Salud y medicina

Los niños confinados en casa: ¿Tienen tus hijos problemas de sueño?

El confinamiento y los niños

Toca quedarse en casa. Las autoridades se muestran cada vez más severas con los incumplimientos del confinamiento y –puesto que es la comunidad científica quien lo recomienda– hacen bien en serlo. No se trata ya de no caer infectado, sino de minimizar el riesgo de que transmitamos el virus (del que podemos ser portadores sin saberlo) allá donde vayamos.

Y uno de los problemas con que se encuentra una pareja con hijos es qué hacer con ellos. En una próxima publicación sugeriremos algunas ideas, pero hoy nos hacemos eco de una nota de prensa de la Sociedad Española de Sueño (SES) que puede ayudar a controlar los posibles problemas de sueño que el confinamiento puede provocar en los niños.

El sueño

El sueño es algo muy complejo, cuyos mecanismos siguen siendo objeto de estudio, pues aún son poco conocidos. Sucintamente, es una necesidad biológica fundamental, que no sólo sirve para restaurar el nivel de actividad del cuerpo, sino que durante el sueño tienen lugar modificaciones y ajustes del organismo y sus funciones. Entre otras, algunas tan importantes como la presión arterial, la temperatura del cuerpo, la secreción de hormonas y las frecuencias cardíaca y respiratoria.

Extenderse sobre esta materia se sale del alcance de este artículo, pero mencionaremos dos factores fundamentales: los ritmos circadianos y los sincronizadores sociales. Los ritmos circadianos son los cambios conductuales, mentales y físicos que responden fundamentalmente a la luz y a la temperatura ambientes. Todos los seres vivos siguen un ritmo, o reloj, circadiano.

Los sincronizadores sociales están constituidos por la rutina diaria en todas nuestras actividades. En el caso de los niños, los horarios escolares, las relaciones sociales, las actividades extraescolares, los horarios de comidas, etcétera. Todas ellas ayudan a regular el sueño.

Resulta evidente que el confinamiento provocado por el coronavirus ha eliminado de un plumazo estos sincronizadores, y la recomendación de la Sociedad Española del Sueño es que intentemos mantener una rutina semejante a la que los niños tenían en su vida diaria. Esto incluye la hora de despertarse, de las comidas, de las actividades de ocio, de trabajo escolar y de actividad física. En concreto, las siguientes recomendaciones:

1. Reservar el tiempo adecuado para cada niño, en función de sus necesidades. Como orientación, hay que tener en cuenta que los niños suelen dormir, en función de su edad:

  • Entre 11 y 14 horas, los niños de 1 a 2 años
  • Entre 10 y 13 horas, los se 3 a 5 años
  • Entre 9 y 12 horas, los de 6 a 12 años
  • Entre 8 y 10 horas, los adolescentes.

2. Exponerse a la luz natural durante al menos dos horas diarias (por ejemplo, desayunando o jugando junto a una ventana que reciba luz ambiental.

3. Durante el día, sobre todo a primeras horas de la mañana, evitar las tareas pasivas: ver la tele, juegos de ordenador o uso del móvil y dar prioridad a las actividades que requieran activación mental: hacer deberes, leer o resolver pasatiempos o de ocio compartido y movimiento.

4. Al menos una hora antes de acostarlos, crear una rutina relajante (contarles un cuento, seguir técnicas de relajación compartidas) para desconectar del día, en un ambiente con poca luz y ruido.

5. Seguir un orden en las comidas, evitando picar entre horas, y evitar igualmente las bebidas y comidas excitantes, sobre todo por la noche, como refrescos de cola o chocolate.

Estas medidas básicas pueden ayudar a que tus hijos duerman bien y, además, se vean afectados lo menos posible por este periodo de inactividad que nos ha traído el coronavirus.