Aparato digestivo, Salud y medicina

Apendicitis

Qué es la apendicitis

La apendicitis es la inflamación del apéndice, un pequeño trocito de intestino en forma de gusano que está unido al intestino grueso en el lado derecho del abdomen. No tiene salida y no tiene función conocida.

Puede suceder a cualquier edad, pero la mayor parte de los casos se da entre los 8 y los 25 años. Raramente se ve en niños menores de 2 años. Entre los jóvenes, la apendicitis es probablemente la causa más frecuente de dolor abdominal y requiere intervención quirúrgica urgente.

Ilustración del apéndice inflamado en el intestino grueso

Cuál es la causa

En la mayoría de los casos, la razón específica de la inflamación no se conoce, pero a veces la provocan pequeños trozos de heces duras (fecalitos) que se quedan «atrapados» en el apéndice.

Qué síntomas produce

Los síntomas pueden ser extremadamente variables, aunque se suelen presentar de la siguiente manera:

  • Normalmente, el primer signo es dolor o incomodidad en el centro del abdomen. Este dolor va y viene en oleadas y, a menudo, se cree que se trata simplemente de un malestar estomacal.
  • Después de unas horas, el dolor se vuelve más evidente y constante en la parte inferior derecha del abdomen. Aumenta con el movimiento o al toser. A menudo, el paciente pierde el apetito, se siente enfermo y vomita. La temperatura aumenta y el cutis se vuelve más pálido. Se produce halitosis, es decir, el aliento huele muy mal.
  • Pasado un tiempo (habitualmente horas o días), el paciente se siente empeorar, la temperatura aumenta, el dolor se extiende al resto del abdomen, que se pone duro, y si no se opera al paciente, se pueden producir graves complicaciones (perforación y peritonitis).

Cómo se diagnostica

El médico elabora un historial médico, explora al paciente y le toma la temperatura. En la exploración se presta especial atención a la palpación en el lado inferior derecho del abdomen y a la aparición de dolor al dejar de apretar. En ocasiones, se requiere una exploración por el recto (tacto rectal) o por la vagina para excluir otras causas de dolor en la pelvis.

Se realizan análisis de sangre y orina, buscando una infección, y se pueden solicitar ecografías o escáneres abdominales que ayuden al diagnóstico. La indicación de la intervención se establece según la exploración del médico y el resultado de las pruebas realizadas. Normalmente se encuentra que la causa del dolor no es la apendicitis en dos de cada diez pacientes que se operan con este diagnóstico.

Cómo se trata

Salvo escasas excepciones, el tratamiento de la apendicitis consiste en la extirpación del apéndice (apendicectomía). Para ello, se anestesia completamente al paciente y se realiza una pequeña incisión oblicua en la parte inferior derecha del abdomen. En ocasiones, es preciso colocar un drenaje en el abdomen que facilite la salida de restos durante el postoperatorio.

Cirujanos realizando una intervención de apendicectomía

Cada vez es más frecuente la intervención por vía laparoscópica. La extirpación del apéndice se realiza utilizando unos pequeños orificios (habitualmente tres) que permiten la introducción en el abdomen de un sistema de vídeo y los instrumentos precisos.

Si la intervención se lleva a cabo mediante cirugía convencional, el paciente permanece en el hospital 2 o 3 días si no hay complicaciones. La recuperación completa suele llegar entre 4 y 6 semanas después, dependiendo de la fortaleza del paciente.

En caso de intervención laparoscópica, el ingreso dura 24 horas; incluso puede darse el caso de alta el mismo día. La recuperación total se produce entre 2 y 4 semanas.

Los cuidados en casa no requerirán más que el lavado diario de la herida y la toma de algún analgésico en caso de dolor.

Posibles complicaciones tras la intervención

No es de esperar que haya grandes problemas cuando la apendicitis se diagnostica antes de la perforación y la peritonitis. En ese 20% que sí tiene el apéndice perforado, se pautarán antibióticos durante alrededor de una semana, lo que ha hecho que no sea una situación tan grave como era en otros tiempos. Sin embargo, aún existe el riesgo de que aparezcan abscesos (bolsas de pus) en la cavidad abdominal, que pueden requerir drenaje o, en algún caso, una nueva intervención. Puede suceder que se infecte la herida, lo que requeriría abrir la piel y dejar que la herida cure poco a poco y de dentro hacia afuera.

Como en toda intervención en el abdomen, se producen cicatrices interiores que pueden ser la causa de que algún día se obstruya el intestino. Estas obstrucciones aparecen en un número reducido de pacientes, se pueden presentar en cualquier momento de la vida (aunque normalmente se presentan en los meses siguientes a la intervención, se han visto casos hasta 60 años después de la apendicectomía) y, en ocasiones, requieren una intervención urgente. También es posible que en un pequeño porcentaje de pacientes se produzca una hernia en la cicatriz, lo que obligaría a una nueva intervención para solucionarla.


Bibliografía

Clínica Mayo: Apendicitis
SaludOnNet: Apendicitis, causas y síntomas