareo, que puede generar un malestar general y acabar haciéndonos vomitar.

Normalmente, el mareo es esporádico y no requiere tratamiento. Pero si se presenta con más frecuencia de lo habitual, es cuando debes acudir a tu médico, que investigará las causas, que son muy variadas, pudiendo ir desde efectos de medicamentos a trastornos de salud de base: dolores de cabeza, dificultad para respirar y dolor torácico, taquicardias, entumecimiento de las extremidades y problemas para andar y vómitos.

Asimismo, la duración de los mareos y las situaciones que los desencadenan, de poder identificarse, será de gran ayuda a la hora de identificar lo que lo causa.

El vértigo

Es igualmente una sensación en que o bien el lugar en que se encuentra el paciente gira a su alrededor o bien es el paciente el que siente que gira dentro del recinto donde está. Puede ser por completo incapacitante.

Existen dos tipos de vértigo: el central y el periférico.

Vértigo Central

Los síntomas habituales del vértigo central son problemas para tragar y de dicción, parálisis facial, visión doble, debilidad, problemas de movimiento de ojos.

Las causas son variadas y puede deberse a problemas vasculares, a alguna clase de medicamento, a un accidente cerebrovascular, a algún tipo de migraña, a esclerosis múltiple, a algún tipo de tumor (no necesariamente maligno). También puede deberse, aunque es podo frecuente, a problemas cervicales, ya sea por compresión o por atrosis cervical.

Vértigo periférico

Casi siempre se debe a problemas en el oído interno, que pueden afectar al nervio vestibular, que conecta el oído con el cerebro.

Los síntomas más habituales son mareos, pérdida de audición de un oído, pérdida de equilibrio, dificultad para enfocar la visión, zumbidos en los oídos (acúfenos, o tinnitus).

Lo pueden causar algunos medicamentos, una inflamación del nervio vestibular, una inflamación o irritación del laberinto (que está en el oído interno), la enfermedad de Ménière, alguna lesión craneal (algún golpe en la cabeza), o una presión anómala en el nervio, como la que podría producir un tumor.

Como en el caso del vértigo central, también puede deberse a problemas cervicales, aunque es una casusa poco frecuente.

Tratamiento

El tratamiento de cualquier tipo de vértigo es muy variable, y vendrá determinado por el tipo y el problema que lo cause. La fisioterapia puede ser de gran ayuda a la hora de mejorar los problemas de equilibrio y, asimismo, existen medicamentos para paliar los síntomas del vértigo periférico, como las náuseas o los vómitos.

Ante un episodio de vértigo, se recomienda lo siguiente:

  • Sentarse o recostarse, permaneciendo en quietud y evitando los cambios de posición
  • Evitar la luz directa y no intentar leer
  • Reanudar la actividad paulatinamente, poco a poco.

En cualquier caso, deberá ser tu médico quien investigue las causas y determine el tratamiento adecuado.