Salud y medicina

Fractura osteoporótica: cuando los huesos se debilitan

La fractura vertebral es la lesión esquelética más frecuente en personas con osteoporosis. Es una patología cada vez más habitual que cobra importancia a medida que aumenta la edad de la población. El Dr. Javier Orovio, especialista en cirugía ortopédica y traumatología (COT) del Centro Médico Mútua General de Catalunya, nos habla de las causas, los síntomas y el tratamiento de la fractura osteoporótica.  ¿Qué es la fractura vertebral osteoporótica? La fractura vertebral osteoporótica, lumbar y dorsal, es en teoría una fractura producida por una fragilidad del hueso. La osteoporosis hoy en día es una patología cada vez más frecuente que es secundaria a una pérdida de lo que sería la masa ósea, es decir, a la capacidad de concentración de hueso dentro de la propia estructura. Actualmente es un problema clínico frecuente que cobra importancia a medida que aumenta la edad de la población. ¿Qué puede causarla? La pueden causar multitud de síntomas y de patologías, pero debemos tener en cuenta que es muy frecuente que una fractura vertebral osteoporótica se produzca sin ningún motivo aparente, por lo que debemos estar atentos a los síntomas. También es importante reflejar que, dentro de la zona europea y en el caso de la mujer caucásica, casi un 40% de las mujeres pueden tener en su vida activa una fractura vertebral que puede pasar incluso desapercibida. ¿Qué personas son más susceptibles de padecerla? El sexo femenino tiene una mayor predisposición a padecer este tipo de fracturas porque las mujeres, debido a la menopausia, a partir de los 60 años tienen una pérdida de masa ósea secundaria a la pérdida de hormonas. Para que se entienda un poco mejor, podemos decir que el cuerpo humano es como un edificio en construcción permanente en el que van cayendo ladrillos y se van recolocando. Esa función de reconstrucción sería labor del calcio. Pero en las mujeres, a partir de determinada edad en la menopausia, la hormona que en teoría sería el obrero cualificado que cogería el ladrillo y lo colocaría en el edificio, se jubila, por lo que la pérdida de masa ósea es mayor que la construcción de hueso nuevo. Entonces, durante este periodo hay que intentar evitar esa pérdida de masa ósea adoptando medidas que ayuden a minimizar el riesgo de osteoporosis: realizar ejercicio de una manera más o menos cotidiana, moderada y adaptada a la edad, llevar una alimentación equilibrada (aquí en Cataluña, la dieta mediterránea es un factor que minimiza este tipo de riesgos) y al mismo tiempo tomar el sol, que crea la vitamina D y que es la responsable de la fijación del calcio. También es importante remarcar que a partir de una determinada edad y sobre todo en las mujeres, se debe hacer una valoración del estado de nuestros huesos a través de una densitometría ósea. Porque en caso de existir osteoporosis se debe hacer algún tratamiento médico complementario. Y, sobre todo, se deben mantener unos controles periódicos con los especialistas con el fin de evitar que exista una patología que llegue a necesitar tratamiento. ¿Qué síntomas tiene? La sintomatología de estas fracturas vertebrales es el dolor. Normalmente es un dolor súbito que a veces no se relaciona con la causa que lo ha provocado y, por lo tanto, muchas veces le induce, incluso los facultativos, a un diagnóstico insuficiente. Es decir, ante una persona que presenta un dolor vertebral agudo sin causa aparente pero que es invalidante, hay que hacer alguna exploración clínica y radiológica con el fin de intentar un diagnóstico de la manera más precoz posible. ¿Qué consecuencias puede tener? Todo lo que sea la alteración del eje biomecánico provoca un mayor riesgo de fracturas o de lesiones sobreañadidas. Las consecuencias pueden ser más o menos importantes dependiendo de la precocidad del diagnóstico y de la morfología del paciente. Las personas, a medida que la edad avanza, suelen tener una actitud cifótica (posturalmente se inclinan hacia delante). Son acuñamientos vertebrales no diagnosticados que van provocando cada vez más una pérdida de la estabilidad de la columna. Cuanto más alterado está el eje de la columna, mayor predisposición tienen a sufrir algún tipo de lesión. Y si se tiene una fractura vertebral osteoporótica y además se tiene una actitud cifótica, la columna estará aún mucho más descompensada. ¿Cuál es el tratamiento recomendado? Lo primero que se debe hacer es controlar el dolor. La función de los profesionales es, ante una situación de dolor, diagnosticar el proceso y tratarlo. En la mayoría de los casos simplemente con un tratamiento antiinflamatorio, unos ciertos días de reposo y poniendo en conocimiento del paciente que debe hacer ejercicio de una manera equilibrada y moderada, posiblemente lo vamos a resolver del todo. A medida que la cosa se va complicando, pasaremos de la exploración o del control de un médico generalista a un especialista en traumatología. Porque hoy en día, es importante transmitir a la población que existen tratamientos para intentar evitar lo que en el fondo acaba siendo un fracaso, que es un cuadro de dolor invalidante y crónico con pérdida de calidad de vida.