Bienestar, Salud y medicina

Masajes y estiramientos: Cómo aliviar las contracturas musculares

Qué es una contractura

Nuestros músculos está formados por haces de un tejido (conjuntivo conectivo) que van envueltos en una membrana (la fascia). El tejido que forma los músculos se puede alargar o contraer, de modo que cada músculo responde a nuestras necesidades.

Cuando sometemos al músculo a un esfuerzo prolongado (como por ejemplo mantener peso en alto con el antebrazo, de modo que el brazo queda pegado al cuerpo) puede empezar a doler progresivamente y acabar por limitar el movimiento: el músculo se queda contraído y se muestra duro al tacto. Eso es lo que llamamos contractura muscular.

Por qué se produce

Hay muy diversas causas de que tengas una contractura. Te explicamos a continuación algunas de ellas.

  • Estrés
  • Mala postura. Lo que se ha venido llamando “higiene postural” es muy importante, y mantenerte en la postura adecuada es fundamental para tu salud músculo-esquelética: por poner dos ejemplos, sentado a tu mesa de trabajo o al levantar un peso del suelo sin doblar las rodillas
  • Falta de actividad. Si pasas un cierto tiempo sin efectuar ninguna actividad física, tus músculos se debilitarán y si a continuación les pedimos un esfuerzo se puede producir la contractura
  • Exceso de actividad, sobre todo si la actividad la llevas a cabo de forma defectuosa o errónea
  • Un estiramiento brusco. Por eso los deportistas calientan antes de empezar
  • Un golpe directo sobre el músculo
  • Deshidratación, que produce una falta de las sales necesarias para mantener en forma el músculo.

Las contracturas pueden producirse en cualquier músculo del cuerpo, pero por regla general las más frecuentes se producen en:

  • La zona lumbar. Es probablemente la más frecuente. Suele aparecer como un dolor intenso acompañado de una rigidez extrema.
  • Las cervicales. Se produce fundamentalmente por una mala postura sentado ante la mesa, en el trabajo
  • Las piernas.

Cómo se tratan

Las contracturas pueden empeorar si no se tratan adecuadamente. Es poco recomendable tratar de resolverlas sin ayuda, por lo que lo más inteligente es acudir a un médico o al menos a un fisioterapeuta.

Entre los tratamientos más frecuentes están:

  • La fisioterapia, que engloba una serie de técnicas como estiramientos para restablecer el tamaño y elasticidad del músculo, masajes y otros ejercicios. No debe llevarse a cabo sino por una persona experta
  • Calor, o bien frío. A criterio del profesional, a aplicación de uno o de otro ayudará a bajar la inflamación
  • Estiramientos, que buscan restablecer el músculo a su estado ideal. Algunos pueden hacerse en casa
  • Medicinas: Fundamentalmente los anti-inflamatorios no esteroideos que reducirán el dolor al hacer bajar la inflamación. También se pueden utilizar relajantes musculares. Todos ellos, por supuesto, instaurados por un médico.

¿Se pueden prevenir las contracturas musculares?

No siempre, pues hay causas muy diversas que las pueden provocar. Pero una cierta disciplina puede ayudar enormemente a evitar un buen número de ellas.

  • Ya comentábamos que una de las causas más frecuentes es una mala postura. Ya sea si trabajas de pie, o sentado, o la postura que exige la actividad que constituye el grueso de tu día a día, infórmate de la postura más adecuada. Si tu higiene postural es pobre puedes acabar teniendo problemas.
  • Huye del sedentarismo. Mantén un nivel adecuado de actividad física. La Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja entre tres y cinco horas de ejercicio de intensidad moderada
  • Haz estiramientos, máxime si vas a realizar algún ejercicio. Pero aunque no sea el caso, los estiramientos te ayudarán a mantener el tono muscular

Bibliografía:

https://www.elsevier.es/es-revista-medicina-integral-63-articulo-contracturas-calambres-agujetas-10022201