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Leishmaniosis en perros: qué es y cómo prevenirla
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Con la llegada del calor aumenta la actividad de los insectos que transmiten la leishmaniosis, una de las enfermedades parasitarias más extendidas entre los perros en España. Conocer cómo se contagia, qué señales vigilar y qué medidas tomar puede marcar una diferencia real en la salud de tu mascota.
¿Qué es la leishmaniosis?
La leishmaniosis —también escrita leishmaniasis, ambas formas son correctas y reconocidas— es una enfermedad parasitaria causada por un protozoo del género Leishmania, concretamente Leishmania infantum en el contexto europeo.
El parásito no pasa directamente de un animal a otro ni de perro a persona. El vector de transmisión es siempre el flebotomo, un insecto diminuto conocido popularmente como mosquito de la arena, que se activa al anochecer y en noches cálidas. Cuando un flebotomo infectado pica a tu perro, le inocula el parásito en la sangre.
En España la enfermedad es endémica en amplias zonas de la cuenca mediterránea, Castilla-La Mancha, Madrid y el arco levantino, aunque su distribución se ha ido ampliando en los últimos años. Afecta tanto a perros como a humanos, aunque los mecanismos de contagio son distintos en cada caso.
Síntomas de la leishmaniosis en perros
Uno de los aspectos más complicados de esta enfermedad es que muchos perros son portadores asintomáticos durante meses o incluso años. El sistema inmunitario de cada animal responde de forma diferente, y algunos conviven con el parásito sin mostrar señales evidentes.
Cuando los síntomas aparecen, suelen ser de tres tipos:
- Cutáneos: pérdida de pelo (especialmente alrededor de los ojos y el hocico), descamación, engrosamiento de la piel, úlceras que no cicatrizan.
- Sistémicos: pérdida de peso progresiva, letargia, uñas largas y frágiles que crecen de forma anómala, inflamación de los ganglios linfáticos, anemia.
- Oculares: conjuntivitis persistente, lesiones alrededor de los ojos.
Si tu perro vive en una zona endémica o ha pasado el verano en el campo y presenta alguno de estos signos, acude al veterinario. La detección precoz mejora mucho el pronóstico.

Leishmaniosis en humanos: ¿puedo contagiarme?
Esta es la pregunta que más preocupa a los dueños de perros. La respuesta es clara: la transmisión directa de perro a persona no existe. Para que un humano se infecte, también necesita ser picado por un flebotomo portador del parásito.
En humanos, la enfermedad puede presentarse de tres formas:
- Cutánea: lesiones en la piel, la más leve y frecuente.
- Mucocutánea: afecta a mucosas de nariz, boca y garganta.
- Visceral o kala-azar: la forma más grave, con afectación de órganos internos como el bazo y el hígado, fiebre prolongada y pérdida de peso importante.
Los grupos con mayor riesgo son las personas inmunodeprimidas, los niños pequeños y las personas mayores. Si sospechas que has podido estar expuesto y presentas fiebre prolongada sin causa aparente, consulta con tu médico.
Diagnóstico y tratamiento de la leishmaniosis
El diagnóstico en perros se realiza mediante serología (análisis de sangre para detectar anticuerpos), PCR o, en casos más avanzados, punción de ganglio linfático o médula ósea. Es habitual combinar varias pruebas para confirmar el diagnóstico y valorar el estadio de la enfermedad.
El tratamiento en perros no cura la infección de forma definitiva en la mayoría de los casos, pero la controla y mejora la calidad de vida del animal. Los protocolos más habituales incluyen antimoniales pentavalentes, miltefosina y alopurinol como mantenimiento a largo plazo. Siempre bajo supervisión veterinaria.
Los gatos también pueden contraer leishmaniosis, aunque con mucha menos frecuencia que los perros. Si tienes gatos en una zona endémica, coméntalo con tu veterinario.
Vacuna contra la leishmaniosis en perros
Antiguamente era muy común que a los perros que contraían la enfermedad se les aplicara la eutanasia, pero desde hace años existe en España una vacuna frente a la leishmaniosis canina. Las marcas disponibles actualmente son CaniLeish y LetiFend, e indican para perros seronegativos a partir de una edad mínima establecida.
La vacuna reduce significativamente el riesgo de desarrollar la enfermedad, pero no sustituye al resto de medidas preventivas. Lo ideal es vacunar antes de que empiece la temporada de flebotomos, que en la mayor parte de España coincide con la primavera y el verano. Conoce en nuestro post todas las vacunas obligatorias y recomendadas para perros y gatos en España.
Cómo prevenir la leishmaniosis de cara a la primavera
La prevención es el pilar más importante. Estas son las medidas que combinadas ofrecen mejor protección:
- Repelentes específicos para perros: pipetas o collares antiparasitarios con deltametrina o permetrina. Asegúrate de que el producto esté indicado para leishmaniosis.
- Evita salidas al amanecer y al atardecer: el flebotomo es más activo en esas franjas horarias y en noches cálidas.
- Mosquiteras en casa: especialmente en zonas donde duerme el perro. Deben tener una malla muy fina.
- Revisión veterinaria anual con serología: la prueba anual permite detectar infecciones antes de que aparezcan síntomas.
- Combina medidas: vacuna + repelente + control del entorno. Ninguna medida por sí sola garantiza protección completa.
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Preguntas frecuentes sobre la leishmaniosis
¿Tiene cura la leishmaniosis en perros?
Raramente se elimina el parásito por completo. Con tratamiento adecuado, la mayoría de los perros llevan una vida normal durante años, pero el seguimiento veterinario es continuo.
¿Cuánto vive un perro con leishmaniosis?
Depende del estadio en el que se diagnostique. Un perro detectado en fase temprana y bien tratado puede tener una esperanza de vida normal.
¿La leishmaniosis se contagia entre perros?
No directamente. El único mecanismo de transmisión es la picadura del flebotomo. Dos perros que conviven no se contagian entre sí sin la presencia del vector.
¿Los gatos pueden tener leishmaniosis?
Sí, aunque es mucho menos frecuente. Si tu gato vive en zona endémica y presenta síntomas cutáneos sin causa clara, coméntalo con el veterinario.
Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye la valoración de un profesional veterinario.