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Herpes genital en mujeres: señales de alerta y cómo actuar
Índice de contenidos
Qué es el herpes genital
El herpes genital es una enfermedad contagiosa causada por el virus herpes simplex (VHS). Esta infección afecta a la piel y a las membranas mucosas de los genitales y el ano. Se transmite por vía sexual y también por el simple contacto físico.

Cuáles son los síntomas
Los síntomas habituales, que constituyen por tanto las señales de alarma, son:
- Ampollas y llagas. Son generalmente pequeñas, llenas de líquido, que se rompen y forman úlceras dolorosas, que más tarde forman costras. Al cabo de dos o tres semanas suelen desaparecer sin dejar cicatriz. Pueden aparecer en la vulva, la vagina, el cuello uterino, el ano y, en menor medida, en los muslos y glúteos.
- Dolor en la zona genital, picazón, ardor al orinar
- Síntomas similares a los de la gripe, o sea fiebre, dolores generalizados, más los ganglios linfáticos de la ingle inflamados
- Secreciones, vaginales o uretrales.
El herpes genital comienza a manifestarse de cuatro a siete días después de producirse el contagio. Lo primero que se nota es una molesta sensación de pinchazos en la zona afectada. Seguidamente aparecen las vesículas.
El primer episodio de herpes es el que provoca los síntomas más intensos. En alunas mujeres puede no ocasionar síntoma alguno, o muy leve, lo que facilita el contagio. En otras, pueden ser tan intensos como los que hemos descrito. Los siguientes episodios son generalmente menos intensos que el primero.
El virus herpes simplex
Existen dos tipos de VHS, y ambos pueden afectar a la piel y a las membranas mucosas de cualquier parte del cuerpo.

El VHS tipo 1
Es el más común, y afecta principalmente la boca y los labios, produciendo el herpes labial o herpes febril.
Alrededor del 80% de los adultos posee en la sangre anticuerpos que los protegen del VHS.
El VHS tipo 2
Afecta principalmente a los genitales y se estima que hasta el 25% de los adultos tiene anticuerpos que los protegen frente al virus.
Cómo actúa el virus herpes simplex
El VHS ataca las células de la superficie de la piel y de ese modo provoca la formación de vesículas (pequeñas bolsas formadas por una membrana llena de líquido). Desde la piel, el virus penetra en la sangre y alcanza las raíces nerviosas, donde se mantiene inactivo. Cuando la piel correspondiente a dichas raíces nerviosas sufre alguna agresión, o cuando se presenta un estado de inmunosupresión por cualquier causa (una alteración respiratoria, por ejemplo), el VHS se reactiva y reaparecen las características lesiones en la piel.
Se trata fundamentalmente de una ETS, o sea una enfermedad de transmisión sexual.
El herpes labial (o VHS tipo 1) puede producir herpes genital, con la práctica del sexo oral.
Si la infección existe, aunque no haya lesiones físicas aparentes, el VHS se puede transmitir con las relaciones.
Es muy importante que las mujeres embarazadas e infectadas con herpes genital consulten al ginecólogo, ya que los recién nacidos pueden contagiarse con el virus durante el parto, al atravesar el canal del mismo. El riesgo de infección desaparece si se efectúa una cesárea.
¿Se puede prevenir?
Como hemos comentado ya, el VHS está presente en un porcentaje muy alto de la población. El hecho de que a veces no produzca síntomas es un factor más para el contagio. Las personas especialmente promiscuas, que han tenido o tienen varias parejas sexuales son en muchos casos portadoras.
Como cualquier ETS (enfermedad de transmisión sexual) la manera de prevenir el contagio es:
- Utilizar preservativo en las relaciones sexuales, incluido el sexo oral
- Tener presente que el contagio puede tener lugar aun cuando en la piel no haya lesiones aparentes
- Evitar las relaciones sexuales durante un brote, pues en ese momento el riesgo de contagio es máximo
- Tener cuidado de no diseminar el virus hacia partes del cuerpo sanas. Para ello es fundamental lavarse a fondo las manos después de tocar las zonas infectadas, e incluso tocarlas sólo con guantes desechables
Cómo se diagnostica
En la mayoría de los casos, la descripción de los síntomas, junto con la presencia de las vesículas características es suficiente para llegar al diagnóstico.
El diagnóstico de posteriores episodios puede ser más difícil, dado que produce síntomas menores. El estudio de estos pacientes corresponde al dermatólogo o al ginecólogo (en caso de mujeres) o al urólogo (si el paciente es varón).
La confirmación definitiva del diagnóstico se lleva a cabo mediante un análisis virológico del líquido procedente de una vesícula.
Cómo se trata
Tras alcanzar el diagnóstico debe investigarse si existe alguna infección bacteriana asociada. Debe tenerse en cuenta que al ser una infección vírica, no existe tratamiento. Pero si lleva asociada una infección por bacterias, habría que tratarla con antibióticos. El tratamiento del virus se lleva a cabo con:
- Cremas antivirales, que se aplican localmente
- Medicamentos antivirales, que se ingieren oralmente
Qué posibles complicaciones pueden presentarse
Las más habituales son:
- La sobreinfección de las úlceras por bacterias
- La diseminación del herpes a los ojos, lo que puede ocasionar trastornos visuales
- En casos graves, puede extenderse localmente, como ya hemos dicho, y afectar no sólo a la zona genital sino también a los muslos y las nalgas
- Al practicar sexo oral el herpes genital puede transmitirse a la boca y a la laringe, y puede causar una amigdalitis muy dolorosa.
Medidas que puede adoptar el paciente
- Fijarse bien en las circunstancias que provocan la reactivación de su herpes, y tratar de evitarlas
- Abstenerse de tocar las vesículas y las úlceras, para evitar diseminar el virus por todo el cuerpo, lo que a su vez facilitaría la sobreinfección por bacterias
- Si alguien sospecha que puede haberse contagiado, acudir de inmediato al médico, pues un tratamiento precoz, desde la primera aparición de las ampollas, acortará la evolución del proceso, de modo que cada episodio dure sólo unos días.
Otros datos de interés
- El modo de manifestarse el herpes genital varía mucho de una persona a otra
- Algunos pacientes únicamente sufren unos pocos episodios de herpes genital, mientras que otros los padecen con asiduidad
- Con la edad, los episodios de herpes genital van haciéndose cada vez menos frecuentes.
Bibliografía
Ministerio de Sanidad: hoja informativa
MSD Manuals: el herpes genital