Alimentación y Nutrición

Dulces navideños: disfrutarlos, pero con control

Dulces de Navidad

Hace semanas que están a la venta los dulces navideños y muchos hemos empezado a caer en la tentación. En una dieta equilibrada pueden ser excelentes, pero la mesura en su consumo es fundamental para proteger nuestra salud cardiovascular. Te contamos qué debemos tener en cuenta para disfrutarlos con control.

Faltan pocos días para la Navidad y hace semanas que podemos ver en todos los establecimientos de alimentación estanterías repletas de los típicos dulces de esta época: turrones, mazapanes, polvorones o bombones a montones que nos entran por los ojos y nos hacen la boca agua. Una tentación que, aunque sabemos que no es lo más aconsejable para la salud cardiovascular, se nos hace irresistible mucho antes de que lleguen estas fiestas tan esperadas. ¿Qué debemos procurar?

Aunque estos dulces pueden ser excelentes dentro de una una dieta equilibrada, debemos ser conscientes que abusar implica una ingesta de más azúcares y grasas. Las personas con factores de riesgo cardiovascular, especialmente los diabéticos, deben tener especial cuidado en el consumo, anticipado o no, de estos dulces.

En previsión del más que probable atracón que nos demos en Navidad, debemos poner un poco de cabeza para poder disfrutar de estos pequeños placeres:  

  • Comerlos con mesura. No hay que renunciar a ellos, pero debemos controlar su consumo para no abusar. De este modo no empezaremos a descompensar la alimentación tantos días antes de las fiestas.   
  • Realizar ejercicio físico regular: un paseo relajado al menos de 30 minutos al día es especialmente saludable para el corazón, para la mente y una buena manera de compensar los excesos que podamos realizar de forma puntual. En este sentido no es recomendable el ejercicio intensivo de forma puntual para quemar los excesos, porque puede ocasionar lesiones o accidentes cardiovasculares debido al sobreesfuerzo repentino. 
  • Compensar con una dieta equilibrada, baja en grasas saturadas, azúcares añadidos y sal. Recurrir a la comida al vapor, al horno, a la parrilla o a la plancha antes que frita, aunque sea con aceite de oliva. 
  • Consultar el etiquetado y elegir en lo posible aquellos dulces que contengan menos grasas y azúcares. 
  • Las personas diabéticas deben tener un especial cuidado con el exceso de azúcares. Pueden optar por aquellos dulces que utilizan sacarosa o fructosa en vez de azúcar, aunque hay que controlar también las grasas que contienen.

¿Qué dulces son los más saludables?

Aunque todos los dulces navideños suelen contener altas cantidades de azúcar, si tenemos que elegir los menos perjudiciales para la salud cardiovascular deberíamos decantarnos por los que están hechos con base de almendras, ya que estos frutos secos contienen grasas saludables para el corazón. Por ejemplo, el turrón de Jijona está elaborado con un mínimo del 64% de almendras.

Sin embargo, los turrones que contienen chocolate, los mantecados y los polvorones son los menos saludables para la salud del corazón, ya que su alto contenido en grasas saturadas favorecen la obesidad y el aumento de los niveles del colesterol.

Dulces de Navidad

Ojo con los dulces “sin azúcar” 

Cada vez encontramos más dulces catalogados como “sin azúcar”, en los que se ha sustituido este ingrediente por edulcorantes artificiales. Son aceptables, aunque debemos tener cuidado con las grasas saturadas de este tipo de productos. 

Las personas diabéticas pueden optar por los dulces navideños con fructosa o sacarosa, ya que tienen un menor índice glucémico. Pero eso no significa que las grasas y las calorías disminuyan, así que deben comerse de forma controlada.

Y para los que simplemente miran por su línea existen dulces bajos en azúcar, con entre siete y treinta veces menos azúcar que los originales. Para que realmente cuenten como bajos en azúcar deben tener entre 1,5 y cinco gramos de azúcar por cada cien. También se puede optar por los etiquetados como “sin azúcares añadidos” porque no incluyen glucosa, fructosa, sacarosa, lactosa o miel.

Pero insistimos con que hay que tener cuidado. La Federación Española del Corazón (FEC) nos indica que no hay que caer en el error de pensar que estos productos “sin azúcar” son beneficiosos para nuestra salud por sí mismos. No llevan azúcar, sí, pero pueden tener un contenido muy alto en grasas saturadas y aumentar así los niveles de colesterol. Es recomendable mirar siempre la etiqueta de la composición para asegurarse. 

Así que toma nota, porque ante la gran oferta de dulces navideños es muy fácil que caigamos en el exceso. Debemos disfrutarlos, pero con control y mesura para no descompensar nuestra salud.