Salud y medicina

Comer despacio y masticar bien los alimentos, un hábito muy saludable

Comer despacio Con el ritmo de vida actual todo son prisas y disponer de poco tiempo hace que comer se haya convertido en un acto inconsciente y automático. Meter un trozo de comida en la boca tras otro, sin prestar atención, casi sin masticar ni saborear mientras ya se está cogiendo el siguiente bocado, es la rutina alimentaria de muchas personas. Lo que quizás hemos olvidado es que no sólo importa qué comemos, sino también cómo lo hacemos, y que la manera de masticar y el tiempo que se dedica a comer impactan directamente en la salud. El intestino, mediante un correcto equilibrio de la flora intestinal, es la base fundamental del sistema inmunológico y al comer rápido y casi sin masticar sometemos al aparato digestivo a un sobreesfuerzo que puede ser perjudicial. Al tragar trozos más grandes, las enzimas digestivas no pueden realizar correctamente su función, lo que afecta directamente a otros órganos e impide la correcta absorción de los nutrientes, que al no sintetizarse pueden convertirse en sustancias tóxicas. Tomarse el tiempo adecuado para comer y masticar bien los alimentos tiene más beneficios saludables de los que pensamos.

1. Favorece la digestión

Masticar bien los alimentos es la primera fase y una parte esencial del proceso digestivo, porque avisa al organismo que debe prepararse para la digestión. La masticación y la salivación que se produce al triturar bien los alimentos envían señales al cerebro para que active los receptores del gusto y comience a segregar las enzimas digestivas. A su vez, se estimula la actividad contráctil del intestino delgado, que ayuda a mezclar el bolo alimenticio con las enzimas digestivas y la bilis, pone en contacto los nutrientes digeridos con la mucosa intestinal para que se absorban y envía el material desechado al intestino grueso. Por tanto, comer de forma pausada y masticar bien favorece los procesos y facilita la digestión.

2. Nos hace sentir más saciados

La sensación de saciedad es una respuesta cerebral. Aproximadamente 20 minutos después de empezar a comer, el cerebro segrega unas hormonas que nos indican que ya estamos saciados. Si comemos demasiado deprisa esta señal llega tarde, cuando ya hemos ingerido más cantidad de la que realmente necesitamos y puede producirse una sensación de pesadez.

3. Previene la obesidad

Algunas investigaciones han revelado que las personas que ingieren los alimentos de forma lenta tienen un riesgo de ser obesos un 42% menor que quienes comen rápido. Y es que, como ya hemos explicado, al comer más rápido se tarda más en sentir la sensación de saciedad, por lo que se suele comer más de lo que se debe. Comer más lentamente nos proporciona la sensación correcta de saciedad, por lo que también se tiende a picar menos entre horas y eso favorece las dietas. Además, masticar bien cada bocado nos hace ingerir porciones más pequeñas, lo que se traduce en menos calorías. Y mejorar la digestión permite mantener el metabolismo activo, por lo que hay una mejor capacidad de eliminar las grasas y las toxinas. comer despacio en grupo

4. Cuida la salud bucodental

La salivación que se produce al masticar mucho y triturar bien los alimentos evita que los alimentos se adhieran a los dientes, por lo que previene la formación de placa bacteriana y de caries. Además, al masticar se ejercitan las encías, lo que ayuda a mantener la mandíbula y los dientes fuertes.

5. Relaja y mejora el ánimo

Comer de forma pausada y masticar bien hace que se disfrute más de los alimentos y del momento presente. También aumenta la oxigenación del organismo, relaja y mejora el estado de ánimo.

Consejos para masticar bien los alimentos:

  • Intenta evitar las distracciones. Come sentado y sin tele. Si estás acompañado, disfruta de una buena conversación.
  • Presta atención a lo que estás comiendo, disfruta la textura, el sabor y el aroma de cada alimento.
  • Come bocados pequeños y deja el cubierto en la mesa mientras masticas.
En resumen, comer debe ser un placer y no una rutina rápida. Comer despacio, disfrutando de los alimentos y masticando bien, es un hábito muy saludable que ayuda al organismo a sentirse mejor y a prevenir algunos problemas de salud.