Salud y medicina

Deficiencias del ciclo de la urea o de ácidos orgánicos

¿Qué es el ciclo de la urea?

El ciclo de la urea es un proceso metabólico esencial que tiene lugar en el organismo y permite eliminar sustancias tóxicas de la sangre, especialmente el amoníaco.

Esquema del ciclo de la urea

Cuando ingerimos alimentos ricos en proteínas, el cuerpo las descompone en aminoácidos, necesarios para funciones vitales como el crecimiento, el transporte de nutrientes y el correcto funcionamiento de los órganos. Sin embargo, los aminoácidos que el organismo no utiliza se transforman en productos de desecho ricos en nitrógeno. Este nitrógeno se convierte en amoníaco, una sustancia altamente tóxica.

Gracias a determinadas enzimas producidas en el hígado, el amoníaco se transforma en urea, un compuesto mucho menos tóxico. La urea pasa a la sangre y se elimina a través de los riñones mediante la orina. Este proceso recibe el nombre de ciclo de la urea y es fundamental para el equilibrio del organismo. Cuando se producen alteraciones en este ciclo, pueden aparecer enfermedades raras.

Por qué se producen las anomalías del ciclo de la urea

Los trastornos del ciclo de la urea se deben a la presencia de un gen defectuoso. Este gen es responsable de estimular la producción de las enzimas necesarias para convertir el amoníaco en urea. Cuando la enzima no funciona correctamente o está ausente, el amoníaco se acumula en la sangre.

Existen diferentes tipos de trastornos del ciclo de la urea, que reciben su nombre según la enzima o proteína transportadora afectada. Actualmente se han identificado ocho tipos distintos.

El más frecuente es el déficit de ornitina transcarbamilasa (OTC). Otros tipos son:

  • Déficit de carbamoil fosfato sintetasa I (CPS1)
  • Déficit de argininosuccinato sintetasa (citrulinemia)
  • Déficit de argininosuccinato liasa (aciduria argininosuccínica)
  • Déficit de arginasa (argininemia)
  • Déficit de N-acetilglutamato sintasa (NAGS)

En conjunto, estos trastornos afectan aproximadamente a 1 de cada 30.000 nacidos vivos. La gravedad depende de la enzima afectada y del punto del ciclo en el que actúe. Cuanto más temprano sea el bloqueo, mayor será la acumulación de amoníaco y más grave la enfermedad.

El déficit de OTC es hereditario y está ligado al cromosoma X. Por este motivo, afecta con mayor frecuencia a los niños. Las niñas pueden ser portadoras y, en algunos casos, presentar síntomas más leves o aparecer más tarde en la vida.

El resto de alteraciones del ciclo de la urea afectan por igual a ambos sexos y forman parte de los denominados errores innatos del metabolismo (EIM).

Síntomas de los trastornos del ciclo de la urea

Los recién nacidos con las formas más graves pueden parecer sanos al nacer, pero en los primeros días de vida desarrollan síntomas como:

  • Pérdida progresiva del apetito
  • Rechazo a la alimentación
  • Vómitos
  • Letargo progresivo

A medida que aumentan los niveles de amoníaco, pueden aparecer irritabilidad, llanto inconsolable, convulsiones, respiración rápida y anormal, temperatura corporal baja y, en casos graves, coma.

Las formas más leves suelen manifestarse meses o incluso años después del nacimiento, con síntomas como:

  • Episodios recurrentes de vómitos
  • Dolores de cabeza
  • Confusión
  • Problemas de comportamiento y aprendizaje
  • Cambios bruscos de humor

Otros síntomas habituales incluyen fatiga extrema, retraso en el crecimiento y desarrollo, náuseas frecuentes, dolor abdominal, hipotonía muscular y alteraciones del nivel de conciencia.

Las mujeres portadoras del déficit de OTC pueden ser asintomáticas o presentar síntomas de diversa gravedad, desde problemas de crecimiento hasta manifestaciones similares a las de los niños afectados.

En las formas leves es frecuente el rechazo espontáneo a los alimentos ricos en proteínas, como carne, pescado o productos lácteos.

Cómo se diagnostican estos trastornos

En España y otros países desarrollados se realiza el cribado neonatal o prueba del talón, que permite detectar algunos trastornos del ciclo de la urea.

El diagnóstico se basa en la detección de valores anormales en sangre u orina de:

  • Aminoácidos
  • Ácido orótico
  • Amoníaco

Entre las pruebas diagnósticas más habituales se incluyen:

En algunos casos se solicitan pruebas genéticas, biopsia hepática o una resonancia magnética.

Tratamiento de los trastornos del ciclo de la urea

El tratamiento debe individualizarse y será el pediatra o especialista quien determine las medidas más adecuadas según el tipo de déficit y los niveles de amoníaco.

La restricción controlada de proteínas es una de las bases del tratamiento, ya que reduce la producción de desechos nitrogenados.

Es fundamental ajustar la cantidad de proteínas que tolera cada paciente, garantizando un crecimiento adecuado sin provocar descompensaciones.

Existen fórmulas especiales de leche bajas en proteínas diseñadas para bebés y niños pequeños con estos trastornos.

Bibliografía
Elsevier: Trastornos del ciclo de la urea
Familiasga.com: Protocolo de diagnóstico y tratamiento