Salud y medicina

¿Es peor para la salud trabajar de pie o sentados?

Trabajar sentada Una jornada laboral dura 8 horas de promedio, lo que supone que pasamos la mayor parte del día trabajando. Constantemente se nos recuerda que pasar muchas horas sentados delante de un escritorio no es saludable, pero en realidad tampoco lo es estar de pie durante largos periodos. Y es que realizar nuestras tareas en la misma posición durante tanto tiempo hace que el organismo se resienta. ¿Qué consecuencias tiene para la salud estar tantas horas de pie o sentados? El organismo necesita actividad física para realizar su función metabólica y que todos los órganos funcionen de forma correcta y, en realidad, no está preparado ni para el sedentarismo ni para estar muchas horas de pie, como requieren multitud de trabajos.

¿Cómo nos afecta trabajar sentados?

No es una novedad que se nos advierta sobre las consecuencias negativas que tiene para la salud pasar largos periodos de tiempo sentados, tanto en el ámbito laboral como en el académico: - Se queman menos calorías Pasar muchas horas sentado hace que se quemen menos calorías por hora, alrededor de una tercera parte menos de las que quemamos cuando realizamos alguna actividad. Junto a la inactividad de los músculos, provoca cambios en el metabolismo, lo que aumenta el riesgo de obesidad y de sobrepeso. - Problemas cardiovasculares A la larga aumenta el riesgo de padecer diabetes y procesos inflamatorios, aumentan los niveles de triglicéridos y disminuye el colesterol bueno, lo que afecta a nivel cardiovascular: un estudio revela que las personas que están sentadas la mayor parte del día tienen el doble de probabilidades de sufrir un ataque al corazón. Además, como la sangre no circula, estar sentados durante largos periodos de tiempo puede producir acumulación de líquidos, varices en las piernas o incluso provocar una trombosis venosa profunda. - Debilidad muscular y malas posturas Mantenerse sentado durante muchas horas también hace que se adopten malas posiciones y que los músculos abdominales y de la espalda (los que nos ayudan a mantener una postura erguida) sufran y se debiliten, por lo que a largo plazo pueden producirse dolores severos en la parte inferior de la espalda y malas posturas, que nos afectan incluso al estar de pie. También se degeneran los músculos del glúteo y el psoas (ubicado en la zona media del cuerpo) y se contracturan los del cuello y los hombros, lo que provoca dolor e incluso cefaleas. - Huesos blandos Con la falta de movimiento también se debilitan los huesos de la cadera y la parte inferior del cuerpo. Estudios recientes relacionan esta característica con aumento de los casos de osteoporosis.

¿Cómo nos afecta trabajar de pie?

Aunque estar de pie es una postura natural, cuando el trabajo requiere pasar muchas horas en esta posición sin posibilidad de sentarse o incluso caminar, al igual que al estar sentados pueden producirse problemas de salud. trabajar de pie - Problemas circulatorios Estar muchas horas de pie supone una carga adicional para el sistema circulatorio, porque aumenta la presión venosa y el estrés oxidativo. La sangre se acumula en los pies y en las piernas, lo que puede producir inflamación venosa y la aparición de varices. En general, a la larga hay un mayor riesgo de sufrir problemas cardiovasculares. - Fatiga y dolor muscular y articular Estar muchas horas de pie reduce el riego sanguíneo en los músculos, que se cargan. Este flujo insuficiente provoca fatiga en general y dolor en los músculos de la espalda, las piernas y el cuello (los que ayudan a estar en pie y a mantener la posición erguida), que se ponen rígidos y se contracturan. Las articulaciones de la columna, las caderas, las rodillas y los pies se inmovilizan o se bloquean durante las largas horas que permanecemos de pie, lo que puede provocar dolor de pies, de rodillas y, a largo plazo, enfermedades reumáticas debido al daño degenerativo en los tendones y ligamentos. Como conclusión, debemos aprender que el cuerpo necesita ser estimulado para mantener su ritmo de funcionamiento. La falta de actividad física, ya sea de pie o sentados, genera consecuencias negativas en los órganos internos y también aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y otras relacionadas con los músculos y los huesos. Si se pasan muchas horas sentados en el trabajo, la recomendación es adoptar una posición más “relajada” y un poco hacia atrás, de modo que al sentarse se adquiera un ángulo de hasta 135 grados, que ejerce menos presión sobre la espalda y previene las dolencias. Además, los profesionales recomiendan hacer pausas cada cierto tiempo para no prolongar esos periodos en los que estamos sentados, hacer ejercicios de estiramiento y realizar actividad física diaria. Si pasamos muchas hora de pie, se recomienda llevar ropa y calzado cómodos y sentarse durante los descansos. Si el trabajo requiere una posición estática (como en una cadena de montaje), se debe intentar caminar cuando sea posible, alternar el peso en cada pie y mantener la espalda erguida. En general, para gozar de buena salud y evitar posibles dolencias, siempre es recomendable la práctica de actividad física y mantener hábitos de vida saludables.