Ejercicio, Salud y medicina

Tengo un esguince de tobillo

Un esguince de tobillo no es una patología banal. En ocasiones puede acarrear serios problemas que implican dolor e impotencia funcional en la extremidad durante bastante tiempo. El Dr. Manuel Mendoza, especialista en traumatología, nos habla de las causas que pueden producir esta lesión y cómo se debe tratar.

¿Qué es un esguince de tobillo?

Un esguince de tobillo es una torcedura de las estructuras que estabilizan el tobillo. Esta torcedura las estira (elongación) o, a veces, las rompe, de manera que fuerza la movilidad del tobillo. Esto conlleva dolor, impotencia funcional y, a veces, una baja laboral durante bastante tiempo. Como anécdota, el Dr. Reginald Watson-Jones, un cirujano británico muy relevante por sus estudios de la patología pie y del tobillo, decía que era peor torcerse el tobillo que rompérselo.

¿Cuáles son las causas más frecuentes?

Se pueden distinguir tres circunstancias principales. En primer lugar, el calzado. Un calzado inestable, por ejemplo, el uso de tacones altos, puede causar un esguince de tobillo. También cuando el calzado es inadecuado y se utiliza un zapato o un calzado deportivo en una actividad para la que no está diseñado. En segundo lugar, el terreno. El terreno irregular, que no permite el deslizamiento de las superficies, clava el pie y provoca la entorsis o la torcedura del tobillo. Y, finalmente, la actividad. Generalmente la actividad deportiva que realizamos, sobre todo en relación con el salto. 

¿Qué tipos de esguinces de tobillo hay?

Distinguimos tres estados. Decimos que es un esguince de grado 1 cuando hay una elongación sin rotura que conlleva entre una y tres semanas de baja laboral y deportiva. El esguince de grado 2 es una rotura parcial que conlleva entre tres y seis semanas de recuperación. Y, finalmente está la rotura total, que exige de tres a ocho semanas de baja laboral y actividad deportiva.

¿Qué signos me indican que puedo tener un esguince de tobillo?

Lo primero que nota el paciente es el mecanismo de la lesión, que es la torcedura y a veces nota un chasquido. Otro síntoma clave, y el que nos va a afectar más, es una impotencia funcional para caminar adecuadamente sin ningún tipo de dificultad, lo que lleva a una cojera. Pero, básicamente, lo que determina la clínica es una tumefacción visible: un hematoma localizado por delante del peroné (lo llamamos “huevo de paloma”). Esta tumefacción, a veces, es tan considerable que el paciente acude a un servicio de urgencias empujado por la gravedad y por las molestias que sufre.

¿Cuál es el tratamiento?

Primero tenemos que valorar cuánto nos hemos lesionado cuantitativamente y cualitativamente: qué, cómo y cuánto se ha roto. Posteriormente, el tratamiento es médico y rehabilitador.  En ocasiones necesitaremos una prueba complementaria ante la sospecha diagnóstica que requerirá hacer una ecografía o una resonancia magnética para determinar exactamente, en los casos de esguince de segundo o tercer grado, qué lesiones tenemos.

Lo primero y más importante en un esguince de tobillo (lo vemos continuamente en los medios de comunicación) es poner hielo. El hielo llega perfectamente al tobillo, es antiinflamatorio y fácil de aplicar. En segundo lugar, inmovilizarlo. La inmovilización sirve para que estas estructuras lesionadas, esta brecha articular, o la brecha parcial o total que tenemos en un ligamento, no vaya a más. En tercer lugar, hay que colocar un vendaje inmovilizador durante un tiempo hasta que tengamos las pruebas complementarias que nos indicarán y nos ayudarán a valorar la calidad de la lesión que nos hemos hecho.

Hay pacientes deportistas que tienen esguinces recidivantes, es decir, que ya tienen un historial. Este problema aparece porque el primer esguince no se ha tratado adecuadamente. A veces se cataloga como banal, pero en realidad no lo es. Para estos pacientes que realizan actividades deportivas y tienen antecedentes de esguinces de tobillo recidivantes son aconsejables unos vendajes adhesivos (taping) que podemos conseguir por Internet. Estos vendajes son unas tiras que se colocan de manera que evitan forzar la torsión de tobillo.

¿Cómo podemos prevenir un esguince de tobillo?

Para prevenir el esguince de tobillo hay que intentar evitar la causa que lo provoca. Fundamentalmente con un calzado adecuado para cada actividad, incluyendo cada actividad deportiva. Los pacientes que sufren esguinces recidivantes deben ponerse vendajes preventivos. Y, sobre todo, hay que tener cuidado con el terreno, especialmente en el salto: en terrenos irregulares, deslizantes, en bajadas o en subidas, es donde es más fácil que se nos tuerza el tobillo. Y para evitarlo tenemos que llevar (para mí esto es fundamental) el calzado adecuado.