Salud y medicina

Las personas jóvenes se están exponiendo a quedarse sordos 30 años antes que la generación de sus padres

Escuchar música a gran volumen y durante un tiempo prolongado puede producir una pérdida severa e irreversible de audición. Los reproductores mp3 y el exceso de ruido en muchos ambientes (salas de cine, discotecas, en la calle…) están contribuyendo a incrementar los niveles de sordera de forma prematura, en especial en la gente joven, hasta el punto que este colectivo se está exponiendo a quedarse sordo 30 años antes que la generación de sus padres.

Está demostrado que el oído interno, que es donde se percibe el sonido, tiene un número limitado de células que no se se vuelven a reponer, lo que significa que cada célula que se destruye es capacidad auditiva que se pierde. Así pues, la mejor recomendación para minimizar la pérdida de audición es evitar o limitar en la medida de lo posible la exposición continuada a ruidos de fuerte intensidad.

Máximo 80 decibelios

Los adolescentes conocen los peligros que acarrea oír música a un volumen excesivo y saben que deberían tomar precauciones, pero no suelen hacer caso y prefieren disfrutar de su música preferida a todo volumen. Además, si la oyen con sus reproductores en la calle o en ambientes ruidosos, la tendencia es subir el volumen para que el ruido no se solape e interfiera, incrementando, de esta manera, los decibelios. Más de 89 es perjudicial, pero muchas veces, con estos pequeños aparatos se superan los 100 decibelios, a pesar de que la legislación vigente limita a esta cifra el volumen de dichos aparatos.

Es importante tener en cuenta que:

  • Oír música a 100 decibelios, solamente un cuarto de hora, ya causa en el 20% de los jóvenes una reducción de capacidad auditiva.
  • También existe un riesgo de pérdida de audición permanente al escuchar música a más de 89 decibelios durante una hora, cada día, durante 5 años.
  • Esta pérdida auditiva no es siempre evidente desde el principio y aparece años después.

Los médicos se están encontrando casos de personas jóvenes con una pérdida de audición propia de las personas mayores, un proceso natural e inevitable que se origina a partir de los 65 años en el 20% de los casos, y en un 80%, a partir de los 75 años, pero que ahora se está anticipando de manera preocupante.

En la naturaleza no existe ningún sonido persistente que supere los 80 decibelios, solamente en las cataratas, y en su entorno no existe vida animal superior. Los animales se alejan para protegerse. En nuestra civilización, los niveles de ruido que generamos de manera artificial superan con creces lo que el oído humano puede tolerar. Un tubo de escape genera 80 decibelios, un concierto de rock puede superar los 140 decibelios, un equipo de música o el ruido de un avión pueden superar los 120 e incluso los 130 decibelios.

Salud auditiva

Para evitar la pérdida prematura de oído y también cuidar y proteger este delicado órgano de nuestro cuerpo, es importante no abusar de los auriculares a elevado volumen y también evitar los bastoncillos, ya que su uso es innecesario e incluso contraproducente, además de hacerse revisiones periódicas con el médico especialista. Limpiarse la cera de los oídos con bastoncillos está totalmente desaconsejado puesto que la cera cumple su función de protección y desaparece por sí sola. El cerumen ayuda a combatir las infecciones y actúa como escudo entre el exterior y el tímpano.