Salud y medicina

Verano, el momento perfecto para dejar de fumar

Dejar de fumar

Salir de la rutina crea una buena oportunidad para romper hábitos, que es lo que necesitamos cuando nos planteamos dejar de fumar. El relax y la tranquilidad del verano hacen que esta época sea un buen momento para lograr este difícil reto.

Uno de los mayores problemas a la hora de plantearnos dejar de fumar es que este hábito, además de crear una adicción física a la nicotina, también crea una adicción psicológica. A través de la repetición del acto de fumar, se va generando una asociación estímulo-respuesta que se convierte casi en un ritual que es muy difícil de abandonar.

Para hacer frente a esta adicción psicológica, que es quizás la más difícil de romper, un cambio de hábitos es fundamental. Por eso las vacaciones de verano, donde cambian drásticamente nuestras costumbres y actividades, es uno de los mejores momentos del año para dejar de fumar. El cambio de localización, el alejarse del estrés del trabajo, las nuevas actividades, el relax y la tranquilidad, nos llenan de la vitalidad y la energía que necesitamos para plantearnos este difícil reto. Distraernos y no pensar es la mejor manera de eliminar el ritual del cigarrillo con menor esfuerzo. Y cuando volvamos, ya habremos adquirido nuevos hábitos que serán más fáciles de continuar.

Algunos beneficios que podemos notar en verano al dejar de fumar

Los efectos de dejar de fumar son muchos y se empiezan a apreciar de forma casi inmediata. Pero además, en verano:

Se acelera la recuperación de los resfriados veraniegos.

Los cambios bruscos de temperatura que sufrimos en verano con los aires acondicionados, hacen que en esta época proliferen los resfriados. El tabaco puede incidir en una mayor lentitud de recuperación. Si dejamos de fumar, la aceleración de la recuperación se puede notar de forma significativa.

Mejora la calidad de la piel.

El consumo de tabaco tiene efectos negativos sobre la piel, sobre todo del rostro, porque provoca una desoxigenación celular. La piel está más deshidratada y reseca y, unido a los efectos negativos de los rayos UV, hace que se produzca un envejecimiento prematuro. Eliminar el tabaco supone una mejora en la calidad de la piel, sobre todo en verano.

Dejar de fumar

Evitar ganar peso

Muchos temen que, al dejar de fumar, la comida sea el sustitutivo del cigarrillo a la hora de calmar la ansiedad. Pero dejar de fumar y no engordar no es una misión imposible. El verano, que invita más a cuidarnos de forma saludable, es también una buena época en este sentido. El truco: buenos hábitos de alimentación, beber mucha agua, descansar bien y practicar ejercicio. Sabemos que el tabaco crea adicción y nadie pone en duda que es muy difícil plantearse dejar de fumar y, más aún, el conseguir no recaer. Pero realmente merece la pena. Siguiendo algunos consejos para afrontar este reto de la forma adecuada y aprovechando el cambio de rutina del verano, podemos conseguirlo.