Salud y medicina

Dieta y depresión

smily comprando-blocEl número de personas con depresión ha aumentado considerablemente en los últimos años a causa de varios factores, incrementados por la crisis y los problemas económicos. La Organización Mundial de la Salud calcula que en 2020 la depresión será la segunda causa de discapacidad. En el tratamiento y la prevención de esta enfermedad, la dieta también juega un papel importante, ya que algunos nutrientes como los ácidos grasos omega 3 y los folatos actúan de manera positiva sobre la depresión. Los folatos o vitaminas B9 (ácido fólico) y los ácidos grasos omega 3 tienen una influencia notable en el estado de ánimo porque favorecen la absorción de los mensajeros químicos -como la serotonina- en el cerebro. La serotonina es un neurotransmisor que ejerce gran influencia sobre el sistema nervioso y que las personas con depresión tienen con niveles más bajos de lo que sería recomendable. Los alimentos recomendados para combatir la depresión y que contienen ácido fólico son la levadura de cerveza, el zumo de naranja o de limón, las espinacas, las acelgas, el brócoli, la lechuga, el hígado, la yema de huevo, la piña y los plátanos. No nos olvidemos de incluir en nuestra dieta el pescado azul (atún, salmón, sardinas...) con alta cantidad de omega 3, así como las nueces, ricas en este nutriente. El arroz, en su versión integral, también es recomendable porque además de ácido fólico, tiene un bajo índice glucémico, lo que evita bajadas de azúcar y cambios de humor. Además de consumir estos alimentos, ¿qué otras pautas alimentarias se pueden seguir si se está deprimido? Una de las consecuencias habituales de la depresión es la falta de apetito, lo que puede comportar una disminución significativa del peso corporal. Si la pérdida de peso supera los 5 kg sin haber realizado ninguna dieta, deberá ser tenido en cuenta y descartar posibles problemas médicos. Es importante tratar de seguir una rutina alimentaria y no saltarse comidas, para que el cuerpo no se debilite más todavía, e ingerir alimentos que nos aporten la energía necesaria. En definitiva, llevar una alimentación variada y saludable.