Salud y medicina

10 posibles razones de que tengas un sabor extraño en la boca

¿La boca te sabe extraña, como a metal? Es un trastorno conocido médicamente como disgeusia y existen varios problemas de salud que pueden causarlo. Los trastornos del gusto son relativamente frecuentes en adultos.

La percepción del gusto se ve alterada con este trastorno, y todo sabe dulce, ácido, amargo o incluso metálico. Si tienes o has tenido experiencias extrañan con el gusto de las cosas, aquí te damos diez posibles razones de que suceda.

Enfermedad de las encías y mala higiene dental

Las gingivitis o periodoncitis, un absceso o una caries pueden producir un sabor desagradable en la boca. Un flujo sanguíneo deficiente y residuos en la boca pueden afectar a la producción de saliva, lo que también puede conllevar un mal sabor en la boca.

Debe seguirse una buena rutina de higiene dental, con lavado de  dientes dos veces al día, uso del hilo dental y visitas regulares al dentista para la revisión de la boca. Esto debe bastar para evitar cambios en el sabor, además de que mantendrá los dientes y las encías sanos.

Algunos medicamentos

Ciertas medicinas pueden tener como efecto secundario cambios en el sentido del gusto. Entre ellas:

  • Los inhibidores ACE, que son fármacos contra la tensión arterial elevada: captopril y perindopril. Pueden dejar un regusto metálico en la boca.
  • Antibióticos, como el metrodinazol y la claritromicina
  • Metformina, un fármaco para el tratamiento de la diabetes
  • Litio, que se usa en el tratamiento del trastorno bipolar
  • Antidepresivos y atihistamínicos, que pueden causar sequedad de boca, lo que conlleva alteraciones el el gusto
  • Carbimazol, que se usa para el tratamiento de una glándula tiroides demasiado activa.

Tratamiento del cáncer

Tanto la radiación como la quimioterapia pueden afectar al gusto. Comer platos con sabores fuertes, como comidas picantes o mascar chicles especiados pueden ayudar.

Enfermedades crónicas

Algunas enfermedades crónicas pueden alterar también el sentido del gusto. Entre otras, la enfermedad de Parkinson, daños en el sistema nervioso, diabetes, demencias y tanto un ataque cardíaco como un ictus. Si piensas que puedes tener alguna de las enfermedades citadas, acude sin falta a tu médico de familia (si sospechas un ataque cardiaco o un ictus, de inmediato al servicio de urgencias).

Suplementos vitamínicos

Algunos suplementos que contienen metales como cobre, zinc, cromo o magnesio pueden causar sabor metálico, que remitirá cuando suprimas su toma y el metal desaparezca de tu cuerpo.

Tratamientos contra el resfriado y la gripe

Los fármacos sin receta que contienen zinc y vitamina C pueden igualmente causar sabor metálico, especialmente en pastillas o en preparados efervescentes.

Infecciones de nariz y garganta

Las infecciones de los senos paranasales pueden afectar tanto al gusto como al olfato. La inflamación interfiere con la evacuación de las mucosas en los senos y debilita el sentido del gusto. Esto puede dejar un regusto extraño en la boca, sobre todo si estás tomando medicinas para la limpieza de los senos.

Al principio del embarazo

Un signo temprano de embarazo es la aversión a determinados alimentos, así como un posible cambio en el gusto. Las hormonas en el cuerpo fluctúan durante el embarazo, y pueden afectar a ambos sentidos, olfato y gusto. Las alteraciones suelen desaparecer a medida que avanza el embarazo.

Indigestión y acidez de estómago

Ambos pueden causar trastornos del gusto. Se describe habitualmente como un sabor amargo y sensación de quemazón en la parte trasera de la boca. Se debe al ácido estomacal y la bilis, que se salen del estómago, siguiendo el esófago hacia arriba. Diversos trastornos (hernia de hiato, debilidad del esfínter superior del estómago) pueden producirlo.

Comer regularmente menos cantidades (sobre todo en la cena) puede ayudar. También hay fármacos anti-reflujo que se venden sin receta.

Alergia-Fiebre del heno

Los síntomas habituales de la alergia al polen (o fiebre del heno) empiezan por taponamiento de la nariz o, por el contrario, moqueo incesante. Ambos síntomas pueden ir acompañados de sabor metálico, debido a la inflamación de las fosas nasales. Para evitarlo, lo ideal es prevenir la alergia evitando en lo posible las situaciones que desencadenan los ataques. Si no es fácil, consulta con tu médico de familia.